Las tierras agrícolas del Sudán podrían alimentar a millones de personas que hoy no reciben ayuda humanitaria

La inversión privada podría reducir el hambre y apuntalar una economía que está colapsando

4 de Agosto de 2026
Dark-skinned hand with a starburst tattoo holding crops in a garden.

La guerra tuvo un efecto inmediato y catastrófico en la agricultura del Sudán. La producción de cereales se redujo un 46 % durante el primer año y, en 2025, casi el 90 % de los agricultores y los grupos de productores informaron de cosechas más escasas, con descensos en el rendimiento de hasta un 71 % en las zonas donde los combates habían sido más intensos.  

Ahora, después de tres años de guerra, la crisis alimentaria en el Sudán es la mayor del mundo. Más de 19 millones de personas se esfuerzan por obtener los alimentos necesarios para sobrevivir. En las zonas más afectadas, las familias y los niños sufren malnutrición grave y están demasiado débiles para combatir enfermedades como la tuberculosis y el cólera. 

Esta terrible situación apela a nuestra humanidad. Sin embargo, la disminución de los niveles de ayuda significa que la crisis solo puede mitigarse parcialmente mediante la acción humanitaria. Dado que el llamamiento de emergencia de las Naciones Unidas solo se ha financiado en aproximadamente el 30 %, la única forma de llegar a la mayoría de las personas es ayudarlas a valerse por sí mismas, para garantizar que la producción local de alimentos, los mercados y los sistemas comerciales puedan recuperarse lo suficiente como para proporcionar nutrición e ingresos en todo el país. 

Una inversión urgente y sostenida puede hacerlo posible, según nuestro nuevo análisis con el Centro de Comercio Internacional (ITC por sus siglas en inglés; enlace disponible en inglés), que se basa en más de 80 consultas realizadas en 13 estados y ofrece la visión general más completa del sistema alimentario del Sudán hasta la fecha. 

En el informe señalamos que aún se están cosechando cultivos clave, como el sorgo y el sésamo, y que los ganaderos todavía pueden trasladar su ganado por todo el país, a veces incluso a través de frentes de combate activos, pero que los productores tienen dificultades para acceder a insumos y créditos, y que la red de carreteras, comerciantes, mercados y puertos necesaria para el correcto funcionamiento del sector agrícola ha sufrido enormes daños. 

Women Farm workers in robes walking single file through a crop field under a blue sky.

La producción de cereales en el Sudán se redujo hasta un 71 % en las zonas donde los combates habían sido más intensos.

Foto: PNUD Sudán

El efecto "isla de mercado"

Antes de la guerra, el Sudán era un granero potencial, con 688.000 km2 de tierra cultivable, un sistema de riego alimentado por el Nilo y precipitaciones suficientes.  

Ahora, el sector agrícola se ha fragmentado en lo que los investigadores denominan "islas de mercado", o enclaves en que los precios, la oferta y la demanda se han disociado del resto del país y, en ocasiones, incluso de una ciudad a otra. 

Los precios de los alimentos básicos en algunas zonas superan en un 200 % los niveles previos al conflicto, incluso en los lugares en que sigue cosechándose. Los costos de transacción han aumentado entre un 30 % y un 40 % debido a los puestos de control, las escoltas de protección y los impuestos informales. En ciudades sitiadas como Kadugli, este aislamiento ha tenido consecuencias catastróficas. Los precios de los alimentos básicos se han disparado, a pesar de que las zonas cercanas tienen excedentes. En otras partes del país, el hambre se debe a mercados que fallan, precios que aumentan e ingresos que bajan como consecuencia del desempleo y el desplazamiento.
 

El déficit de financiación

Parte de la infraestructura bancaria se ha derrumbado y el costo de los préstamos se ha disparado. La financiación mediante adelantos de los comerciantes ahora cuesta a los agricultores entre un 5 % y un 10 % por mes, lo que reduce directamente los márgenes ya de por sí escasos. El Banco Agrícola del Sudán ha suspendido temporalmente todos los préstamos debido a la inflación, y más del 60 % de los agricultores afirman que desconocen las opciones de financiación disponibles o no pueden cumplir los requisitos de garantía. 

