Sudán: el coste que está pagando el país tras tres años de guerra

Un nuevo informe mide el enorme impacto humano y económico, y lo que podría lograrse con la paz

15 de Abril de 2026
Photograph: two women in colorful headscarves lean toward a small light in a dim brick room.

Casi 6,9 millones de personas fueron empujados a la pobreza extrema solo en 2023, como consecuencia directa del conflicto en el Sudán.

Foto: PNUD Sudán

Una generación a la que se le ha robado el progreso

 

Cuando el conflicto armado estalló en abril de 2023, el Sudán ya figuraba entre los Estados más frágiles del mundo. Tres años después, las cifras son cada vez más difíciles de asimilar, porque detrás de cada una hay una vida perdida, una familia desplazada, un niño fuera de la escuela, una comunidad que llora a sus seres queridos o que cae en la pobreza.

Casi 6,9 millones de personas fueron empujados a la pobreza extrema solo en 2023 como consecuencia directa de los combates. El ingreso por persona ha caído a niveles no vistos desde 1992. La pobreza extrema es ahora peor que en cualquier momento de la década de 1980.

Dusty outdoor market under a large shelter; a man sits beside a cart while vendors display wares.

Un comerciante vende pan en un punto de reunión de personas desplazadas cerca de la ciudad de Gedaref, en el estado de Gedaref.

Foto: PNUD Sudán

Para entender el verdadero coste, Beyond the Conflict (Más allá del conflicto; enlace disponible en inglés), el informe que acabamos de publicar en el PNUD junto a Institute for Security Studies (enlace disponible en inglés) justo antes del tercer aniversario de la guerra, modeliza cómo sería Sudán hoy si el conflicto nunca hubiera estallado.

Es una lectura desalentadora, pero también plantea una pregunta clave: ¿hacia dónde vamos a partir de aquí? ¿Qué se puede hacer ahora para reducir el sufrimiento? Y, cuando la paz finalmente llegue, ¿estamos preparados para ese escenario?

Incluso en el contexto más optimista —una paz en 2026—, el Sudán seguiría perdiendo 18,8 mil millones de dólares de los Estados Unidos (USD) en PIB acumulado hasta 2043, lo que equivale a USD 752 por persona. La guerra no solo ha costado vidas y medios de vida: también amenaza con devorar el futuro.

Algunas personas no llegarán a ver ese futuro. Con más del 70 % de los centros de salud cerrados en las zonas en conflicto, la tasa de mortalidad infantil ya alcanza los 44,5 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos, y se prevé que siga aumentando antes de que pueda iniciarse cualquier recuperación. Ya se han registrado brotes de cólera, y enfermedades como el VIH y la tuberculosis están en aumento.

Otras no estarán plenamente preparadas para los retos que vienen. Alrededor de 19 millones de niños en edad escolar han visto interrumpida su educación, una herida generacional que marcará durante décadas la fuerza laboral de Sudán, su salud y su vida cívica. Las universidades han sido incendiadas y saqueadas. Los programas de formación y aprendizaje han quedado abandonados, y millones de personas están perdiendo años de experiencia práctica mientras el país espera la paz.

6,9

millones

de personas fueron empujados a la pobreza extrema en 2023

70

por ciento

de los centros de salud en las zonas afectadas por el conflicto están cerrados

USD 18,8

mil millones

de pérdida proyectada del PIB para 2043

19

millones

de niños en edad escolar han visto interrumpida su educación

El coste de más años de guerra

El informe no se limita a ofrecer una imagen del presente: modeliza tres posibles futuros. El más sombrío —y el que debe evitarse— es el de un conflicto prolongado, en el que los combates continúan hasta 2030.

Si eso ocurriera, el PIB total del Sudán en 2043 sería de solo USD 23,1 mil millones, lo que supondría pérdidas de USD 34,5 mil millones en comparación con un escenario sin conflicto. Además, otros 34 millones de personas caerían en la pobreza extrema de aquí a 2043, que es más que toda la población de Ghana.

People line up with white water jerry cans in a dry, open area.

En muchas zonas, el acceso al agua es muy limitado, lo que aumenta el riesgo de propagación del cólera, la diarrea y otras enfermedades.

Foto: PNUD Sudán
From an open doorway, people sit in a sunlit vintage room with a window and a round hanging sign.

Cerca del 75 % de los centros de salud del Sudán han dejado de funcionar desde el inicio de la guerra.

Foto: PNUD Sudán

Incluso si la paz llegara en 2026, sin una transformación más profunda —lo que el informe denomina la "trayectoria actual"— las perspectivas seguirían siendo muy preocupantes. El PIB por persona caería hasta los USD 1.941 en 2035, antes de recuperarse ligeramente hasta USD 2.384 dólares en 2043, aún por debajo de los niveles de 2023 y también inferiores a los alcanzados por el Sudán en la década de 1990.

