El desarrollo comienza por la seguridad. El Estado de derecho lo consolida.

30 de Septiembre de 2026

En el PNUD trabajamos en más de 100 países y territorios para ampliar el acceso a los derechos humanos y la justicia, promover entornos seguros y contribuir a la consolidación de la paz.

Foto: PNUD PAPP / Programa Conjunto Sawasya

Las reformas exitosas marcan un antes y un después. Transforman los tribunales de distantes y burocráticos a accesibles, justos y digitales. La labor policial se convierte en un servicio para las personas, basado en la confianza y no en el temor. Las empresas comprenden que los derechos humanos no son una carga financiera, sino un camino hacia la competitividad. La justicia y los derechos humanos se convierten en una realidad cotidiana para todos. 

Estas reformas no se producen de la noche a la mañana. El progreso requiere inversiones sostenidas, la colaboración con socios nacionales y un enfoque integrado.

En más de 100 países y territorios, a través de nuestro Programa Mundial sobre el Estado de Derecho, los Derechos Humanos y la Justicia para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo, ampliamos el acceso a los derechos humanos y a la justicia, creamos entornos seguros e impulsamos la consolidación de la paz, colaborando con gobiernos, comunidades, sociedad civil y socios internacionales. Las soluciones impulsadas a nivel local constituyen el eje central de esta labor. 

El acceso a la justicia y los derechos como medio de supervivencia 

Las crisis privan a las personas de seguridad y protección. Los servicios desaparecen precisamente cuando más se necesitan. Se pierden documentos de identidad. Las personas huyen de sus hogares, las familias se separan, la violencia recrudece. Estas realidades no pueden esperar.

"Recuperar la seguridad, invertir en la protección de los derechos y en la justicia es una parte esencial de la respuesta inmediata a una crisis. Restablecer el Estado de derecho es fundamental para ayudar a las personas a sobrevivir una crisis con dignidad y comenzar a recuperarse"

– Shoko Noda, Directora de la Oficina de Crisis del PNUD 

Gracias a nuestra presencia singular sobre el terreno, desde el PNUD podemos brindar ayuda para que las personas accedan a la justicia y a sus derechos en situaciones de conflicto violento y fragilidad, así como en zonas remotas o afectadas por desastres. 

En los últimos años, en Gaza, la Ribera Occidental y Jerusalén Oriental, la asistencia jurídica, la mediación y el apoyo psicosocial beneficiaron a casi 90.000 personas, en su mayoría mujeres y niños. Este apoyo se prestó principalmente a través del Programa Conjunto Sawasya (enlace disponible en inglés). 

Photograph of a woman in a black hijab on a rooftop overlooking a city of flat-roofed buildings.

Con la ayuda de un mediador, Alaa Abu Zarina, residente en Gaza, pudo reclamar las prestaciones económicas que le correspondían.

Foto: PNUD PAPP / Programa Conjunto Sawasya

"El mediador me ayudó a recuperar mis derechos y a recibir las prestaciones económicas de mi marido que me correspondían, algo que creía imposible. El Programa Sawasya me hizo sentir libre y me permitió comenzar a pensar en mi futuro con esperanza"

– Alaa Abu Zarina, residente de Gaza 

En Myanmar, 100.000 personas (el 64 % de ellas mujeres) recibieron asistencia jurídica en materia de derechos sobre vivienda, tierras, bienes, derechos laborales y violencia de género. 

Los centros móviles de asistencia jurídica de Guinea-Bissau, que operan en colaboración con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, llevaron servicios gratuitos de registro civil a comunidades remotas. En las apartadas islas del archipiélago de Bijagós, la inmensidad del mar separa a las comunidades de los servicios públicos más cercanos. Allí, un solo viaje para inscribir a un niño requiere días de desplazamiento y supone unos gastos que las familias no pueden permitirse. En 2025 se inscribieron más de 1.300 nacimientos (656 niñas y 645 niños). De no haberlo hecho, habrían permanecido jurídicamente invisibles. 

Smiling volunteers outdoors around a table with open laptops, blue white banner in the background.

