Del conflicto al diálogo: cómo el monitoreo ambiental está cambiando las comunidades

22 de Abril de 2026
Group of people in sun hats and vests studying a map on a sunny beach.

 

En zonas de actividad minera y petrolera, la confianza y el diálogo son cada vez más un desafío. Esto se debe principalmente a las tensiones heredadas de procesos de diálogo que no tuvieron el éxito esperado, pero sobre todo al desconocimiento técnico sobre las causas y consecuencias de la contaminación y medidas de remediación. Comprender la complejidad de los posibles impactos ambientales de estas actividades es una necesidad de las comunidades que debe ser cubierta con conocimiento técnico y habilidades para el diálogo.

Solo en octubre de este año se han registrado 197 conflictos sociales, de los cuales cerca del 50% han sido de tipo socioambiental. Más de 80 de estos casos corresponden a conflictos relacionados a la actividad minera y de hidrocarburos. Estos son los escenarios donde el monitoreo ambiental es una figura clave para restablecer la confianza y la construcción de soluciones sostenibles.

Desde hace 15 años, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Perú impulsa el fortalecimiento del monitoreo ambiental, reconociendo su enorme potencial como herramienta de gobernanza y diálogo. Por ello, impulsó el Programa Formativo de Vigilantes y Monitores Ambientales (PVMAS) con el propósito de profesionalizar el rol del monitor ambiental, fortalecer sus capacidades de diálogo y actualizar sus capacidades técnicas. 

 

Legitimidad: primer paso para lograr confianza en las comunidades

El monitor y la monitora ambiental son autoridades valoradas por su aporte a la gestión ambiental de sus comunidades. Entre sus funciones está la educación ambiental de la comunidad, la organización de actividades para proteger el ambiente y la vigilancia de los posibles impactos ambientales de las actividades humanas en el espacio comunal.  

Actualmente, en diversas regiones los monitores se agrupan en Comités de Monitoreo y Vigilancia Ambiental Participativo (CMVAP), espacios ciudadanos con desafíos y oportunidades donde se toman decisiones sobre el bienestar ambiental de las comunidades. El PNUD realizó un diagnóstico sobre las necesidades y acciones de los comités de monitoreo ambiental e identificó la existencia de más de 30 comités a nivel nacional, cuyos perfiles fueron incluidos en un mapa virtual. Tras reconocer la necesidad de articulación, se agruparon en la primera Red Nacional de Comités de Monitoreo y Vigilancia Ambiental Participativo (RENACONVAP). La reflexión colectiva expresó la necesidad de un programa formativo que fortaleciera sus capacidades técnicas y de negociación para continuar promoviendo el diálogo multiactor entre la ciudadanía, empresa, academia y Estado. 

Group photo of workshop participants posing with signs under a banner in a thatched shelter.

 

Conocimiento para construir paz

PVMAS atiende dos brechas de conocimientos de los comités de monitoreo ambiental durante los conflictos socioambientales. Por un lado, fortalece el conocimiento técnico en materia ambiental para conocer y sustentar los impactos de las actividades mineras y petroleras en la calidad del agua, el suelo y el aire. Por otro lado, consolida habilidades sociales, como el diálogo, la incidencia y la negociación, necesarias para gestionar un conflicto social. Son estas herramientas las que determinan un diálogo fructífero entre las partes involucradas.

Lograr confianza y liderar procesos de diálogo en las comunidades es una labor que requiere técnicas de comunicación efectiva. Por ello, un módulo del PVMAS está orientado a la consolidación de habilidades blandas de gestión social y comunicación con los que los monitores. Al respecto, Julia Pérez, monitora ambiental de Loreto, indica que “lo aprendido nos permite lidiar con los conflictos sin llegar a la violencia, buscar solución, gestionar o minimizar el conflicto para debatir con palabras y no llegar a la violencia". La monitora Pérez forma parte de los más de 100 monitores ambientales que participaron en la segunda edición de PVMAS que se implementó con el Ministerio de Energía y Minas (MINEM).