En este escenario, la pobreza extrema empeoraría hasta afectar a casi el 60 % de la población en 2030 —unos 34 millones de personas— y solo descendería lentamente hasta el 38,8 % en 2043. El país no alcanzaría ninguno de los principales Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El dividendo demográfico que podría aportar una población joven no llegaría a materializarse, ni siquiera en 2043.

USD 23,1

mil millones

de PIB total proyectado en 2043

34

millones

de personas adicionales caerán en la pobreza extrema para 2043, según proyecciones

USD 34,5

mil millones

de pérdida proyectada del PIB para 2043 en un escenario de conflicto prolongado

60

por ciento

de la población en situación de pobreza extrema para 2030, según proyecciones

Lo que la paz y la transformación aún podrían lograr

El Sudán es un país con activos formidables, en su mayoría aún sin aprovechar. Cuenta con 19,8 millones de hectáreas de tierra cultivable, acceso al río Nilo y al mar Rojo. Tiene una población joven que, con educación, atención sanitaria y oportunidades, podría impulsar el crecimiento durante décadas. Ninguno de estos activos ha desaparecido.

El escenario "Sudán en ascenso" del informe modeliza lo que ocurriría si la paz en 2026 se combina con una transformación coordinada en distintos sectores: gobernanza, salud y saneamiento, educación, agricultura, industria, infraestructuras, comercio y finanzas. Las proyecciones son contundentes y ofrecen una cuantificación rigurosa de lo que los recursos y capacidades del país podrían llegar a hacer posible.

Woman cradling a baby inside a dim, rustic shelter with thatched huts in the background.

El informe también identifica áreas concretas en las que una acción coordinada del futuro Gobierno del Sudán, los donantes internacionales y la comunidad humanitaria podría hacer realidad un país que prospere.

Foto: PNUD Sudán

En el escenario "Sudán en ascenso", el PIB alcanzaría los USD 58,2 mil millones en 2043 —USD 19,3 mil millones por encima de la trayectoria actual—, con ingresos por persona que subirían hasta los USD 3.176. Unas 17,3 millones de personas adicionales saldrían de la pobreza extrema de aquí a 2043. La esperanza de vida aumentaría en 4,2 años, hasta los 77,3 años. El crecimiento económico medio alcanzaría el 5 % anual, más del doble que en la trayectoria actual, del 2,4 %.

Las mayores ganancias por sector se concentran en la agricultura, con capacidad para sacar a 4,7 millones de personas de la pobreza, y en la reforma de la gobernanza, que podría permitir que otras 4,8 millones de personas superen esa situación. No son palancas independientes: se refuerzan mutuamente. Una gobernanza estable crea condiciones para la inversión agrícola; una agricultura más productiva genera la base de ingresos que permite mejorar la gobernanza.

El informe no se queda en el diagnóstico. También identifica áreas concretas en las que una acción coordinada del futuro Gobierno del Sudán, los donantes internacionales y la comunidad humanitaria podría hacer realidad el escenario de "Sudán en ascenso".

Tres años después, la esperanza aún no se ha perdido

La guerra ya ha provocado más de lo que la mayoría de los países soportan en una generación. Las personas desplazadas de sus hogares, los niños que no han podido regresar a la escuela, las cosechas sin recoger, las clínicas cerradas: estas pérdidas son reales y ya son irreversibles.

El informe, sin embargo, es claro: la trayectoria no está fijada. El Sudán cuenta con tierras fértiles, vías fluviales, una población joven y una diáspora con habilidades y capital. Las instituciones necesarias para aprovechar esos activos están dañadas, pero no destruidas. Lo que ocurra en el próximo año —ya sea un camino hacia la paz y la reforma o la continuidad de la destrucción— determinará cuál de las versiones de 2043 se hará realidad.

La diferencia entre el peor y el mejor escenario, como muestra el informe, no es menor: 34 millones de personas en la pobreza o 17 millones que logran salir de ella. Un país que llega a 2043 más pobre que en la década de 1990 o uno que logra recuperar el rumbo.

En cualquier caso, desde el PNUD seguiremos apoyando al pueblo del Sudán, ahora y a largo plazo, como lo hemos hecho durante toda la crisis, mediante programas con socios locales que refuerzan los medios de vida y la resiliencia, amplían el acceso a la salud y a los servicios básicos, impulsan la energía limpia y la protección del medioambiente, y fortalecen la consolidación de la paz y la gobernanza. Con más de 130 personas trabajando en 10 oficinas, nuestros proyectos operan de forma coordinada para lograr un impacto mayor que la suma de sus partes, empoderando a las comunidades para que puedan sostenerse por sí mismas, apoyando a los servicios nacionales para que sigan funcionando y ayudando al país a prepararse para el futuro que pueda venir.