Cómo la reparación de instrumentos está empoderando a la juventud del Brasil
Más allá de la música
14 de Abril de 2026
Desde 2009, el PNUD apoya a Neojiba, un programa que promueve el desarrollo social y la inclusión a través de la educación musical colectiva y la interpretación, incluyendo su escuela de lutería.
En un taller en Salvador, la capital del Estado de Bahía (Brasil), el aire huele a barniz, madera y latón pulido. Allí, Eizy Helen Silva, limpia y abrillanta una flauta de manera cuidadosa y con precisión.
Hace menos de diez años, ella no sabía que la lutería—el arte de reparar y construir instrumentos musicales—existía. Ahora, a sus 26 años, forma parte de una generación creciente de lutieres en el país.
Tras formarse en el oficio, Eizy trabaja ahora como lutier profesional, lo que demuestra cómo el programa abre oportunidades para jóvenes con menos recursos.
Afinando nuevos futuros
Eizy descubrió el oficio hace ocho años a través de Neojiba, una iniciativa de la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos del Estado de Bahía que cuenta con el apoyo del PNUD Brasil en alianza con el Instituto de Desenvolvimento Social Pela Música (IDSM, en portugués). El programa busca promocionar la inclusión social a través de la educación musical.
Para ella, lo que empezó siendo una actividad extracurricular tras terminar la secundaria se ha convertido en una carrera profesional en toda regla. “Se abrió una puerta de posibilidades”, explica Eizy, poniendo énfasis en cómo el programa proporciona oportunidades a los jóvenes cuyas circunstancias sociales y económicas suelen limitar el acceso a la educación y al empleo.
Tras la formación, consiguió un puesto como lutier profesional en Neojiba. A día de hoy, 35 técnicos de lutería—30 de ellos jóvenes—han recibido formación a través del programa y, juntos, se encargan de que la orquesta juvenil de Neojiba, con sus 2.000 músicos, suene en perfecta sintonía y pueda seguir actuando.
“Se abrió una puerta de posibilidades”— Eizy Helen Silva
En Bahía, uno de los Estados con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) por debajo de la media nacional, estas iniciativas están creando nuevas oportunidades para que los jóvenes desarrollen habilidades y medios de subsistencia. Esto resulta especialmente crucial, ya que la juventud se enfrenta a enormes desafíos laborales, sobre todo en los países de bajos ingresos, donde más de una cuarta parte no estudia, ni recibe formación ni trabaja. Aunque la tasa de desempleo general del Brasil se encuentra en niveles históricamente bajos, los adultos jóvenes de entre 18 y 24 años siguen teniendo dificultades para incorporarse al mercado laboral.
En este contexto, Neojiba muestra cómo el desarrollo específico de competencias puede preparar a los jóvenes para la economía cultural, reducir las desigualdades y contribuir al avance de múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Como destaca Leonel Neto, jefe de la oficina del PNUD en Salvador: “Este trabajo ha permitido formar a profesionales que han ampliado sus actividades más allá del proyecto, satisfaciendo las demandas de las bandas de música y de las escuelas públicas y privadas que solicitan servicios de lutería en Salvador”.
El desarrollo de habilidades en el sector cultural puede dotar a la juventud de herramientas, reducir las desigualdades y contribuir al avance de múltiples ODS.
Fundada hace casi 20 años, Neojiba ha llegado a más de 42.000 niños, adolescentes y jóvenes, promoviendo el desarrollo social y la inclusión a través de la educación y la práctica musical colectiva. Su escuela de lutería amplía aún más esta misión, desarrollando conocimientos técnicos y abriendo oportunidades que generan tanto ingresos como un sentido de propósito. Desde el PNUD hemos apoyado la iniciativa desde 2009, ayudando a facilitar la importación de instrumentos y herramientas para la orquesta, así como respaldando el taller de lutería, que prolonga la vida útil de estos recursos.
Como reflexiona Eizy: “En ningún otro lugar se ofrece una formación técnica como esta. Me ha cambiado la vida y me ha brindado una carrera que nunca imaginé”. Su historia ilustra cómo la cultura, la educación y el empleo pueden entrelazarse para transformar vidas y ayudar a forjar nuevos futuros.