Los pequeños agricultores pueden perderlo todo a causa de tan solo un revés económico, ya sea una mala cosecha o un tipo de cambio desfavorable. Carecen de dinero para reinvertir en fertilizantes y otros productos esenciales para la siguiente cosecha, y muchos se ven limitados a parcelas de subsistencia más pequeñas, lo que reduce el excedente necesario para que los mercados funcionen.

Photo: Woman farmer in a patterned robe and headscarf with a green basket in a sunny field.

El sector agrícola del Sudán se ha fragmentado en lo que los investigadores denominan "islas de mercado", o enclaves en que los precios, la oferta y la demanda se han disociado del resto del país.

Foto: PNUD Sudán

Siete productos agropecuarios que pueden cambiar la situación del Sudán 

A través del análisis que realizamos en el PNUD junto al ITC, examinamos en profundidad siete cadenas de valor (sorgo, sésamo, cacahuete, soja, goma arábiga, hibisco y ganadería) que tienen el potencial de influir de manera considerable en la inseguridad alimentaria y los niveles de ingresos. 

Desde el PNUD, hemos venido proporcionando herramientas y maquinaria a los agricultores, así como capacitación y acceso a financiación. También hemos prestado apoyo a los agentes locales para restablecer los mercados y reactivar o hacer crecer las pequeñas empresas, y hemos dirigido gran parte de esa ayuda a las mujeres y a la juventud.  

"Sabemos qué funciona gracias a décadas de experiencia y, ahora, a un análisis exhaustivo de las condiciones del mercado en el Sudán", afirma Arvind Kumar, jefe de equipo de resiliencia y recuperación del PNUD en la oficina en el país. "En los próximos meses, intensificaremos nuestra asistencia a los agricultores y convocaremos a ministerios, donantes, organismos de desarrollo, ONG y grupos agrícolas para movilizar recursos y trazar un camino hacia la recuperación".

A través del Sistema de Garantías de Crédito del Sudán, junto al Banco Ebdaa de Microfinanzas hemos impartido formación en materia empresarial y financiera a 400 pequeñas empresas de los estados de Kassala, de Gedaref, del Nilo Blanco y del Norte. 

Ahora, los préstamos con riesgo reducido están llegando a las empresas, lo que les permite invertir, estabilizarse y crecer, mejorando así los ingresos y el empleo en sus comunidades.

Group photo of diverse adults posing; some are holding blue certificates.

Los préstamos con riesgo reducido están llegando a las empresas, lo que les permite invertir, estabilizarse y crecer, mejorando así los ingresos y el empleo en sus comunidades.

Foto: PNUD Sudán

Créditos para empresas dirigidas por mujeres

Two women in hijabs hold blue booklets in front of a undp and partnership banner.

Lubna Mohammed Al-Sheikh (izquierda). Foto: PNUD Sudán

Lubna Mohammed Al-Sheikh fundó su empresa de repostería en Jartum en 2018. Cuando estalló la guerra, huyó al estado del Norte, dejando todo atrás, incluidos sus hornos y batidoras.

Pero Lubna no se rindió. Se propuso reiniciar su negocio y utilizarlo para capacitar a otras personas que necesitaban encontrar empleo en una economía devastada por la guerra. Con nuestro apoyo y el del Banco Ebdaa, ha podido adquirir el equipamiento industrial necesario para impulsar la producción e impartir cursos de capacitación.


Servicios locales y empleo juvenil

En una aldea remota de Gedaref, desde el PNUD, junto al Banco Ebdaa, ayudamos a Abdul Rahim Idris a ampliar su pequeña papelería, que funciona con energía solar.

