Una encuesta de percepción mide lo que las personas declaran sobre sí mismas, qué creen, sienten y hacen. No mide la temperatura ni los impactos físicos del fenómeno. Esa información importa porque las personas actúan, consumen y cuidan según lo que perciben. Por eso medir percepciones es un compromiso que Uruguay asumió en su Contribución Determinada a Nivel Nacional.
El cambio climático no se percibe igual. ¿Qué dice la encuesta de percepción social?
8 de Octubre de 2026
Cinco años después del primer estudio nacional, realizado por Opción Consultores, coordinado por el Ministerio de Ambiente, con apoyo del PNUD, a través de la Promesa Climática; Uruguay volvió a preguntarle a su población qué piensa, siente y hace frente al cambio climático. La segunda Encuesta de Percepción Social del Cambio Climático, coordinada por el Ministerio de Ambiente en el marco del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático y realizada por Equipos Consultores, relevó 1.500 casos en todo el país entre enero y febrero de 2026, con el acompañamiento del PNUD y el apoyo de la Unión Europea mediante el programa Euroclima. Entre sus hallazgos, uno se repite es que mujeres y hombres no se relacionan igual con el cambio climático.
Una brecha que atraviesa todo el estudio
El 67% de las mujeres se declara muy o bastante preocupada por el cambio climático mientas que, entre los hombres, el 54%. Ellas creen más en el fenómeno (92% vs. 83%), le asignan más importancia como problema para Uruguay (78% vs. 66%) y perciben con más claridad que sus consecuencias ya se sienten (73% vs. 61%). La distancia mayor aparece en la vida cotidiana donde el 57% de las mujeres declara que el cambio climático la afecta mucho o bastante en su día a día, frente al 39% de los hombres.
La diferencia atraviesa la cadena completa de la relación con el tema (creencia, importancia, preocupación, impacto percibido, emociones y acción), siempre en la misma dirección y con distancias de entre 9 y 18 puntos porcentuales (Figura 1). Un patrón tan sistemático es un rasgo estructural de cómo la sociedad uruguaya se relaciona con el cambio climático.
Fuente: Adaptado del informe original de la 2.ª Encuesta de Percepción Social del Cambio Climático en Uruguay (Ministerio de Ambiente, 2026)
De dónde viene la brecha
La brecha de género en percepción climática no es una rareza uruguaya. Aparece en estudios del programa de comunicación climática de la Universidad de Yale y en el People’s Climate Vote del PNUD, la mayor encuesta mundial sobre cambio climático.
¿Por qué ocurre? El propio estudio da algunas pistas y no se explica por una vivencia diferente del clima, la exposición declarada a eventos extremos como olas de calor, sequías, vientos es prácticamente idéntica entre mujeres y hombres. La diferencia aparece en dónde impacta esa misma experiencia ante los mismos eventos, las mujeres reportan casi el doble de afectación en la salud física (20% vs. 11%) y más impactos en la salud mental, la vivienda y los cuidados, mientras que los hombres solo las superan en la actividad laboral (7% vs. 1%) (Figura 2). Ellos registran el impacto en el trabajo; ellas, en el cuerpo y en el hogar. Las dimensiones que la división sexual del trabajo pone a su cargo están por detrás, no es que las mujeres perciban "de más" solamente, es que perciben lo que sus roles les hacen vivir.
Fuente: Adaptado del informe original de la 2.ª Encuesta de Percepción Social del Cambio Climático en Uruguay (Ministerio de Ambiente, 2026)
La dimensión emocional tiene sesgo de género
La impotencia es el sentimiento dominante frente al cambio climático, más entre las mujeres (28% vs. 21%), seguida por la tristeza, la ansiedad y la sobrecarga. Y esos sentimientos pesan, ya que a dos de cada tres mujeres (65%) les afectan negativamente alguna actividad cotidiana, quince puntos más que a los hombres. Es una señal temprana de la dimensión de salud mental del cambio climático, que esta edición del estudio midió por primera vez (Figura 3).
Otro hallazgo elocuente, más allá de lo que sienten las mujeres es lo que no sienten los hombres y es que uno de cada cuatro (24%) no asocia ningún sentimiento al cambio climático, el doble que las mujeres.
Fuente: Adaptado del informe original de la 2.ª Encuesta de Percepción Social del Cambio Climático en Uruguay (Ministerio de Ambiente, 2026)
Las mujeres hacen más
En todas las acciones cotidianas relevadas las mujeres superan a los hombres: transporte sostenible (72% vs. 59%), reciclaje (67% vs. 58%), evitar plásticos de un solo uso (58% vs. 49%), priorizar productos ecológicos (47% vs. 38%). Y lideran también la participación colectiva, con la mayor brecha en alertar sobre problemas ambientales en redes (34% vs. 19%) (Figura 4).
Dos datos ayudan a entender esto. Las mujeres perciben más apoyo de su entorno para actuar (al 58% su familia y amistades le dan importancia a que tome medidas, contra el 49% de los hombres) y sienten en mayor medida la obligación moral de hacerlo, aun compartiendo con los hombres la misma sensación de que el problema excede el control individual. Ante el mismo fatalismo, ellas responden con acción. De esta manera, puede verse que la activación ciudadana frente al cambio climático es, hoy, predominantemente de mujeres. Es la lectura que el PNUD hace en la región donde los datos y estudios de caso globales y regionales muestran que las mujeres se ven desproporcionadamente afectadas por la degradación ambiental, el cambio climático y los desastres debido a las desigualdades de género existentes y que, a la vez, son poderosas agentes de cambio.
Y la paradoja es que los hombres se declaran mejor informados que las mujeres, la única brecha del estudio que los favorece (Figura 1). Las mujeres, que más perciben y más hacen, sienten que saben menos, mientras que los hombres, menos involucrados, se sienten más al tanto. Esa brecha de confianza informativa también es una tarea para la comunicación pública.
Fuente: Adaptado del informe original de la 2.ª Encuesta de Percepción Social del Cambio Climático en Uruguay (Ministerio de Ambiente, 2026)
La demanda viene de la propia ciudadanía
El estudio también registra una demanda donde el 62% de la población considera que el Estado toma poco o nada en cuenta las necesidades específicas de las mujeres en las políticas de respuesta al cambio climático y son las propias mujeres quienes más lo señalan (68%, vs. 55%). De esta manera, el enfoque de género en la política climática responde a una demanda expresada por sus destinatarias. Una demanda alineada con la dirección global, según el PNUD, de los 110 países y territorios que presentaron compromisos climáticos más ambiciosos con apoyo de la Promesa Climática, 106 integraron consideraciones de igualdad de género, exactamente el doble que en la primera ronda, cuando habían sido 53. Uruguay es uno de ellos.
Fuente: Adaptado del informe original de la 2.ª Encuesta de Percepción Social del Cambio Climático en Uruguay (Ministerio de Ambiente, 2026)
Escuchar a todas las personas
Escuchar a la ciudadanía es el punto de partida de la política pública. Detrás de cada porcentaje hay personas que perciben, sienten y actúan de maneras diversas frente al cambio climático. El desafío es que esta evidencia se convierta en políticas, comunicación y acción, para una transición con la gente, justa e inclusiva, que no deje a nadie atrás: el principio que ordena el trabajo de género de la Promesa Climática del PNUD.
El informe completo y la síntesis ejecutiva están disponibles aquí