"Estaba decidida a probar mi valía en este campo y me rehusé a que las voces negativas a mi alrededor me desviasen de mi meta"

Cómo una mujer siria está transformando la educación en las áreas de las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas para la juventud

10 de Febrero de 2026
Close-up of a person in a white hijab and purple sleeves holding a gold trophy with a green center.

Tras estar expuesta desde muy joven al mundo de las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas, Leen Alaya, de 24 años, se ha propuesto revolucionar la manera en que los niños aprenden a programar.

Foto: PNUD Siria / Adeeb Alsayed

“Uno de mis primeros recuerdos es el de acompañar a mi madre a trabajar en la Universidad, donde era profesora en la Facultad de Ingeniería de Sistemas Computacionales”, dice Leen Alaya.

Leen es una innovadora de 24 años de Alepo, Siria. Creció en un entorno rodeado de tecnología y su pasión por las ciencias informáticas comenzó desde temprano. A los 8 años ya participaba en olimpíadas informáticas nacionales y hackathon, demostrando gran interés por la solución de problemas y la programación.

Esta exposición temprana al mundo de la tecnología preparó el terreno para su increíble trayectoria. 

Cuando llegó el momento de elegir una carrera universitaria, las ciencias informáticas fueron una opción natural. Sin embargo, fue la robótica que realmente cautivó a Leen: su pasión por esa disciplina no fue solo un área de estudio, sino que fue un campo al que se dedicó por entero.  

A diferencia de la programación tradicional, la robótica le ofrecía una experiencia práctica de aprendizaje interactivo que le pareció más interesante y efectiva. Mientras estudiaba en la universidad, Leen enseñó programación en más de 50 centros y, después de graduarse, tomó la decisión audaz de abrir su propio centro educativo para enseñar a la juventud.

A través de esta experiencia en la educación, Leen buscó nuevas formas de simplificar la programación para los niños.

Person in lavender hoodie and white hijab holding a yellow smiley ball indoors.

Leen convirtió su sueño de la infancia en una innovadora herramienta educativa que abre puertas a las futuras generaciones.

Foto: PNUD Siria / Adeeb Alsayed

Esto le dio una idea pionera: crear una herramienta pedagógica integral destinada a niños, la cual promete revolucionar el modo en que aprenden programación, despertando su interés y desarrollando sus habilidades desde temprana edad. 

Y así fue cómo nació Voo. 

Con sus recursos limitados, Leen compró una impresora 3D usada para crear el prototipo de Voo, una herramienta pedagógica robótica destinada a enseñar programación robótica a niños. Desgraciadamente la impresora no funcionó bien y el prototipo tampoco. Su desilusión fue profunda, pero no se dio por vencida.

Cuando su situación financiera no era muy estable y estaba perdiendo la esperanza, surgió una oportunidad. “Recibí de varias personas conocidas un enlace para inscribirme a un proyecto del PNUD y decidí probarlo”, explica. Cuando la aceptaron para el Proyecto “Provisión de Apoyo Social y Económico para Mujeres y Personas con Discapacidades en Alepo”, financiado por Alemania, sintió que era un salvavidas justo a tiempo.

“Aprender un idioma de programación es como aprender cualquier otro idioma; cuanto más temprano se comience, más fácil es absorberlo y dominarlo”
— Leen Alaya

El exhaustivo programa de capacitación que ofrecíamos desde el PNUD transformó su visión. Centrado en conocimientos empresariales y financieros, el curso cubrió aspectos esenciales como cálculo de costos, análisis de ganancias, estrategias de mercadotecnia y sostenibilidad empresarial. Esto le dio a Leen los conocimientos y habilidades para convertir sus sueños en realidad. 

Con el apoyo del proyecto, Leen pudo comprar una nueva impresora 3D y los componentes y circuitos electrónicos necesarios para dar vida a Voo. Lo que en un momento pareció un sueño inalcanzable se volvió realidad. 