Justani Soares, funcionario del registro civil, dejó su isla natal de Bubaque para formarse en la capital y decidió regresar para trabajar al servicio de su comunidad.

Foto: PNUD Guinea-Bissau

"Muchos niños no iban a la escuela porque carecían de documentos. Con sus certificados de nacimiento, podrán volver a asistir. Aquí, muchas personas nunca tuvieron un documento de identidad. Algunas ni siquiera saben su edad exacta. Cada inscripción es una puerta que se abre"

– Justani Soares, funcionario del registro civil

Empresas responsables, motores de recuperación 

A través de un programa de tutoría en el Estado de Palestina, las pequeñas y medianas empresas mejoraron sus prácticas laborales, la seguridad en el lugar de trabajo y el compromiso de los empleados. Asimismo, 30 jueces y fiscales mejoraron su capacidad para examinar casos relacionados con empresas con una perspectiva de derechos humanos.

Esta combinación, el fortalecimiento tanto del sector privado como del poder judicial, refleja nuestro enfoque integrado en materia de empresas y derechos humanos: promover una conducta empresarial responsable al tiempo que se crean sistemas que exigen la rendición de cuentas de las empresas.

En 2025, nuestra Iniciativa Global Empresas y Derechos Humanos (enlace disponible en inglés) se había extendido a más de 50 países y territorios de todo el mundo.

Smiling baker wearing a hijab holds a tray of small pastries in front of a wood-fired oven.

En el Estado de Palestina, trabajamos en materia de empresas y derechos humanos para fortalecer el sector privado y el sistema de justicia.

Foto: PNUD PAPP / Programa Conjunto Sawasya

Sistemas nacionales de derechos humanos: alerta temprana, respuesta rápida 

Los derechos humanos son el fundamento de vidas en condiciones de seguridad, igualdad y respeto. La promoción y protección de los derechos humanos es esencial para el desarrollo sostenible. En todos los lugares en que trabajamos, apoyamos a quienes defienden y promueven los derechos humanos, fortalecemos los sistemas nacionales de derechos humanos y fomentamos la capacidad de las naciones para cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos. 

En Bangladesh se fortaleció la fiscalización de los derechos humanos cuando el Gobierno provisional ratificó importantes tratados internacionales, en tanto que desde el PNUD apoyamos reformas para ajustar la Comisión Nacional de Derechos Humanos a los Principios de París.  

En Nigeria, el Observatorio Nacional de Derechos Humanos registró más de tres millones de denuncias en 2025, lo que refleja un aumento de la participación ciudadana. Este logro en la recopilación de datos ha mejorado la capacidad nacional de vigilancia y ha permitido a las instituciones identificar patrones de violaciones y responder a los riesgos emergentes. 

Las comunidades pacíficas se basan en la confianza 

Las mujeres y los jóvenes son poderosos agentes de paz en sus comunidades. En medio del conflicto activo en el Sudán, surgieron redes de mujeres y jóvenes promotores de la paz con nuestro apoyo, sentando así las bases para la cohesión social y la participación política inclusiva, que son esenciales para una recuperación duradera. 

En Benin, Côte d'Ivoire, Ghana y el Togo, los sistemas de alerta temprana y los diálogos comunitarios están fortaleciendo la confianza entre la población civil y las fuerzas de seguridad, contribuyendo así a construir el tejido social que hace que las comunidades sean resilientes a la escalada de tensiones antes de que estas se conviertan en un conflicto. 

En Mauritania y Papua Nueva Guinea, las autoridades nacionales elaboraron estrategias nacionales de prevención integrales con nuestra asistencia, creando una capacidad institucional que perdurará más allá de cualquier programa aislado. 

Las crisis son locales. Las soluciones también lo son.  

Desde los conflictos hasta las conmociones climáticas, quienes están más cerca del problema suelen ser quienes están más próximos a la solución. Los agentes locales son las personas e instituciones más cercanas a una crisis: los municipios, las organizaciones de base, los líderes comunitarios y los voluntarios. Nuestro enfoque (enlace disponible en inglés) de acción local ayuda a las comunidades a ser más fuertes y autosuficientes. El 37 % de nuestros dispendios se destina directamente a la acción local, beneficiando a 120 países. 

