Uruguay presentó los resultados de la segunda encuesta nacional de percepción social sobre el cambio climático

16 de Septiembre de 2026
Blue cover with tree silhouettes and a yellow title: Second survey of social perception of climate change in Uruguay 2026.

El jueves 17 de setiembre se realizó la presentación de los resultados de la Encuesta de percepción social del impacto y las respuestas frente al cambio climático en Uruguay, realizada entre enero y febrero de 2026. El estudio incluye un análisis comparativo respecto del primer diagnóstico realizado en 2021. Se trata del segundo relevamiento nacional de esta naturaleza y permite, por primera vez, leer la evolución de las percepciones de la ciudadanía uruguaya sobre el cambio climático a lo largo del tiempo. 
 
El estudio fue coordinado por el Ministerio de Ambiente, a través de la Dirección Nacional de Cambio Climático (DINACC), y realizado por Equipos Consultores entre diciembre de 2025 y mayo de 2026. La investigación contó con el respaldo de la iniciativa global Promesa Climática del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que en esta edición contó con la contribución del Gobierno de Alemania como país donante. El primer estudio, en 2021, había contado con el aporte del Gobierno de Suecia. Además, contó con el apoyo de la Unión Europea, a través del programa Euroclima, implementado por la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP), como parte de la estrategia Global Gateway. 
 
Este segundo estudio se enmarca en una de las medidas de la Segunda Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN2), que establece la realización, para 2030, de al menos dos estudios comparables que permitan conocer la evolución de estas percepciones. A su vez, forma parte de la Estrategia Nacional de Acción para el Empoderamiento Climático (ENACE), coordinada por el Grupo de Trabajo de Educación, Comunicación y Sensibilización del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático (SNRCC). 
 

Sobre el estudio 
El componente cuantitativo se basó en una encuesta telefónica representativa de la población uruguaya de 18 años y más, con un total de 1.500 casos relevados entre el 14 de enero y el 14 de febrero de 2026. La selección se realizó de forma probabilística mediante el sistema RDD (marcación aleatoria de números), con controles de sexo y edad y ponderación por sexo, edad, región y nivel educativo. El margen de error máximo esperado es de ± 2,5 %, con un intervalo de confianza del 95 %. 
 
Muchos indicadores se aplicaron por primera vez en 2026, mientras que otros permiten la comparación directa con la medición de 2021, incorporando en esos casos los intervalos de confianza que hacen posible distinguir qué variaciones tienen significación estadística. Como novedad, esta edición introdujo una categoría para identificar el negacionismo climático: quienes afirmaron "no creer en el cambio climático" representaron el 3 % de la población. 
 

Principales resultados 
El cambio climático continúa siendo reconocido mayoritariamente como un problema importante, tanto a nivel mundial como nacional, y sigue generando preocupación: más de la mitad de la población (61 %) se declara muy o bastante preocupada por el tema. Es casi unánime la creencia de que la temperatura ha aumentado en el último siglo, y dos de cada tres personas afirman que en Uruguay ya se están sintiendo las consecuencias negativas del cambio climático. 
 
Respecto a las causas, la actividad humana es señalada por amplio margen (71 %) como la principal responsable del fenómeno. La industria aparece como el sector más responsabilizado a nivel mundial y nacional, aunque en el plano local ganan fuerza el transporte y la actividad agropecuaria. 
 
Al comparar con 2021, el estudio identifica algunas continuidades y algunos cambios. La importancia general atribuida al tema ha disminuido, así como su percepción como amenaza principal, en un contexto en el que a escala global emergen con más fuerza otras preocupaciones, como las guerras. En la misma línea, parece haber crecido la sensación de impotencia frente al cambio climático, asociada a la idea de que es algo que está fuera del control individual: "impotente" fue, de hecho, el sentimiento más mencionado al pensar en el tema. 
 
