Más allá del acceso: 4 claves para una digitalización de MIPYMES con enfoque de género
30 de Diciembre de 2025
Emprendedoras del Programa Local Digital, en Encarnación
En el Laboratorio de Aceleración, nos gusta cuestionar las suposiciones. A menudo escuchamos que la tecnología es el gran igualador, una herramienta neutra que democratiza oportunidades. Sin embargo, al sumergirnos en los datos del programa Local Digital, una alianza estratégica entre el PNUD, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Dirección Nacional de Emprendedurismo del del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), la realidad nos devuelve una imagen mucho más compleja y más rica.
En entregas anteriores de esta serie exploramos qué tan preparadas están las MIPYMES para la transformación digital, mapeamos 4 clústeres de madurez y analizamos la relación entre espíritu emprendedor y tecnología, además de discutir la importancia de las sinergias institucionales.
Hoy ponemos la lupa en una dimensión crítica: la equidad de género. Utilizando datos del Chequeo Digital del BID y entrevistas en profundidad en 7 distritos del país, encontramos que la brecha digital en Paraguay no es sólo cuestión de acceso a recursos (notebooks, wifi, móviles, etc). También es una brecha de tiempo, roles y estructuras sociales.
1. El mito de la ausencia femenina: Las mujeres ya están aquí
Lo primero que los datos derriban no es una estadística nacional, sino una narrativa persistente: la idea de que las mujeres participan menos en los procesos productivos y de transformación digital.
En la muestra de MIPYMES que realizaron el Chequeo Digital en el marco de Local Digital, el 59,9% de las empresas están lideradas por mujeres. Si bien este dato no describe lel universo total de MIPYMEs del país1, si revela algo muy relevante; cuando el diagnóstico digital se acerca al territorio y se acompaña activamente, son las mujeres quienes con mayor frecuencia responden y buscan apoyo.
Sin embargo, esta mayoría esconde una trampa estructural: aunque son mayoría numérica en los chequeos, las empresas lideradas por mujeres tienen un 25% menos de probabilidad de alcanzar niveles de madurez digital "Competente" o "Avanzado" incluso ajustando por tamaño de empresa.
En términos sencillos, por cada 100 hombres, casi 5 llegan a esos niveles; por cada 100 mujeres, menos de 4 lo logran. Incluso comparando empresas del mismo tamaño (micro con micro, pequeña con pequeña), la brecha persiste. Ser mujer emprendedora en este contexto implica enfrentar una "penalización" estadística del 25% asociada a barreras como tiempo disponible, formación y capital.
Figura 1. Probabilidad de MIPYMEs lideradas por mujeres alcancen niveles superiores de madurez digital. Local Digital.
Dos indicadores son particularmente reveladores,
- El Piso Pegajoso (Sticky Floor): Las mujeres tienen una mayor probabilidad de concentrarse en microempresas, con capacidades digitales básicas. El Índice de Piso Pegajoso (IPP) de 1,05 (donde un valor de 1 representaría paridad) indica sobrerrepresentación en la base de la pirámide productiva: 5% más de probabilidad de estar pegadas al piso, es decir, en microempresas.
- El Techo de Cristal Tecnológico (Glass Ceiling): A medida que subimos en la pirámide de tamaño de empresas, las mujeres desaparecen. El Índice de Techo de Cristal (ITC) de 0,42 es contundente: las mujeres tienen un 58% menos de participación de la esperada (si hubiera paridad) en empresas grandes, que son justamente las que poseen las capacidades digitales más avanzadas.
El problema no es que las mujeres no emprendan o no usen tecnología. El problema es de trayectoria: entran al mercado, pero enfrentan barreras invisibles que frenan su escalamiento hacia niveles más altos de madurez tecnológica.
Figura 1. Probabilidad de MIPYMEs lideradas por mujeres alcancen niveles superiores de madurez digital. Local Digital.
2. La doble carga como barrera a la digitalización
Para entender por qué ocurre esto, debemos dejar de mirar solo las pantallas y mirar las vidas de las personas que las usan. El emprendimiento femenino suele configurarse dentro de un régimen de doble carga (responsabilidades domésticas + gestión del negocio). Nuestro estudio cualitativo mostró que la brecha digital es, en gran medida, una brecha de tiempo y cuidados.
Muchos de los emprendimientos femeninos y principalmente los microemprendimientos, son de subsistencia, nacen de la necesidad de generar ingresos y se sostienen como una de las pocas alternativas compatibles con el trabajo de cuidados en el hogar. En la práctica, esto implica que el negocio gira en torno a horarios escolares, limpieza, alimentación, citas médicas, etc., y de una estructura de cuidados que todavía recae mucho más sobre ellas.
El mito de ser dueñas de su tiempo
Las mujeres valoran la flexibilidad del emprendimiento para cuidar a sus familias, pero esto fragmenta su tiempo productivo. Como relató una emprendedora: "A veces hago tareas simultáneas: esperar a mi hijo, preparar comidas, entregar productos...".
Otra entrevistada describió un desafío cotidiano de la infraestructura compartida: “es difícil mantener el celular como herramienta exclusiva del negocio cuando los hijos demandan atención”. En momentos de urgencia del cuidado, el teléfono pasa rápidamente de ser una terminal de ventas a una pantalla de entretenimiento infantil y la empresa queda en pausa.
Además, las trayectorias laborales interrumpidas son mucho más comunes en mujeres y pueden dejarlas en desventaja frente a herramientas que evolucionan rápidamente. Una emprendedora nos contó que, tras diez años fuera del mercado laboral para criar, volver a usar una computadora fue “encontrarse con un mundo nuevo”. No se trata de falta de interés: se trata de poca exposición continua, menor práctica, y por ende menor confianza.
