Rastreando tres divergencias del 2022

Posted 24 de Enero de 2022

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Las diferencias entre los países desarrollados y los países en desarrollo en cuanto a la disponibilidad de vacunas y la potencia fiscal y monetaria perturbaron el crecimiento económico, el empleo y el bienestar en todo el mundo durante el 2021. Desafortunadamente, el desafío para el 2022 es una tormenta de divergencias entrelazadas que requieren de respuestas políticas a la inflación, a la crisis de deuda creciente, a los altos precios de la energía que desincentivan la inversión y a los efectos devastadores de la desigualdad en el reparto de las vacunas.

Aunque es probable que las economías desarrolladas se recuperen rápidamente de la variante Ómicron y de sus consecuencias políticas, la mayoría de los países en desarrollo se quedarán estancados y docenas enfrentarán un "cambio de fortuna" por primera vez en dos décadas. El ingreso per cápita está creciendo con más lentitud que en las economías desarrolladas y no se espera que regrese a los niveles anteriores a la COVID-19 hasta 2023 o 2024.

Una lectura en esta divergencia sugiere que el 2022 pondrá a prueba la resiliencia de los responsables de políticas nacionales y multilaterales. ¿Está el mundo entrando en un nuevo período de "divergencia global"?

El Victoria Hospital Flu Clinic de la República de Mauricio se estableció con el apoyo de fondos suplementarios de Japón en el contexto del brote de la COVID-19 en 2020.

PNUD Mauricio

PRIMERA DIVERGENCIA: LA CARRERA PARA VACUNAR AL MUNDO CONTRA LA COVID-19 CONTINUARÁ DURANTE EL 2022
Al iniciar este año, la mitad de la población mundial está completamente vacunada (en inglés). Sin embargo, solo el 9,6 % de las personas en países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis. A nivel mundial, 3.970 millones de personas están totalmente vacunadas contra la COVID-19, mientras que otros 760 millones (9,7 %) han recibido una dosis de las vacunas disponibles. El número de personas que han recibido al menos 1 dosis por cada 100 en los países de ingresos medios bajos es de 52, mientras que este número es mucho mayor en los países de ingresos medios altos y altos, 77 y 79 respectivamente.

Tasas de vacunación por grupo de ingresos
Necesitamos vacunar a todas las personas para una rápida recuperación económica. En 2021, los países con tasas de vacunación más altas tuvieron un mejor desempeño macroeconómico (en inglés) en comparación con aquellos con tasas más bajas. Las previsiones económicas se han recuperado desde el inicio de la pandemia con el inicio del despliegue de la vacuna. No obstante, más de la mitad de los países siguen rezagados y esperan tasas de crecimiento del PIB para 2022 incluso inferiores a las previstas en los primeros meses de la pandemia.

Pero, ¿cómo conseguirlo? Primero, reasignando el excedente de vacunas a los países en desarrollo. La situación es urgente para aquellos con menos del 10 % de cobertura. En segundo lugar, suspendiendo la concesión de licencias y permitir que los centros regionales llenen el vacío, según lo prescrito en los planes futuros de preparación para la salud. Tercero, priorizando a los trabajadores de la salud, la educación e los trabajadores de empleos informales en los planes de vacunación. Cuarto, poniendo énfasis en la preparación de los sistemas de protección social según sea necesario para la transición de pandemia a endemia.

El PNUD y el Programa Mundial de Alimentos en el Congo, junto con el Ministerio de Asuntos Sociales y Acción Humanitaria, lanzaron una iniciativa conjunta de transferencia de efectivo para apoyar a 7.000 hogares vulnerables en Brazzaville.

PNUD RDC / Mariam Ouedraogo

SEGUNDA DIVERGENCIA: LAS SUBIDAS DE TIPOS DE INTERÉS DARÁN FORMA AL ESPACIO FISCAL Y A LOS FLUJOS FINANCIEROS
No todas las economías tienen la misma capacidad para financiar sus necesidades de desarrollo. El espacio fiscal y el flujo financiero seguirán siendo determinantes clave de una recuperación económica mundial divergente. Con la presión de la inflación, los aumentos de las tasas de interés y las renovadas preocupaciones sobre la fuga de capitales de las economías en desarrollo, las recuperaciones frágiles se ven aún más amenazadas.