Del coro al oficio
En Liberdade, uno de los barrios más densamente poblados y con mayor presencia cultural afrodescendiente de la capital de Bahía, Marcelo Gavazza, de 28 años, vive y respira música. Se unió a Neojiba en 2012 como miembro del coro, pero su pasión pronto lo llevó más allá: aprendió a tocar la guitarra, se unió a la orquesta y, finalmente, descubrió su vocación en la escuela de lutería de Neojiba.
En un seminario intensivo de dos semanas organizado por el programa, Marcelo y otros jóvenes siguieron perfeccionando sus habilidades como técnicos de instrumentos bajo la tutela de expertos internacionales, como Oskar Kappelmeyer (contrabajo), Otto Hnatek (flauta, flautín, oboe y clarinete, entre otros), André Marc Huwyler (violín, viola, violonchelo y contrabajo) y Frederic Becker (cuerda frotada).
La pasión de Marcelo por la música lo llevó cada vez más lejos: aprendió guitarra, se integró en la orquesta de Neojiba y, finalmente, encontró su vocación en la escuela de lutería.
Fue una amplia variedad de experiencias: talleres especializados, conferencias, presentaciones técnicas y actividades prácticas diseñadas para revivir un oficio casi olvidado. Aunque el acceso a la formación y a herramientas asequibles sigue siendo limitado, el mercado de la luthería en Brasil ha comenzado a crecer, generando un nicho pequeño pero en rápida expansión de alrededor de 9,8 millones de reales (aproximadamente 2 millones de dólares de los Estados Unidos) al año, lo que representa cerca del 10 % del mercado total de instrumentos musicales.
Al reflexionar sobre la experiencia, Marcelo recuerda: “Aprendimos que podemos sustituir la madera del Brasil por maderas locales de Salvador”, especialmente para los arcos, accesorios esenciales para instrumentos de cuerda frotada como los violines y los contrabajos, que tradicionalmente se fabrican con madera del Brasil y crin de caballo para producir sonido mediante la fricción con las cuerdas.
El impacto de los seminarios va mucho más allá de la técnica. A través de estos intercambios con lutieres de Alemania, Suiza y Francia, los participantes se conectaron con una comunidad de práctica más amplia, lo que demuestra cómo una iniciativa local puede aprovechar la experiencia internacional al tiempo que fomenta el desarrollo de capacidades en el Sur Global.
“Aprendimos que podemos sustituir la madera del Brasil por maderas locales de Salvador”— Marcelo Gavazza
Para el lutier suizo André Marc Huwyler, que colabora con el proyecto desde 2009, el impacto es evidente. Según él, los seminarios son “experiencias extraordinarias”. Y añade: “Vi a jóvenes con muchas ganas de aprender, resultados inmediatos en la realización de diversos trabajos y reparaciones, pero también me di cuenta de que el seminario les ayudaba a prepararse para su futuro en la lutería”.
A partir de estas experiencias, están surgiendo nuevas trayectorias profesionales y oportunidades de negocio. Hoy, Marcelo dirige su propio taller de lutería, manteniendo viva la música en su barrio y prestando servicios de reparación, mantenimiento y fabricación de instrumentos a medida a la comunidad de Liberdade y sus alrededores.
Marcelo dirige ahora su propio taller de lutería, donde ofrece servicios de reparación, mantenimiento y fabricación de instrumentos a medida para la comunidad de Liberdade y alrededores.
Un modelo para el desarrollo
Más allá de la adquisición de equipos y el apoyo a talleres, nuestra alianza con Neojiba refuerza la capacidad del programa para diseñar, implementar, supervisar y evaluar políticas públicas, al tiempo que fomenta la inclusión social, el empoderamiento de los jóvenes y el desarrollo sostenible.
Dirigida por el director de orquesta brasileño Ricardo Castro, Neojiba se inspira en El Sistema, un modelo puesto en marcha hace cinco décadas en Venezuela. Este enfoque se está adaptando actualmente en otros países de la región, como en Panamá, donde desde el PNUD apoyamos iniciativas similares de educación musical.
Para jóvenes como Eizy y Marcelo, y muchos otros que están aprendiendo el oficio de la lutería, esta oportunidad es más que un trabajo: es una fuente de conocimiento, confianza y creatividad que puede proporcionarles tanto un medio de vida como una sensación de empoderamiento. Más allá de la música, les brinda a los jóvenes las herramientas para afinar un futuro más prometedor para ellos y para el Brasil.
Puedes leer esta historia en portugués aquí.