Restaurar la tierra, construir la paz

Fortalecer la resiliencia de las comunidades y reducir las presiones que pueden desencadenar conflictos

18 de Agosto de 2026
Campfire circle in a forest clearing at dusk, with a small fire and colorful banners around.

La restauración de las marismas degradadas del sur del Iraq ayuda a las comunidades a seguir viviendo en las tierras que han habitado durante milenios.

Foto: PNUD Iraq

Una tierra sana es la base de la producción alimentaria, los medios de vida, la biodiversidad y el bienestar humano. Sin embargo, en la actualidad, el cambio climático, el uso insostenible de la tierra y las sequías cada vez más frecuentes están ejerciendo una presión creciente sobre los ecosistemas terrestres.

Se estima que hasta el 40 % de la superficie terrestre del mundo está degradada, lo que afecta a 3.200 millones de personas. Las sequías son cada vez más frecuentes y graves, lo que reduce la productividad agrícola y merma los recursos de agua dulce.

Cuando las sequías se prolongan y las tierras se vuelven menos productivas, las comunidades que dependen de la agricultura y el pastoreo tienen menos opciones para ganarse la vida y la competencia por la tierra y el agua puede intensificarse, lo que lleva a la inestabilidad y la violencia.

En lugares que ya se enfrentan a conflictos y fragilidad, estos retos resultan aún más difíciles de abordar. Los conflictos pueden provocar el desplazamiento de personas, interrumpir la producción de alimentos, dañar la infraestructura y debilitar las instituciones locales que gestionan los recursos compartidos. A medida que desaparecen los medios de vida, las personas luchan por recuperarse y restaurar las tierras degradadas, lo que las deja menos preparadas para afrontar futuras crisis.

La restauración de tierras en estos contextos de crisis es una herramienta fundamental para la consolidación de la paz. Restaurar los ecosistemas, reactivar los medios de vida y reforzar la gestión sostenible de los recursos fomenta la resiliencia de las comunidades y reduce las presiones que alimentan los conflictos.

Tall brick signpost in a lush park with trees and a winding path.

Las sequías, cada vez más frecuentes, agravan la escasez de agua en el centro de Malí

Foto: PNUD Malí

Paisajes compartidos, futuros compartidos 

Muchos de los ecosistemas más importantes del mundo se extienden más allá de las fronteras nacionales. Los ríos, las cordilleras, los bosques y las praderas sustentan por igual la vida y los medios de subsistencia de las comunidades, lo que convierte su gestión sostenible en una responsabilidad compartida.

El valle de Ferganá, en Asia Central, que se extiende a lo largo de Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, es una de las zonas más densamente pobladas de la región. Sin embargo, en la actualidad, la erosión del suelo y la grave escasez de agua están llevando a las comunidades agrícolas y ganaderas al borde del desastre.

La aceleración del deshielo de los glaciares reduce la disponibilidad de agua, mientras que el uso insostenible de la tierra contribuye a la degradación del suelo, convirtiendo las tierras cultivables en desiertos. Estas presiones ecológicas suelen exacerbar las tensiones locales, convirtiendo la tierra y el agua en posibles focos de conflicto transfronterizo. 

Turquoise lake nestled between steep green mountains beneath a bright blue sky.

El rápido deshielo de los glaciares está agravando la escasez de agua en el valle de Ferganá, que se extiende por Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.

Foto: PNUD Kirguistán

La Iniciativa Bosques para la Paz, la cual impulsamos desde el PNUD en alianza con la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCD por sus siglas en inglés), reúne a gobiernos, autoridades locales y comunidades con el objetivo de restaurar paisajes degradados y, al mismo tiempo, reforzar la gestión sostenible de los recursos naturales compartidos en toda Asia Central.

En el valle de Ferganá (enlace disponible en inlgés), el programa está restaurando pastizales degradados y promoviendo prácticas de pastoreo sostenibles para reducir la presión sobre tierras degradadas. La reforestación y el refuerzo de los lechos de los ríos están reduciendo la erosión del suelo y el escurrimiento de lodo. El uso eficaz del agua de riego está ayudando a las comunidades a aprovechar mejor los escasos recursos hídricos, al tiempo que fomenta la confianza más allá de las fronteras.

Cuando las comunidades colaboran para recuperar los paisajes que comparten, los ecosistemas más saludables fortalecen la resiliencia, fomentan la cooperación y contribuyen a un futuro más pacífico.

Photo: Person in a purple jacket harvesting bright yellow lemons from a leafy tree.

La recuperación de las tierras y el uso eficiente del agua están impulsando de nuevo la productividad agrícola en el valle de Ferganá.

Foto: PNUD Tayikistán
Man in blue plaid shirt kneels by a ditch in a sunlit field, handling a tool.

En Kirguistán, los sistemas de riego eficientes ayudan a las comunidades a aprovechar mejor el agua, cada vez más escasa.

