Aprovechar el momento digital: de retos interconectados a soluciones interoperables

8 de Septiembre de 2022
Workers build a wire fence in a nursery plantation.

La infraestructura pública digital es la red de sistemas digitales que habilita servicios digitales para toda la sociedad. Los países están invirtiendo cada vez más en este tipo de infraestructura mediante la adopción de bienes públicos digitales.

Foto: PNUD Iraq

Durante el próximo 77º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, líderes mundiales y miembros del sector privado y la sociedad civil se reunirán el 21 de septiembre en un evento paralelo titulado “El futuro de la cooperación digital: construir resiliencia a través de una infraestructura pública digital segura, confiable e inclusiva”. El evento trazará una agenda de cooperación digital audaz, inclusiva e innovadora orientada a situar los derechos de las personas en el epicentro de la infraestructura pública digital, y a recabar los aportes tecnológicos y financieros necesarios para impulsarla. Marca la fecha en tu calendario: participa en el evento en línea.

Brotes de enfermedades, inseguridad alimentaria, inestabilidad política, volatilidad económica y cambio climático. Las crisis mundiales sin precedentes que vivimos hoy ponen de manifiesto una serie de retos entrelazados. Como comunidad global, debemos fomentar una cooperación internacional que refuerce los ecosistemas digitales y tenga un efecto significativo. ¿Cómo podemos construir una infraestructura pública digital segura, fiable e inclusiva que no solo ayude a los países a responder a los retos actuales, sino que les permita anticiparse y mitigar de manera eficaz los retos futuros?

La infraestructura pública digital (DPI por sus siglas en inglés; disponible en inglés) es la red subyacente de sistemas digitales, que cada vez con mayor asiduidad se construye adoptando bienes públicos digitales (DPG por sus siglas en inglés; disponible en inglés) para hacer posible las funciones y servicios de toda la sociedad. En su esencia, #DPGs4DPI ofrece la base sobre la que trabajar para abordar los desafíos mundiales teniendo como enfoque la sociedad en su conjunto. No obstante, ello requiere una cooperación, una acción y una inversión de manera urgente.


LA INFRAESTRUCTURA PÚBLICA DIGITAL PUEDE HACER FRENTE A REALIDADES COMPLEJAS
La infraestructura pública digital se está convirtiendo en algo tan esencial para la sociedad como la infraestructura física, como es el caso de las carreteras o los ferrocarriles.

La medida en que los países pudieron adaptarse a los confinamientos a gran escala desencadenados por la COVID-19 o gestionar eficazmente el aumento de las demandas de salud pública, la determinó su infraestructura digital existente y, en algunos casos, su capacidad de movilizar rápidamente ecosistemas digitales locales para generar soluciones digitales.

Cuando los conflictos perturban la vida de las personas, es de fundamental importancia que la infraestructura pública digital sea oportuna y esté centrada en las personas para atender sus necesidades inmediatas. En países que carecen de sistemas de alerta temprana basados en datos, la gran mayoría de fenómenos meteorológicos extremos ha sido particularmente catastrófica, afectando a la seguridad alimentaria, la economía y el bienestar general de la población. 

Estos retos tienen un mismo hilo conductor: las soluciones digitales son necesarias para ofrecer respuestas inclusivas y resilientes, y hacen hincapié en la necesidad de un acceso equitativo a la infraestructura pública digital.

La infraestructura pública digital no es de por sí una fórmula milagrosa, pero puede garantizar que se den las condiciones y los sistemas para crear conjuntamente soluciones digitales localizadas y adecuadas al contexto. Además, encierra la oportunidad de invertir el paradigma tradicional de desarrollo entre donantes y receptores, involucrando a países de distintos niveles de ingreso y a diferentes actores de la sociedad.


CONSTRUYENDO SOBRE UN CIMIENTO SOSTENIBLE A TRAVÉS DE #DPGs4DPI
Las personas interactúan cotidianamente con la infraestructura pública digital, desde que acceden a servicios públicos de sanidad electrónica hasta que usan sistemas de pago electrónico para comercio en línea. Sin embargo, no todas las DPI son iguales. La calidad de esa interacción depende de cómo se ha construido e implementado esa infraestructura. ¿Es segura? ¿Confiable? ¿Inclusiva? 

Para que los servicios públicos y privados puedan prestarse de manera eficaz, la infraestructura pública digital tiene que ser las tres cosas. Los países que cuentan con sistemas interoperables —en los que los pagos digitales, la verificación de la identidad y los sistemas de intercambio de datos funcionan como una red bien integrada— están mejor equipados para satisfacer las necesidades de las personas y acelerar significativamente la acción en aras de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

Aquí es donde se pueden aprovechar los bienes públicos digitales. Los DPG son soluciones de código abierto diseñadas con salvaguardias de privacidad y un criterio de “no hacer daño”. Pueden localizarse para satisfacer las necesidades específicas del contexto y desempeñan un papel fundamental a la hora de ayudar a los países a construir una infraestructura con las garantías necesarias.

A diferencia de las soluciones patentadas, #DPGs4DPI convierte a los gobiernos en dueños de su proceso de transformación digital y, en particular, les permite esquivar los escollos que suponen los acuerdos establecidos con proveedores. La naturaleza de código abierto de los DPG también fomenta el intercambio y la adopción, lo que facilita nuevas formas de cooperación entre gobiernos, así como con el sector privado y la sociedad civil.


SOLUCIONES INTEROPERABLES PARA EL MUNDO DE HOY
En todo el mundo, los países han sido pioneros en desplegar soluciones digitales interoperables mediante la adopción y adaptación de bienes públicos digitales. Ello ofrece un marco para enfocar la infraestructura pública digital en función de los derechos, pudiendo ayudar a reducir los costos de implementación, al tiempo de respetar la agencia de los países que asumen la implementación.

