En los últimos años, el Perú ha experimentado múltiples movilizaciones sociales de gran escala en las que las juventudes han asumido un rol protagónico. Desde las protestas contra la denominada “Ley Pulpín” (2014–2015) hasta las movilizaciones de noviembre de 2020 —impulsadas por la llamada Generación del Bicentenario— y las protestas tras la crisis política iniciada en 2022, su participación ha sido decisiva para posicionar demandas en la agenda pública y promover cambios políticos.
En este contexto, las juventudes se consolidan como un actor clave de la acción colectiva y la participación política. Por ello, resulta fundamental promover espacios de participación ciudadana efectiva que permitan acercar sus preocupaciones y propuestas a quienes toman decisiones.
Cuando las personas jóvenes perciben que sus opiniones son escuchadas y que pueden incidir en lo público, disminuyen la apatía y la desconfianza hacia el sistema democrático, especialmente en un escenario marcado por bajos niveles de información política: según Datum (2025), el 62% de jóvenes se considera poco o nada informado, frente a un 9% que se percibe bastante informado.
La campaña “Tomo la palabra” pone en primer plano las prioridades de las juventudes peruanas en el contexto del ciclo electoral 2026. Estas prioridades fueron identificadas mediante talleres descentralizados en las cuatro macrorregiones del país y se alinean con la Política Nacional de Juventud.
Salud mental
La salud mental constituye uno de los principales desafíos para las juventudes en el Perú. Según la ENDES 2022, el 32,3% de personas jóvenes entre 15 y 29 años reportó haber enfrentado problemas de salud mental o emocional en el último año. Asimismo, en enero de 2025, el 70,6% de los suicidios correspondió a personas de entre 18 y 29 años.
A pesar de esta situación, en 2025 solo el 2,2% del presupuesto público en salud se destinó a salud mental, muy por debajo del 5% recomendado internacionalmente. Además, persisten limitaciones en el acceso a servicios, como el desabastecimiento de medicamentos en centros de salud mental comunitarios, lo que afecta especialmente a quienes no pueden costear atención privada.
Atender la salud mental es urgente para el desarrollo integral de la juventud, su bienestar y la prevención de conductas de riesgos. Toma la palabra por la salud mental.
Emprendimiento joven
La juventud peruana destaca por su capacidad emprendedora: las personas entre 18 y 35 años representan el 54,3% del total de emprendimientos en el país, muy por encima del promedio regional. Sin embargo, este dinamismo coexiste con altos niveles de informalidad laboral.
El 19% de la población en situación de informalidad tiene entre 18 y 29 años, lo que equivale a aproximadamente 2,4 millones de personas. Asimismo, el 17% de jóvenes no estudia ni trabaja. Estos datos evidencian un mercado laboral con oportunidades, pero sin condiciones estables ni protección social.
Detrás de cada joven que emprende hay una historia de esfuerzo y creatividad que necesita apoyo y condiciones propicias para hacerlo posible. Toma la palabra para que ese esfuerzo tenga el respaldo que merece.
Educación con innovación
El sistema educativo peruano ha logrado avances en cobertura, pero mantiene brechas importantes en calidad, equidad e infraestructura. Menos de un tercio del estudiantado alcanza niveles satisfactorios en lectura y matemáticas en primaria, y en secundaria estas cifras se sitúan por debajo del 20%.
Las desigualdades territoriales agravan esta situación: en algunas regiones, menos del 10% del estudiantado logra aprendizajes adecuados. Además, uno de cada cuatro peruanos no culmina la educación secundaria y solo el 30,9% de jóvenes accede de manera efectiva a estudios superiores.
En paralelo, el mercado laboral demanda cada vez más perfiles vinculados a ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Sin embargo, persisten brechas de acceso, particularmente para las mujeres, que representan menos de un tercio del estudiantado en estas áreas.
Una educación de calidad abre puertas y transforma vidas. Toma la palabra por innovar en educación de calidad para todos.
Paz y seguridad
La inseguridad ciudadana se ha consolidado como uno de los principales desafíos del país. En 2025 se registraron 3675 homicidios, la cifra más alta de los últimos cinco años, mientras que las denuncias por extorsión aumentaron en 18,9% respecto al año anterior.
Este contexto afecta tanto las condiciones de vida como la salud mental de la población. Entre el 30% y el 40% de los casos de ansiedad y estrés están vinculados a experiencias de victimización o a la percepción constante de inseguridad. Las personas adultas jóvenes enfrentan una mayor exposición a estos riesgos, con impactos significativos en su bienestar y proyectos de vida.
Para vivir sin miedo y con oportunidades, toma la palabra por un país más seguro.