Las mujeres de las marismas iraquíes recuperan los conocimientos tradicionales
Preservar el patrimonio, restablecer los medios de vida
2 de Septiembre de 2026
A medida que el cambio climático altera cada vez más su forma de vida, las comunidades de Al-Chibayish han comenzado a buscar maneras de preservar sus conocimientos tradicionales y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades que fortalezcan su resiliencia económica.
En Al-Chibayish, en lo más profundo de los pantanos mesopotámicos del Iraq, el agua ha marcado la vida desde hace varias generaciones. Las marismas no son solo un paisaje, también son una fuente de identidad, cultura y medios de vida para miles de familias que, desde hace mucho tiempo, dependen de la cría de búfalos, la pesca, la recolección de juncos, la producción láctea y las artesanías tradicionales.
Durante siglos, los conocimientos se transmitieron de generación en generación. Las madres enseñaban a sus hijas a tejer juncos y hojas de palmera para fabricar cestas y esteras. Las familias elaboraban productos lácteos tradicionales utilizando técnicas perfeccionadas a lo largo de décadas. Los niños aprendían desde muy pequeños a navegar por los canales y a comprender los ritmos de las marismas.
Sin embargo, actualmente este modo de vida se ve sometido a una presión cada vez mayor.
El cambio climático, las sequías prolongadas, el aumento de la salinidad y la degradación ambiental han afectado gravemente a las marismas. Las poblaciones de peces han disminuido, las manadas de búfalos han desaparecido y las fuentes tradicionales de ingresos son cada vez más difíciles de mantener. Tan solo en la provincia de Dhi Qar, más de 8.498 familias se han visto desplazadas debido a la sequía y la desertificación.
Para muchos residentes de Al-Chibayish, la crisis trasciende el cambio ambiental. Amenaza el patrimonio cultural y el modo de vida que han caracterizado a las marismas durante generaciones.
A menudo las mujeres han soportado la mayor parte de la carga. A medida que las oportunidades económicas disminuían y los hombres emigraban cada vez más en busca de trabajo temporal, las mujeres seguían siendo las responsables de gestionar los hogares, cuidar de los niños y preservar los conocimientos tradicionales. A pesar de sus cuantiosas habilidades y su comprensión del entorno de las marismas, muchas mujeres tenían un acceso limitado a la formación, a los mercados o a las oportunidades de generación de ingresos.
A través de la iniciativa Climate Promise del PNUD, con el apoyo del Gobierno del Japón y en colaboración con organizaciones locales, las comunidades de Al-Chibayish comenzaron a explorar formas de preservar los conocimientos tradicionales al tiempo que creaban nuevas oportunidades para la resiliencia económica.
Una serie de programas están formando a mujeres, centrados en la confección de indumentaria tradicional, la elaboración de productos lácteos y la producción de artesanías con hojas de palma y juncos.
La iniciativa comenzó escuchando
A través de encuestas de hogares, debates en grupos focales y consultas con las autoridades locales y los miembros de la comunidad, el proyecto procuró comprender tanto los retos a los que se enfrentaban las comunidades como los recursos de los que aún disponían.
Se puso de manifiesto un mensaje claro: los conocimientos tradicionales no habían desaparecido.
Algunas mujeres aún poseían las habilidades necesarias para tejer hojas de palmera y juncos y convertirlos en productos tradicionales. Todavía sabían cómo elaborar productos lácteos locales y mantener las prácticas adaptadas a la vida en las marismas. Lo que estaba en peligro no era el conocimiento en sí mismo, sino su transmisión a las generaciones más jóvenes y su vinculación con oportunidades económicas sostenibles.
“Mi madre me enseñó esta artesanía; formaba parte de nuestras vidas", recuerda una participante. "Pero dejamos de utilizarla porque los materiales empezaron a escasear".
Para ayudar a salvar esta brecha, el proyecto organizó una serie de programas de formación dirigidos a las mujeres entre enero y mayo de 2026 en Al-Chibayish. Más de 50 mujeres se dedicaron a la confección de trajes típicos, la elaboración tradicional de productos lácteos y las artesanías con hojas de palmera y juncos.
La formación combinó las habilidades tradicionales con prácticas empresariales modernas. Las participantes aprendieron a calcular los costos de producción, fotografiar los productos con teléfonos móviles, comercializarlos en línea y vincular las artesanías tradicionales con las crecientes oportunidades de ecoturismo en las marismas.
Las participantes aprendieron a promocionar sus productos en línea y a aprovechar las crecientes oportunidades que ofrece el ecoturismo en las marismas para dar a conocer y comercializar sus artesanías.
Al recuperar los medios de vida tradicionales y generar nuevas oportunidades económicas para las mujeres, la iniciativa contribuye a que las comunidades puedan hacer frente a los efectos del cambio climático, al tiempo que preserva su patrimonio cultural y fortalece la cohesión social.