Ofrece servicios de fotocopiado, material escolar e impresión de documentos oficiales, servicios esenciales para pequeñas empresas como la suya, además de generar nuevas oportunidades de empleo para jóvenes locales. Su éxito demuestra cómo la financiación puede aportar beneficios económicos más allá de la inversión inicial.

Man in a gray t-shirt sits at a workshop table with laptops.

Abdul Rahim Idris dirige una papelería que usa energía solar, ofreciendo servicios esenciales a su comunidad y a las pequeñas empresas.

Foto: PNUD Sudán
Group of women in colorful traditional clothing preparing biscuits at a kitchen table.

Las asociaciones de ahorro y préstamo ayudan a las mujeres a mancomunar recursos empresariales. Gracias a la elaboración y venta de galletas, que se agotan apenas salen del horno, Sara puede mantener a su familia y pagar las tasas escolares de su hijo.

Foto: PNUD Sudán

Financiación de la seguridad alimentaria  

Sara perdió todo cuando huyó de Omdurman y acabó en una aldea remota del estado de Río Nilo, sin ingresos ni trabajo. Ahora está reconstruyendo su vida con el apoyo de una de las asociaciones de ahorro y el préstamo de aldea que ofrecemos desde el PNUD, creadas con el respaldo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional.  

Estas asociaciones ayudan a las mujeres a mancomunar recursos empresariales. Gracias a la elaboración y venta de galletas, que se agotan apenas salen del horno, Sara ha podido mantener a su familia y pagar las tasas escolares de su hijo. 

Sin embargo, más allá de los beneficios económicos, el proyecto fomenta un sentido de comunidad y apoyo mutuo. "Lo más importante es el movimiento, la energía y compartir la vida con los demás", afirma Sara.

Herramientas para llegar a los destinatarios previstos 

Cuando se ha perdido todo, incluso las herramientas más sencillas pueden marcar la diferencia. Estas azadas las proporcionamos desde el PNUD con la Agencia de Cooperación Internacional en el Sudán a los agricultores desplazados que se habían visto obligados a abandonar todas sus pertenencias al huir de la violencia. Ahora, en Ghalal Nahl, en el estado de Gedaref, pueden eliminar las malas hierbas y sembrar las tierras disponibles utilizando las semillas y la capacitación que también reciben como parte del proyecto. 

A medida que disminuyen los niveles de financiación, es más importante que nunca dirigir la ayuda a quienes más la necesitan. Para este proyecto, elegimos los estados de Kassala y Gedaref porque eran los que albergaban al mayor número de personas desplazadas de la región. Luego nos centramos en las comunidades más pobres y los hogares más vulnerables, incluidos aquellos encabezados por niños, mujeres y personas con discapacidad, de edad o enfermas. 

Elderly man in white traditional clothing, holding tools and standing in a rural village with thatched huts.

Incluso herramientas tan sencillas como las azadas pueden ayudar a los agricultores a volver a trabajar la tierra, cultivando sus tierras y alimentando a sus comunidades.

Foto: PNUD Sudán

Riego solar 

El riego siempre ha sido el elemento más importante para dar vida a la tierra en el Sudán. Para muchos agricultores, la disponibilidad de combustible para hacer funcionar las bombas de agua determinaba el éxito o el fracaso de la temporada agrícola, y cuando la guerra provocó que los precios se dispararan, los fracasos se volvieron muy frecuentes. 

Con nuestro apoyo, y el de socios como el Fondo de Qatar para el Desarrollo y la Fundación Education Above All, comunidades de todo el Sudán se benefician ahora de un sistema de riego alimentado con energía solar, que proporciona un suministro de agua fiable y unos costos de funcionamiento mucho más bajos. Esto convierte a las pequeñas explotaciones agrícolas, muchas de ellas gestionadas por mujeres, en fuentes fiables de ingresos y nutrición. 

Two people stand beside a white pickup in a dusty rural scene with orange bundles on the ground.