Muchos testimonios como estos reflejan la realidad de la doble carga. Los dispositivos de trabajo (celulares, computadoras) se comparten con hijos para tareas escolares o entretenimiento, fragmentando el tiempo productivo. Mientras que la narrativa tradicional dice que a las mujeres les falta "interés" tecnológico, la evidencia nos dice que les falta tiempo ininterrumpido y dispositivos propios de alta gama. La digitalización de la mujer ocurre en rendijas del cuidado familiar, usando dispositivos compartidos y tiempos fragmentados. No es un déficit individual de habilidad; es una barrera estructural de cuidados.
Esto también afecta un activo crucial: el capital social. Con tiempo limitado, las redes de las mujeres emprendedoras tienden a ser más locales y personales; en cambio, las redes profesionales que conectan con mentores, inversores o comunidades tecnológicas suelen operar en horarios y formatos poco compatibles con la doble carga.
Figura 1. Probabilidad de MIPYMEs lideradas por mujeres alcancen niveles superiores de madurez digital. Local Digital.
3. Conexión vs. Infraestructura: Usos diferenciados
La tecnología no significa lo mismo para todas las personas. Los datos del Chequeo Digital muestran que las mujeres reportan usar más WhatsApp y Redes Sociales (canales relacionales) en sus emprendimientos: herramientas accesibles, de bajo costo y compatibles con la gestión fragmentada del tiempo que impone la doble carga laboral.
Sin embargo, cuando miramos las inversiones "duras" (software, hardware, interoperabilidad), los hombres llevan la delantera. Esto sugiere una diferencia de foco condicionada por el contexto: muchas mujeres usan canales digitales para subsistir y conectar (vender hoy), mientras que restricciones de tiempo y recursos dificultan usarlo para estructurar y escalar (crecer mañana).
En síntesis:
- Las mujeres priorizan lo Relacional: Invierten relativamente más en visibilidad y venta inmediata (marketing digital, redes sociales). Lo digital es un canal para “existir” y conectar con el cliente.
- Los hombres priorizan lo Estructural: Invierten relativamente más en hardware, software e interoperabilidad. Priorizan infraestructura “dura”, automatización y procesos.
4. Cuando la edad multiplica la brecha
En entrevistas, la edad aparece como un multiplicador crítico de la desigualdad. Mientras algunos jóvenes nativos digitales aprenden por ensayo y error, emprendedores mayores manifestaron que enfrentan una barrera psicológica: el miedo a "romper algo". Una emprendedora gastronómica de Villarrica (59 años) lo dijo con mucha honestidad: "Cuando intento hacer algo digital hago 'sarambi' (desastre en guaraní), prefiero pedir ayuda. La Inteligencia Artificial ni quiero tocar".
Aqui la brecha no es de infraestructura (tienen smartphones), sino de autonomía y redes de apoyo. Otra emprendedora de Concepción nos describió la sensación de estar en una "caverna tecnológica": “Yo tengo hijos varones. Yo me doy cuenta aquí que estoy en una caverna. Mis hijos entienden todo, pero no me enseñan, no tienen paciencia”. Sin redes de mentoría pacientes y empáticas, la tecnología deja de ser una herramienta para convertirse en una fuente de ansiedad y aislamiento.
De la evidencia a la política pública: ¿qué hacemos?
Si diagnosticamos mal el problema (creyendo que es falta de interés), la solución será equivocada (cursos genéricos). La evidencia de Local Digital en lo relativo a la equidad de género en digitalización de MIPYMES sugiere:
- Reconocer la pobreza de tiempo: Las capacitaciones no pueden ser rígidas. Necesitamos formatos flexibles, asincrónicos y de microlearning, compatibles con la vida fragmentada de muchas mujeres cuidadoras
- Del Like a la Transacción: En promedio, las mujeres ya manejan lo básico de las redes sociales. El apoyo debe enfocarse en mejorar eficiencia, pero sobre todo en facilitar el salto hacia la transacción digital: POS, pasarelas de pago, gestión financiera y procesos simples de adopción.
- Capital Social como tecnología: Las mujeres aprenden mejor en redes de pares y con mentoría local que genere confianza. Necesitamos programas que fortalezcan estas redes, donde referentes locales puedan enseñar sin el miedo al juicio técnico.
Tecnología con propósito: la política pública no debe medir el éxito solo por la cantidad de software instalado o dispositivos comprados ("digitalizar por digitalizar"), sino por cómo herramientas devuelven tiempo, control y autonomía a las emprendedoras.
Figura 4. Qué hacemos
1El Chequeo Digital no constituye un censo ni una muestra representativa del universo total de MIPYMES del Paraguay. Los datos corresponden a empresas que realizaron el diagnóstico en siete distritos seleccionados, donde el programa LOCAL DIGITAL desplegó encuestadores con el objetivo explícito de ampliar la base del Chequeo Digital. Por tanto, la mayor participación femenina debe interpretarse como un indicador de demanda activa de apoyo en los territorios, y no como una estimación de la composición nacional del tejido empresarial.
Revisa la serie de blogs de LOCAL DIGITAL:
- Descubre los perfiles de nuestras empresas en: Mapeando la transformación digital: 4 clústeres de MIPYMES
- Analiza la mentalidad detrás de los datos: Digitalización y MIPYMES en Paraguay: ¿Cómo se relacionan la madurez digital y el espíritu emprendedor?
- Revisa el diagnóstico inicial: ¿Qué tan preparadas están las MIPYMES en Paraguay para la transformación digital?
Este blog es parte de la serie de la fase de exploración y experimentación del programa LOCAL DIGITAL (2024-2025), una alianza entre el PNUD, el MIC y el BID.