Foto: PNUD Kirguistán

Empoderar a las mujeres, fortalecer las comunidades 

Los humedales se encuentran entre los ecosistemas naturales más productivos. Filtran el agua, almacenan carbono, protegen contra las inundaciones y las sequías y proporcionan alimentos y medios de vida. En el sur del Iraq, las marismas de la Mesopotamia han sostenido a las comunidades árabes de las marismas y a sus antepasados durante milenios. Sin embargo, décadas de conflicto, la escasez de recursos hídricos aguas arriba y las sequías recurrentes han reducido drásticamente los niveles de agua, lo que amenaza los medios de vida tradicionales, como la pesca, el pastoreo de búfalos y la recolección de juncos.

Este colapso ambiental está provocando una crisis silenciosa de desplazamiento. A medida que la pesca y el pastoreo de ganado dejan de ser viables, las familias se ven obligadas a hacer una dolorosa elección. Los hombres se ven forzados a emigrar a centros urbanos afectados por la violencia en busca de trabajo manual, dejando a las mujeres atrás, en la primera línea de un paisaje degradado. Esta separación provocada por el clima fractura a las familias y supone una carga inmensa y desigual para las mujeres, que deben hacer frente solas a la escasez de recursos. 

Aerial view of a straight road through a wetland plain with water channels and trees.

Las marismas mesopotámicas del sur del Iraq, uno de los territorios habitados más antiguos del mundo, están amenazadas por el cambio climático.

Foto: PNUD Iraq
Small wooden boat on calm water with colorful flags along the shore.

A medida que las marismas del sur del Iraq se secan, muchos hombres se ven obligados a migrar en busca de trabajo, dejando en manos de las mujeres el sostén de sus familias en un entorno donde los recursos son cada vez más escasos.

Foto: PNUD Iraq

Sin embargo, en el centro de estas marismas que se están secando, las mujeres lideran el camino para recuperar su futuro. Con el apoyo de proyectos de rehabilitación (enlace disponible en inglés) están recuperando artesanías indígenas, como el tejido de juncos y hojas de palmera para crear productos comercializables, y produciendo productos lácteos artesanales para generar ingresos. Estos medios de vida ayudan a las familias a permanecer en sus tierras ancestrales.

Al recuperar medios de vida tradicionales y resilientes al clima, estas mujeres mantienen intactas sus comunidades, reducen los desplazamientos provocados por el clima y preservan la cohesión social en uno de los entornos habitados más antiguos del mundo.

Several hands weave green palm fronds into a mat at a workshop table.

Recuperar las artesanías tradicionales ayuda a las mujeres de las marismas del Iraq a generar ingresos, al tiempo que preserva una práctica ancestral.

Foto: PNUD Iraq

Encontrar un consenso 

En las tierras secas, la agricultura y el pastoreo han coexistido durante mucho tiempo gracias al acceso estacional a la tierra y al agua. A medida que el cambio climático acelera la desertificación, las rutas tradicionales de pastoreo y los abrevaderos se secan. Esto obliga a los pastores a llevar su ganado a nuevos territorios, a menudo invadiendo tierras agrícolas. Sin acuerdos establecidos para gestionar estas necesidades cambiantes de recursos, la competencia puede derivar rápidamente en violencia.

La región del Sahel en África, donde las temperaturas están aumentando mucho más rápidamente que la media mundial, está sintiendo esta dinámica de forma especialmente aguda, incluidas las regiones centrales de Malí, donde los conflictos locales están directamente relacionados con la disminución de las tierras fértiles y las fuentes de agua.

Combinar la restauración de tierras con medidas preventivas (enlace disponible en inglés) está contribuyendo a mitigar esas tensiones. Gracias a iniciativas de seguridad climática y gestión sostenible de recursos (enlace disponible en inglés), las autoridades locales y las comunidades disponen ahora de datos meteorológicos y sistemas de alerta temprana. Con esta información, los mediadores tradicionales, los comités comunitarios de reconciliación y los líderes comunitarios intervienen de forma activa, negociando acuerdos equitativos de reparto de recursos entre agricultores y pastores.

Al vincular estos acuerdos de paz a iniciativas de restauración de tierras, como la recuperación de pastizales y masas de agua degradados, las comunidades están utilizando la adaptación al cambio climático como herramienta de prevención de conflictos. 

Fenced outdoor area with sensor boxes on posts and a brick building in the background.

Con información meteorológica oportuna y sistemas de alerta temprana, las comunidades pueden prepararse mejor para afrontar los impactos del cambio climático.

Foto: PNUD Malí

De la restauración a la resiliencia 

A medida que el cambio climático y los conflictos pasan a estar cada vez más interrelacionados, la restauración de tierras se está convirtiendo en un poderoso catalizador de la estabilidad. Al invertir en ecosistemas saludables, junto con una gobernanza inclusiva y medios de vida resilientes, los países y las comunidades pueden reducir los riesgos relacionados con el clima y, al mismo tiempo, crear oportunidades duraderas para la paz y el desarrollo sostenible. 

Rider on a white horse in a lush green field with hills in the background.

En Kirguistán, la gestión participativa de los pastizales fortalece la confianza y la cooperación entre las comunidades.

Foto: PNUD Kirguistán
Person standing in a sunlit grassy field with trees in the background, wearing a backpack.

El reparto equitativo de los recursos naturales está contribuyendo a consolidar la paz y fortalecer la cohesión social en el centro de Malí.

Foto: PNUD Malí