En el 2020, la deuda mundial alcanzó un récord del 256 % del producto interno bruto mundial (en inglés) y la deuda pública representó 99 puntos porcentuales. Los países con acceso a préstamos de bajo costo en los mercados financieros y bancos centrales fuertes representan la mayor parte del aumento de la deuda relacionado con la pandemia. Pero incluso antes de la pandemia, muchas economías en desarrollo luchaban contra el deterioro de la dinámica de la deuda y el espacio fiscal limitado, que ahora han empeorado gravemente.

Basándonos en las calificaciones crediticias soberanas (indicadores útiles de la gravedad del sobreendeudamiento) de 105 economías emergentes y en desarrollo, vale la pena señalar que solo 24 (o el 23 %) tienen una calificación de grado de inversión, sin incluir países en el grupo de bajos ingresos. Y solo tres de 37 países en el grupo de ingresos medios-bajos.

Calificaciones Crediticias y Deuda Pública Bruta
El PNUD estima que 82 países en desarrollo (de ingresos bajos y medianos), es decir, el 60 %, pueden clasificarse como "altamente vulnerables a la deuda" y estas vulnerabilidades están lejos de limitarse a problemas de liquidez a corto plazo (en inglés). Más de la mitad de los países ya han superado la relación entre deuda pública bruta y PIB (un indicador clave de solvencia) considerada sostenible según sus evaluaciones de sostenibilidad de la deuda.

Entonces, ¿qué nos espera? El servicio de la deuda externa de los países de ingreso bajo y mediano ascenderá a USD 3,18 billones entre 2022 y 2025, incluidos USD 1,44 billones en deuda pública. Con el aumento de las tasas de interés y la expiración de la Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda, aumentará el riesgo de incumplimiento y se intensificarán los problemas de sobreendeudamiento. Para evitar nuevos contratiempos, debemos dar prioridad a las reestructuraciones de deuda ordenadas y preventivas, así como la comunidad internacional debe poner a disposición de las economías vulnerables medidas adicionales de apoyo a la liquidez.

La iniciativa "Solar for Health" da apoyo a los gobiernos para aumentar el acceso a servicios de salud de calidad a través de la instalación de sistemas fotovoltaicos alimentados por energía solar, lo que garantiza un acceso constante y rentable a la electricidad y, al mismo tiempo, mitiga el impacto del cambio climático.

PNUD Zimbabwe / Karin Schermbrucker

TERCERA DIVERGENCIA: LAS VÍAS DE DESCARBONIZACIÓN ESTABLECERÁN LA BASE SOBRE LA QUE CONSTRUIR EL FUTURO
A corto plazo, los altos precios de la energía han captado la atención de los responsables de políticas, amenazando las respuestas a la crisis climática a largo plazo. Limitar el calentamiento a 1,5 ºC requiere, como mínimo, una descarbonización completa del sistema energético global a través de una acción audaz e inmediata. Esto implica un esfuerzo colectivo global creíble y el uso de todas las herramientas políticas disponibles.

Pero, ¿cómo trazar el camino hacia la descarbonización? el problema de la fuga de CO2 debe abordarse de frente. La descarbonización no se logrará solo a través de la fijación de precios del carbono (aunque eso también será necesario). Para que las economías en desarrollo y las emergentes avancen con las transiciones energéticas, necesitan transferencias financieras y tecnológicas que actualmente no están en la agenda multilateral. Las transiciones energéticas crearán empleos, fomentarán las innovaciones y crearán las condiciones para un camino global que asegure los objetivos del Acuerdo de París.

Un periodo borroso
En los últimos años, habíamos dejado de pensar en la “divergencia global” y nos enfocábamos en cambio en “brechas” sectoriales, geográficas o de población específicas dentro de un camino global convergente. Ahora estamos entrando en un período incierto: la desigualdad de la economía global amenaza con dividir el mundo en caminos que no se cruzan.

En los próximos meses, los datos nos permitirán rastrear tendencias en varios contextos de desarrollo y describir tendencias emergentes. Muchos se basarán en tendencias pasadas aunque dándoles un giro: nuevos equilibrios de poder, nuevas formas de productividad, nuevas tecnologías digitales, normas y expectativas sociales en aumento, nuevos patrones climáticos más extremos, nuevos flujos financieros, mayor igualdad de género y un envejecimiento demográfico, entre otras cosas.

El momento actual nos presenta una oportunidad única para aprender sobre las divergencias entrelazadas, identificar señales y microtendencias en ciernes y ajustar nuestra respuesta política.

Esperamos escribir más sobre cómo evolucionan estos nuevos desafíos y amenazas. ¡Estate atento!