El intercambio de conocimientos se produjo en ambos sentidos
Las participantes más jóvenes ayudaron a las mujeres mayores a familiarizarse con las herramientas digitales, mientras que estas últimas compartieron habilidades y técnicas que estaban a punto de desaparecer. Las sesiones de formación se convirtieron rápidamente en ámbitos en los que las generaciones aprendían unas de otras y en los que el patrimonio cultural se convirtió en una fuente de confianza renovada y oportunidades.
El impacto fue evidente
Al comienzo del programa, muchas participantes consideraban sus actividades principalmente como un medio para la supervivencia de sus hogares. Sin embargo, al final, habían comenzado a percibir sus habilidades, productos e historias como parte de una identidad cultural y económica más amplia vinculada a las marismas.
En las clases sobre producción láctea, las participantes comenzaron espontáneamente a intercambiar conocimientos entre ellas durante las sesiones prácticas, lo que demostró tanto su implicación como su entusiasmo acerca del proceso de aprendizaje.
"Me impresionó especialmente el interés de las participantes por explicar lo que habían aprendido el día anterior y los pasos a seguir para las tareas de ese día", afirma la facilitadora principal, Bouthaina Wahid Al-Rikabi. "Demostraron gran valentía, compromiso y atención".
Más allá de la generación de ingresos, la iniciativa contribuyó a reafirmar el valor de los conocimientos ecológicos tradicionales como un activo tanto para la resiliencia climática como para la estabilidad de la comunidad.
Los miembros de la comunidad identificaron oportunidades impulsadas a nivel local que podían apoyar los medios de vida y, al mismo tiempo, contribuir a la sostenibilidad ambiental, entre ellas el ecoturismo, los modelos de empresas cooperativas, la recolección sostenible de juncos y los productos tradicionales, como el polen de junco de Al-Khurait.
Al revitalizar los medios de vida tradicionales y crear nuevas oportunidades económicas para las mujeres, la iniciativa ayuda a las comunidades a adaptarse a las presiones relacionadas con el clima, al tiempo que preserva el patrimonio cultural y fortalece la cohesión social. En una región en la que el cambio climático sigue amenazando los medios de vida y provocando desplazamientos, empoderar a las mujeres como guardianas de los conocimientos tradicionales contribuye tanto a la resiliencia como a la estabilidad a largo plazo de la comunidad.
Los retos a los que se enfrentan las marismas siguen siendo considerables. La escasez de agua persiste, los medios de vida siguen siendo frágiles y muchos jóvenes continúan marchándose en busca de oportunidades.
Sin embargo, las señales de resiliencia perduran. En una cesta tejida con juncos. En un producto lácteo tradicional elaborado con conocimientos transmitidos de generación en generación. En una hija que enseña a su madre a comercializar productos por Internet. Y en comunidades resueltas a seguir arraigadas en las marismas que aún consideran su hogar.
A medida que disminuían las oportunidades económicas y cada vez más hombres migraban en busca de trabajos temporales, las mujeres seguían asumiendo la responsabilidad de mantener los hogares, cuidar de sus hijos y preservar los conocimientos tradicionales.
El conocimiento se compartía en ambas direcciones. Las mujeres más jóvenes ayudaban a las mayores a familiarizarse con las herramientas digitales, mientras que estas últimas transmitían conocimientos y técnicas que corrían el riesgo de perderse.
Acerca del proyecto
El PNUD Iraq implementa el proyecto "Fortalecimiento de la acción climática sensible a los conflictos y favorable a la paz en las regiones meridional y del Éufrates del Iraq" en el marco del programa From Pledge To Impact de la iniciativa Climate Promise del PNUD, con el apoyo del Gobierno del Japón por medio de su presupuesto complementario. El proyecto responde a las crecientes presiones climáticas en el Iraq meridional, en particular la escasez de agua, la salinidad del suelo, la degradación de tierras y la inseguridad energética, que amenazan los medios de vida agrícolas, la seguridad alimentaria y la estabilidad de las comunidades. La iniciativa promueve soluciones ampliables y de base empírica que vinculan la resiliencia climática con la consolidación de la paz y el desarrollo sostenible.
Acerca de la iniciativa Climate Promise del PNUD
En 2021 el PNUD puso en marcha la nueva fase de la iniciativa Climate Promise, From Pledge To Impact, cuyo objetivo es traducir las metas de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés) en acciones concretas.
El Japón es el principal promotor de esta fase y se suma a socios de larga data, como Alemania, Suecia, la Unión Europea, España e Italia, y a nuevos socios, como el Reino Unido, Bélgica, Islandia y Portugal, para acelerar estas iniciativas.
El Japón considera que la crisis climática es una amenaza para toda la humanidad y, en colaboración con el PNUD, impulsa a los países a acelerar sus medidas de acción climática.