En cambio, la percepción del impacto en la vida cotidiana se mantuvo estable: casi la mitad de la población afirma que el cambio climático la afecta mucho o bastante en su día a día. Son ampliamente identificadas las olas de frío y calor, las sequías y los vientos fuertes, así como sus consecuencias sobre la salud física y mental y sobre la calidad de los alimentos. 
 
En cuanto a las actitudes y comportamientos, el grueso de la opinión pública coincide en que la ciudadanía tiene una parte importante de la responsabilidad. Entre las acciones cotidianas más aceptadas se encuentran desplazarse en transporte público, reutilizar objetos y evitar los plásticos de un solo uso. Sin embargo, cuando se consulta por formas de participación colectiva —apoyar campañas, considerar la agenda ambiental al votar o sumarse a movilizaciones y organizaciones— las respuestas son más divididas, lo que refleja que la adhesión a ciertas ideas no siempre se traduce en acciones concretas. 
 
Finalmente, las redes sociales, los portales de internet y la televisión son los medios más utilizados por la población para informarse, con diferencias marcadas según la edad y el nivel educativo: entre las personas más jóvenes y con mayor formación predominan las redes y los medios digitales, mientras que la televisión mantiene un rol preeminente entre las personas de mayor edad. 


Lecturas por segmentos: género, edades y territorios 
El estudio permite observar la diversidad de percepciones e impactos según distintos grupos de población. Las mujeres, las personas más jóvenes, quienes residen en Montevideo y las personas con educación terciaria son quienes más realizan acciones cotidianas a favor del ambiente. Las mujeres, además, expresan mayor preocupación por el cambio climático y reportan una mayor afectación en su vida cotidiana.Un dato relevante es el de las personas menores de 30 años: aunque muestran niveles de preocupación por debajo del promedio, son el segmento más predispuesto a las acciones de participación colectiva, lo que revela cierta polaridad en sus actitudes. Estas lecturas por segmentos constituyen un insumo clave para el diseño de respuestas más efectivas y de políticas centradas en las personas. 
 

Apertura y autoridades 
La apertura de la actividad estuvo a cargo del ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño; el representante residente del PNUD en Uruguay, Stefano Pettinato; la jefa de Cooperación de la Unión Europea, Doerte Bosse; y el director ejecutivo de la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI), Martín Clavijo. La directora nacional de Cambio Climático, Fernanda Souza, presentó el encuadre del estudio, e Ignacio Zuasnábar de Equipos Consultores expuso los principales hallazgos. 
 
Desde el PNUD se destacó el valor de escuchar a la ciudadanía para fortalecer la política climática, conocer cómo percibe y vive la gente el cambio climático permite diseñar políticas públicas centradas en las personas, que promuevan una transición justa e inclusiva. Que un país decida preguntar, medir y volver a preguntar cinco años después es un acto de apertura democrática que fortalece la política climática. También se subrayó la importancia de dar continuidad a esta medición, que el PNUD acompaña desde su primera edición en 2021 junto con la DINACC del Ministerio de Ambiente, y que hoy permite leer los resultados en clave de evolución. Se recordó que las percepciones también reflejan lo que se conoce y no se conoce, de ahí el papel clave de la comunicación y de los medios para acercar a la ciudadanía tanto los desafíos del cambio climático como las respuestas que el país despliega. Escuchar a las personas, se señaló, es el punto de partida de la acción climática, ya que ningún plan se implementa sin ellas. 
 

Acerca de la Promesa Climática 
A través de la iniciativa global Promesa Climática (Climate Promise), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoya la acción climática en más de 100 países. El trabajo del PNUD en materia de acción climática es posible gracias al generoso apoyo bilateral de Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Islandia, Italia, Japón, Letonia, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido, Suecia, Suiza, la Unión Europea y otros donantes principales. La cartera cuenta además con el apoyo de diversos fondos verticales, entre ellos el Fondo de Adaptación, el Fondo Verde para el Clima (GCF) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). En Uruguay, la iniciativa busca asegurar una mayor comprensión, apropiación e involucramiento de la sociedad en la agenda climática y contribuir a compromisos climáticos nacionales más ambiciosos.