En respuesta a la COVID-19, Jamaica, por ejemplo, implementó un par de bienes públicos digitales (en inglés): CommCare, para facilitar el seguimiento en tiempo real de la entrega y distribución de vacunas, y DIVOC, para proporcionar certificados de vacunación accesibles digitalmente. El éxito de estos bienes públicos digitales en otros países generó aprendizaje de las experiencias, lo que facilitó su adopción efectiva.

En Ucrania, Trembita (en inglés), el sistema de intercambio de datos del país, es una adaptación del sistema de interoperabilidad insignia de Estonia, conocido como X-Road. Trembita ha prestado servicios esenciales a los ucranianos, como registro de nacimientos en línea, servicio de solicitud de documentos de identidad y la posibilidad de actualizar el lugar de residencia de manera digital. La capacidad de Ucrania de proporcionar protección social y prestar servicios esenciales a pesar de la guerra en curso pone aún más de relieve la importancia de una infraestructura pública digital segura, inclusiva y protegida. 

Los beneficios de la infraestructura pública digital en la promoción de la inclusión también son evidentes en el caso de AfCFTA (en inglés), una iniciativa transfronteriza de los 54 países que conforman la Unión Africana para el comercio digital en el continente africano. Cuenta con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y es evidente su potencial para crear normas comunes y principios compartidos que permitan intercambios de datos y pagos seguros.

Si bien estos ejemplos ponen de manifiesto el hecho que no existe una solución digital única, al aprovechar los bienes públicos digitales, los países pueden beneficiarse del intercambio de datos e información, de las alianzas basadas en valores compartidos y de conocimientos empíricos para ampliar su infraestructura pública digital y así no dejar a nadie atrás.


SE NECESITA UNA ACCIÓN URGENTE PARA LA COOPERACIÓN DIGITAL
La construcción de una infraestructura pública digital segura, fiable e inclusiva a escala mundial exige una acción colectiva.

A pesar del reciente cambio hacia el aprovechamiento de la tecnología digital emergente para el bien público, especialmente durante la COVID-19, existe un marcado contraste entre los países que disponen de una infraestructura digital frágil y los que cuentan con una infraestructura robusta. Mientras algunos países son capaces de aprovechar las oportunidades digitales, otros se están quedando atrás. 

Acelerar la agenda #DPGs4DPI ofrece una oportunidad única de cambiar la dinámica existente. El éxito requerirá elaborar hojas de ruta y planes inclusivos, reforzar los modelos de desarrollo de capacidades y poner en marcha marcos de gobernanza centrados en el usuario y disponer de mecanismos de reparación accesibles para personas con conectividad limitada.

Los gobiernos, las organizaciones internacionales, la sociedad civil, las partes interesadas del sector privado y las fuentes de financiación pueden contribuir a esta nueva era de cooperación digital. Ello incluye:

  1. Aumentar las inversiones financieras en los elementos clave de la cooperación digital para la infraestructura pública digital:

    Invertir en bienes públicos digitales que puedan formar parte de la infraestructura pública digital fundacional de los países, así como en aquellos que puedan ayudar a los países a acelerar el Acuerdo Climático de París y a resolver colectivamente otros desafíos mundiales apremiantes.

    Invertir en iniciativas de desarrollo de capacidad a largo plazo, como centros de conocimiento académico, programas de investigación en materia de implementación, programas de formación de ingenieros y otros tipos de esfuerzos de formación a largo plazo para fomentar un ecosistema digital saludable en el que el sector público pueda acceder a experiencia neutral y local.

    Invertir en conocimientos técnicos y servicios necesarios para que los bienes públicos digitales para infraestructura pública digital tengan éxito, incluidos servicios jurídicos, auditorías de seguridad y marcos de gobernanza.

    Invertir en organizaciones de la sociedad civil, ONG e instituciones académicas para que adquieran conocimientos, generen un debate informado y transparente, y exijan la rendición de cuentas de parte de los gobiernos sobre cómo se planifica, despliega y ejecuta la infraestructura pública digital.
  2. Facilitar una habilitación más profunda y un intercambio amplio de conocimientos en torno a los elementos clave de la cooperación digital para la infraestructura pública digital, lo cual incluye compartir el acceso y la adopción de bienes públicos digitales para apoyar a partes interesadas con el conocimiento, las herramientas y los recursos que necesitan para planificar y construir una infraestructura pública digital segura, confiable e inclusiva.


A través de la acción colectiva, podemos trabajar para conseguir un conjunto diverso de bienes públicos digitales pertinentes y sostenibles que estén diseñados, financiados y gobernados para que los países puedan acceder a ellos, adoptarlos y adaptarlos cuando construyan su propia infraestructura. Podemos ayudar a reforzar los ecosistemas digitales locales para que tengan una capacidad suficiente del sector público y privado que les permita planificar, reglamentar, desplegar y desarrollar una infraestructura pública digital. Podemos crear una infraestructura que cuente con suficientes evaluaciones de riesgo y salvaguardias que redunde en un impacto significativo a nivel de la sociedad en su conjunto y en la consecución de los ODS.

Todo esto exige una agenda de cooperación digital audaz, inclusiva e innovadora. ¡Aprovechemos el momento!

Participa en el evento “El futuro de la cooperación digital: construir resiliencia a través de una infraestructura pública digital segura, confiable e inclusiva” el 21 de septiembre en la 77ª Asamblea General de la ONU.

La infraestructura pública digital se está convirtiendo en algo tan esencial para la sociedad como la infraestructura física, como es el caso de las carreteras o los ferrocarriles.