Desde el PNUD, hemos venido proporcionando a los agricultores herramientas y maquinaria, restableciendo los mercados y reactivando o impulsando el crecimiento de las pequeñas empresas.

Foto: PNUD Sudán
Several goats and donkeys lean over a metal water trough and drink.

El sistema de riego alimentado con energía solar proporciona un suministro de agua fiable y unos costos de funcionamiento mucho más bajo. Esto convierte a las pequeñas explotaciones agrícolas en fuentes fiables de ingresos y nutrición.

Foto: PNUD Sudán

Mercados en expansión  

Este mercado gestionado por mujeres en el estado del Nilo cuenta con iluminación solar, es apto para niños y está equipado con servicios esenciales, como aseos y estaciones de carga de teléfonos, lo que lo convierte en un lugar donde las mujeres disponen de todo lo necesario para gestionar pequeñas empresas. 

El mercado fue reformado por el PNUD con financiación y apoyo del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional. 

Photograph of a woman in a colorful striped poncho at a market stall under a canopy.

El mercado gestionado por mujeres en el estado del Nilo cuenta con iluminación solar, es apto para niños y está equipado con servicios esenciales, como aseos y estaciones de carga de teléfonos, lo que lo convierte en un lugar donde las mujeres disponen de todo lo necesario para gestionar pequeñas empresas.

Foto: PNUD Sudán

Cooperativas de mujeres 

Esta asociación de mujeres de la localidad de Dar As Salaam, en Darfur del Norte, se dedica a la elaboración de quesos. El PNUD proporcionó capacitación y equipos de ordeño antes de que estallara la guerra, y estos siguen utilizándose con éxito. Recientemente, las mujeres nos enviaron un vídeo en el que mostraban sus últimos productos.

Women in colorful clothing gather and cook around a large basin.

La asociación de mujeres de Dar As Salaam, en Darfur del Norte, produce queso gracias a la capacitación y al equipo proporcionados que les proporcionamos desde el PNUD antes de que estallara la guerra.

Foto: PNUD Sudán

"Me alegra mucho haberles proporcionado algo que las sigue ayudando", afirma el Director del Programa, John Anodam, que coordina intervenciones similares en todo el Sudán. "Pueden sobrevivir incluso en estas condiciones".

Colorful crowd in traditional dress celebrates outside a school with an arched entrance.

Los centros que funcionan con energía solar se han convertido en espacios específicos para que las mujeres se reúnan, adquieran nuevas competencias y gestionen pequeñas empresas.

Foto: PNUD Sudán

Capacitación, comunidad y pequeñas empresas 

Los "Centros Merkazi", que funcionan con energía solar, como este de Galabat Occidental, se han convertido en espacios específicos para que las mujeres se reúnan, adquieran nuevas competencias y gestionen pequeñas empresas. Gracias al suministro eléctrico garantizado y al equipamiento básico de oficina, también se han convertido rápidamente en centros comunitarios donde las mujeres pueden compartir una taza de té y sus últimas ideas en un entorno seguro y empoderador. En todo el Sudán, estos centros acogen ahora pequeñas empresas dirigidas por mujeres, a menudo creadas gracias a programas de ahorro y préstamo que cuentan con nuestro apoyo o después de que hayamos ayudado a facilitar el acceso al crédito y a la capacitación. 

Estos centros también sirven como polo para otros proyectos, como punto de distribución de kits solares portátiles o como sitio de recarga para tuk tuk que funcionan con energía solar. 

De este modo, demuestran cómo el apoyo a las pequeñas empresas puede generar un crecimiento económico que propague estos beneficios a lo largo y ancho del país, contribuyendo a una recuperación creciente y sostenible. 

Outdoor gathering of women in colorful dresses; central figure holds a solar lighting kit.

Los Centros Merkazi demuestran cómo el apoyo a las pequeñas empresas puede generar un crecimiento económico que propague estos beneficios a lo largo y ancho del país, contribuyendo a una recuperación creciente y sostenible.

Foto: PNUD Sudán