Gracias al apoyo del Gobierno de Alemania, a través del Banco de Desarrollo KfW, Leen transformó el sueño de su niñez en una herramienta pedagógica revolucionaria que abrirá puertas a las generaciones futuras. 

Hoy, es una de las 85 personas, incluyendo 32 personas con discapacidades, que pudieron materializar sus sueños y comenzar sus negocios gracias a este proyecto.

“Voo es más que un robot: es un compañero interactivo de aprendizaje. Los niños comienzan programando Voo y viendo cómo sus instrucciones se hacen realidad”, cuenta. Y sigue: “A medida que progresan, aprenden acerca del hardware, explorando sus circuitos, sensores y componentes”. 

Voo viene con un librillo que contiene ejercicios pensados para los diferentes niveles de conocimientos, lo que lo hace una herramienta completa para introducir las mentes jóvenes a la tecnología. El robot puede ejecutar hasta 100 ejercicios e instrucciones, incluyendo movimiento y función de texto a voz, haciendo que el aprendizaje sea una experiencia divertida e interactiva. 

Más allá del apoyo técnico y financiero, uno de los resultados más valiosos del proyecto fue la oportunidad de establecer contactos. “Relacionarse es tan importante como el dinero porque los contactos sólidos preparan el camino de las ganancias y la sostenibilidad”, dice Leen.

Sin embargo, en su trayectoria se encontró con dificultades. Como mujer joven se enfrentó a muchos retos. “Cuando tenía 17 años participé en un hackathon y cuando presenté mis notas técnicas a mis compañeros, que eran todos hombres, mis contribuciones fueron ignoradas una y otra vez. Cuando finalmente me quejé, me desestimaron diciendo que 'una muchacha joven como tú no puede tener este nivel técnico'”. 

En vez de desalentarle, estas experiencias alimentaron su determinación de tener éxito en un campo dominado por los hombres. “Hubo veces que quería abandonar, pero me mantuvo el coraje de mi mamá. Estaba decidida a probar mi valía en este campo y me rehusé a que las voces negativas a mi alrededor me desviasen de mi meta”.

Photo: Person in a white hijab and purple shirt holding a yellow helmet with a smiley face.

La historia de Leen es un claro ejemplo del impacto que tiene apoyar a las jóvenes en las áreas de las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas.

Foto: PNUD Siria / Adeeb Alsayed

La trayectoria de Leen acaba de comenzar. Viendo cómo los niños se conectan emocionalmente a Voo y lo tratan no solo como una herramienta sino como un compañero, decidió ampliar su alcance. 

Gracias a los conocimientos de mercadotecnia que adquirió en nuestro curso, Leen ha creado una plataforma en las redes sociales donde Voo sirve de carácter digital ofreciendo indicaciones sobre programación y contenido relacionado con la inteligencia artificial.

Actualmente está trabajando en Voo 2.0, que tendrá manos y una mayor funcionalidad. La meta es integrarlo con PictoBlox, una herramienta de codificación, inteligencia artificial, realidad aumentada-realidad virtual y robótica, y eventualmente desarrollar la propia aplicación independiente de Voo. 

El mensaje de Leen a la juventud innovadora, especialmente a las mujeres en las áreas de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), es claro: “Sigan su pasión y saquen el mejor partido de lo que tienen. Vayan paso a paso. Pueden crear algo de casi nada. Con paciencia y perseverancia llegará el éxito”.

Ya ha dado clases a niños de solo 4 años y medio, lo que prueba que la edad no es una barrera para aprender. “Si el tiempo y el dinero no fueran un problema, mi sueño sería establecer una academia debidamente acreditada para acoger a jóvenes y convertirlos en futuros innovadores”.

Mientras sigue derribando obstáculos, la historia de Leen es un tributo al poder de la perseverancia, la innovación y el impacto de los programas que apoyan a las mujeres jóvenes en el campo de STEM.