En situaciones de crisis, los gobiernos locales suelen ser los primeros en responder, entre otras cosas, para restablecer los servicios esenciales. Voznesensk, una pequeña ciudad de la región de Mykolaiv, en el sur de Ucrania, perdió más de la mitad de sus habitantes al inicio de la guerra. Viktoriia Baltser, Secretaria del Ayuntamiento de Voznesensk, forma parte de un equipo de liderazgo local que trabaja para restablecer la confianza y la continuidad en medio de la crisis.

Speaker presents to seated audience in a conference room; slide shows a campus building.

Viktoriia Baltser, secretaria del ayuntamiento, trabaja para recuperar la confianza y mantener la continuidad de los servicios en Voznesensk, en el sur de Ucrania, en medio de la guerra.

Foto: PNUD Ucrania

"Una recuperación impulsada a nivel local sin confianza no es sostenible. En tiempos de guerra, las necesidades cambian muy rápidamente, por lo que las autoridades locales deben disponer de herramientas sólidas de investigación, análisis y evaluación de las necesidades para tomar decisiones fundamentadas"

– Viktoriia Baltser, Secretaria del Ayuntamiento de Voznesensk 

Los mediadores locales son agentes fundamentales para disminuir la tensión, resolver conflictos y restablecer la confianza. Se valen de su legitimidad, credibilidad y confianza, adquiridas gracias a su conocimiento de los vínculos sociales, la historia, las relaciones y las disputas de sus comunidades.  

En Sri Lanka, Sudarshana Gunawardana había sido funcionario público hasta que su trayectoria profesional lo llevó a la sociedad civil.  Los conocimientos institucionales de Sudarshana, su experiencia local y su nuevo papel en el activismo le permitieron iniciar un debate sobre la reforma del sector energético a nivel de toda la sociedad. Mediante un podcast y un modelo de foro público, Sudarshana reunió a sindicatos, ingenieros, funcionarios del gobierno y otras partes interesadas en la energía renovable en un diálogo estructurado. Cuando el ciclón Ditwah azotó el país en 2025, adaptó ese mismo modelo a la gestión de desastres. "Cuando hay una crisis o un conflicto, debería haber credibilidad para hablar con todas las partes", afirma Sudarshana. Este es uno de los cientos de mediadores locales a los que desde el PNUD prestamos apoyo en todo el mundo, ayudando a personas de confianza locales a reducir la tensión, acercar posiciones y convertir las crisis en oportunidades para soluciones duraderas impulsadas por la comunidad. 

Mayor integración para un cambio transformador 

En 2026, a medida que los conflictos se intensifican, la inseguridad aumenta y más personas se ven obligadas a luchar por sus derechos y su dignidad, desde el PNUD hemos fortalecido nuestra oferta en materia de Estado de derecho, integrando las carteras de consolidación de la paz y acción local con las de Estado de derecho, justicia, seguridad, derechos humanos y empresas en el marco de la fase V del Programa Mundial sobre el Estado de Derecho, los Derechos Humanos y la Justicia para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo.

"Para lograr un cambio transformador, reunimos estos pilares interdependientes en un único marco, apoyando a los países en la promoción de sociedades pacíficas, justas e inclusivas"

– Sarah Rattray, Codirectora Interina del Centro para la Gobernanza, el Estado de Derecho y la Consolidación de la Paz de la Oficina de Crisis del PNUD

En la práctica, esto significa aunar conocimientos especializados y alianzas para garantizar que las comunidades puedan acceder a servicios judiciales más adaptados a sus necesidades, a una mayor protección de sus derechos y a más oportunidades de participar en las decisiones que afectan a sus vidas. 

El Programa es posible gracias a las generosas contribuciones de Alemania, Austria, los Estados Unidos, Finlandia, la Generalitat Valenciana, Islandia, el Japón, Liechtenstein, Noruega, los Países Bajos, el Reino Unido, la República de Corea, Suiza y la Unión Europea.   

Consulta el informe anual de 2025 del Programa Mundial sobre el Estado de Derecho, los Derechos Humanos y la Justicia para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (en inglés)