Por otro lado, reforzar habilidades técnicas de monitoreo ambiental permite perfeccionar la labor del monitor y su capacidad de dialogar con las entidades privadas y públicas competentes. “El muestreo es importante porque forma parte de las acciones cotidianas que realizan los monitores, la empresa y el Estado para monitorear la calidad del suelo y del agua y necesitamos saber el procedimiento adecuado”, indica Milton Vílchez, monitor ambiental de Loreto.

Para asegurar la calidad educativa del programa, un aliado implementador fue la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM). La universidad “apuesta por programas formativos innovadores y sólidos para hacer frente a los desafíos actuales” expresó Colbert Soto, director de la Escuela de Posgrado. En sus cuatro ediciones, PVMAS incluyó módulos para reforzar conceptos básicos del monitoreo ambiental relacionados a etapas de un proyecto minero, componentes ambientales para el monitoreo y la vigilancia ambiental, la generación de reportes y la interpretación de los resultados obtenidos. Asimismo, el programa reforzó conocimientos en materia del marco de gobernanza, derechos y responsabilidades del monitoreo ambiental.  

Luego de cuatro ediciones del proyecto, realizadas entre los años 2023 y 2026, más de 180 monitores ambientales de las regiones Ancash, Apurímac, Arequipa, Cajamarca, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna lograron certificarse con el programa PVMAS. Cerca del 90% de participantes manifestaron que la formación les fue muy útil, realizaron actividades con los conocimientos adquiridos y se sienten más capacitado para dialogar con autoridades o empresas. Asimismo, el 73% ha logrado involucrarse en espacios de decisión, como comités ambientales, mesas de diálogo o reuniones comunales.  

Tras participar en el dictado de un módulo de la última edición de PVMAS, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) señaló que el programa “ha brindado herramientas técnicas y conocimientos para que las personas se conviertan en actores clave de la vigilancia ambiental en su territorio. Esta iniciativa contribuye en la transparencia y eficacia de la fiscalización ambiental en el país”.  

Four people in hard hats and safety vests stand on a rocky desert landscape, smiling.

 

Reconociendo oportunidades para la gobernanza ambiental

Diversos espacios de consulta ciudadana y de encuentros nacionales han sugerido el reconocimiento y apoyo de los Comités de Monitoreo y Vigilancia Ambiental Participativo (CMVAP) por parte de las autoridades nacionales, regionales y locales. El Estado ha reconocido esta actividad1 con sustento en el principio por el cual toda persona tiene el derecho a participar en la toma de decisiones relativos al ambiente. 

Para dar pasos hacia ese reconocimiento, diversos especialistas y comités de monitoreo han recomendado la creación Registro Nacional que mapee a todos los comités existentes, incorporar la data generada por los comités en el sistema nacional de información ambiental, cubrir la demanda de capacitación para que las comunidades realicen actividades de monitoreo y vigilancia e involucrar a los comités en las acciones de fiscalización ambiental que realizan las entidades públicas como OEFA.  

Es importante retomar los diversos proyectos de ley sobre Vigilancia y Monitoreo Ambiental que ayudarían a promover una mejor gestión de los conflictos sociales y fortalecería la gobernanza ambiental del Perú.  

 

Outdoor tour group wearing wide-brim hats; central man in beige shirt holds two smartphones.

 

El Programa Formativo de Vigilantes y Monitores Ambientales (PVMAS) forma parte de los esfuerzos del PNUD por fomentar el diálogo y el conocimiento técnico como herramientas fundamentales para afrontar casos de conflictividad social, especialmente en el área socioambiental.

Reconocer y fomentar la labor de los monitores ambientales como agentes de cambio es clave para sostener relaciones horizontales y libres de violencia entre las comunidades, el sector privado y el Estado, permitiendo así el desarrollo sostenible de nuestro país. 

 

Group of people seated on a grassy courtyard circle around a tree, yellow buildings behind.