Después de años de esfuerzo, Sonia y Antonella dejaron atrás la incertidumbre del alquiler y hoy son propietarias de su primera casa. Sus historias son parte de una solución desarrollada por Fábrica Social TECHO (FST), que fue analizada en conjunto con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Alianza para una Economía Verde (PAGE), que contribuye a transformar la realidad habitacional en Argentina.
Del acceso a la vivienda propia al sueño de verla progresar
9 de Febrero de 2026
Sonia se despierta cada mañana en su casa de Benavidez y sale muy temprano a trabajar. En el colectivo, sueña con hacer ampliaciones y hace cuentas: ya quedan pocas cuotas del crédito al que logró acceder para comprar su primera vivienda propia mediante una iniciativa de Fábrica Social TECHO (FST). Se trata de un plan de construcción y financiamiento adaptable a su presupuesto y con una perspectiva social.
Con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina, en conjunto con la Alianza de Acción para una Economía Verde (PAGE), FST elaboró un informe sobre los hogares en barrios populares, sus condiciones habitacionales y sus principales demandas.
Para Sonia es fundamental tener un techo, representa todo el esfuerzo y perseverancia que tuvo que hacer para llegar hasta donde está. Desde que se mudó en septiembre de 2023, implementa mejoras en los espacios y, al ser una vivienda progresiva, podrá ampliarla según las necesidades de su familia. “No tenía adónde ir a vivir con mis dos nenes”, dice Sonia mientras camina por su casa.
Lo más difícil ya pasó para ella. Acceder a una vivienda no le resultaba fácil, pero gracias a una trabajadora de FST descubrió el crédito social, acompañado de un plan de pagos adaptado a su situación, y se embarcó en el gran proyecto de su vida. “Ahora, tenemos el techo donde estar: tranquilos y que nadie nos moleste”, expresa convencida del impacto que tuvo acceder al préstamo. Cada vez que Sonia recibe visitas en su casa recuerda dónde estaba y recomienda a sus amigas solicitar información.
Al otro lado del conurbano bonaerense, en la localidad de Virrey del Pino, Antonella ayuda a sus vecinos a levantar las paredes de las tres viviendas que se construyeron en esa localidad. Es que desde diciembre pasado ya cuenta con su techo propio, en el que vive con su hija Ambar. Espaciosa, con dos cuartos y un living comedor, habitan una casa modular de FST que comenzó a pagar también en cuotas.
“Vivíamos de alquiler en alquiler y ya a lo último estuvimos tres meses en la casa de mi mamá”, recuerda. Para ella era impensado residir en una casa propia y cuando descubrió esta modalidad de construcción y financiamiento decidió lanzarse para darle a su familia un espacio seguro. Así como Antonella colabora con su comunidad en la edificación, ella y Ambar recibieron la ayuda de sus vecinos para levantar las paredes del lugar en donde transcurrirían sus vidas diarias.
Al salir de la casa, la mamá de Antonella descansa sentada bajo la sombra de un árbol. Una vez que la vivienda estuvo terminada, ella también la acompañó realizando tareas de cuidado, limpiando el terreno y trabajando en el jardín para que cada día esa casa se convierta más en un hogar. Antonella y Ambar comienzan a vivir un sueño propio.
De lo local a lo global: la situación habitacional
El derecho a la vivienda adecuada está reconocido la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art.N°25) y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. N°11) y se extiende más allá del acceso a cuatro paredes y un techo, tratándose ante todo de vivir en un hogar con seguridad y dignidad.
Aún contando con amplias declaraciones, adhesiones y normativa internacional, más de mil millones de personas en el planeta residen en viviendas deficientes y asentamientos informales. Particularmente, en América Latina dicho número ronda los 60 millones de personas y, en Argentina, de acuerdo con cifras oficiales de 2025 , ese dato llega a contabilizarse como 1.287.942 familias que residen en 6.467 barrios populares.
Es en ese contexto y frente a la necesidad de avanzar en políticas habitacionales en el marco de un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible, resulta estratégico para el PNUD y PAGE explorar esquemas técnicos y financieros innovadores que promuevan el desarrollo de viviendas sustentables, con capacidad de generar empleo verde.
Sobre la demanda potencial de viviendas
El PNUD en Argentina y PAGE desarrollaron un trabajo conjunto con la Fábrica Social de TECHO (FST) para relevar información y generar conocimiento sobre los hogares que residen en barrios populares, sus condiciones habitacionales y sus principales demandas. Esta evidencia es clave para diseñar iniciativas que respondan a sus contextos socioeconómicos y culturales, incorporando variables económicas, financieras, sociales y técnicas que inciden en el acceso a una vivienda progresiva y sustentable.
El informe analiza la demanda potencial de este tipo de viviendas para personas en situación de vulnerabilidad social, a través de mecanismos de mercado, como un aporte a la reducción del déficit habitacional en Argentina. El documento revela información sobre los hogares en barrios populares, sus condiciones habitacionales y sus principales demandas.
En este contexto, se propuso desarrollar soluciones habitacionales accesibles, adaptadas a las condiciones de vida de cada familia, y brindarles la posibilidad de mejorar su hogar de manera progresiva. Asimismo, implementaron un enfoque basado en desarrollo y finanzas sostenibles, movilizando recursos hacia viviendas asequibles que mejoran la calidad de vida y contribuyen a reducir el déficit habitacional.
Números que reflejan la realidad de miles de familias
El estudio reveló que una de cada tres familias en Argentina tiene problemas de vivienda y más de un millón y medio necesita una nueva. Además, nueve de cada diez sueñan con mejorar su hogar, y seis de cada diez cuentan con la capacidad de hacerlo por sí mismas o con ayuda de su comunidad. También se detectó un alto nivel de conocimiento sobre la construcción en seco, el método que utiliza FST para viviendas sostenibles, siete de cada diez familias lo conocen y nueve de cada diez muestran interés en la vivienda progresiva con este sistema. Incluso en términos de financiamiento el panorama es positivo, seis de cada diez familias pueden pagar la cuota propuesta para acceder a su casa.
Estos hallazgos confirman que el modelo social enfocado en el cliente es efectivo y tiene potencial para seguir creciendo. De hecho, permitió multiplicar por diez las ventas entre 2024 y 2025, consolidando el desarrollo de soluciones habitacionales para sectores populares.
Desde el bono social a la solución innovadora
La alianza de PNUD y PAGE viene trabajando para apoyar a los países en la reformulación de sus políticas y prácticas económicas hacia un modelo de desarrollo sostenible. En esa línea, en 2024 lanzaron un informe que pretende explorar alternativas de promoción de la vivienda sustentable mediante esquemas novedosos de financiamiento, a través de la emisión de bonos sociales, verdes y sostenibles y con generación de empleo verde, tejiendo articulaciones colaborativas entre organizaciones de la sociedad civil con expertise en construcción comunitaria, vivienda social, finanzas sostenibles, etc; junto a actores estatales, agencias de cooperación para el desarrollo y empresas privadas con fuerte sentido de propósito.
Un ejemplo claro de esta iniciativa es la experiencia de FST, que en 2022 inauguró su propia planta productiva, financiada mediante la primera emisión de un bono social por parte de una asociación civil en Argentina. Esta operación, inédita en su tipo, evidenció el creciente interés y compromiso del sector inversor con instrumentos financieros que promueven un alto impacto social.
Situaciones como las de Sonia y Antonella son prueba de que detrás de cada cifra hay vidas que se transforman y sueños que se construyen.