Liderazgo, tierra, autonomía económica y una vida libre de violencia: una agenda que conecta derechos, políticas públicas y acción territorial.
Cuando las mujeres indígenas lideran, el desarrollo se transforma
4 de Septiembre de 2026
Este 5 de septiembre, Naciones Unidas conmemora por primera vez el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del Mundo. PNUD Ecuador reconoce esta fecha como una oportunidad para visibilizar la contribución de las mujeres indígenas en sus comunidades y territorios. De igual manera, hace un llamado para mantener en la agenda pública la reducción de las brechas de género que inciden en su acceso y control sobre la tierra y los recursos, su autonomía económica, su participación en las decisiones y su derecho a vivir libres de violencia para todas las mujeres en su diversidad.
En Ecuador, estas dimensiones se encuentran directamente relacionadas con prioridades de desarrollo como la conservación de los bosques, la producción sostenible, la gobernanza territorial y el fortalecimiento de las instituciones. Por eso, el trabajo con mujeres indígenas no se limita a una línea de acción específica: forma parte de manera transversal en el acompañamiento de PNUD al país para promover la igualdad de género, el desarrollo humano sostenible y un planeta saludable.
La igualdad de género como acelerador del desarrollo
La Estrategia de Igualdad de Género 2026–2029 del PNUD acompaña el nuevo Plan Estratégico y reconoce la igualdad de género como uno de los tres aceleradores del desarrollo humano. Esto significa incorporarla en las decisiones económicas, políticas y ambientales, y no abordarla como un tema separado. Para las mujeres indígenas, esta orientación se traduce en prioridades concretas: ampliar su capacidad de decisión, avanzar en derechos sobre la tierra y los recursos, fortalecer oportunidades económicas y financieras, y prevenir y responder a la violencia basada en género desde enfoques que consideren los contextos territoriales e interculturales.
En palabras de Inka Mattila, Representante Residente de PNUD: “En Ecuador reconocemos que avanzar en igualdad de género es también acelerar el desarrollo. Nuestro compromiso es seguir acompañando al Estado y a los territorios para que las mujeres indígenas participen en las decisiones, ejerzan sus derechos, amplíen sus oportunidades y puedan vivir libres de violencia. Esto requiere políticas públicas, capacidades, financiamiento y alianzas que se traduzcan en resultados concretos”.
De la política pública al territorio: una forma de trabajar en alianza
PNUD Ecuador trabaja junto al Gobierno Nacional y sus diferentes carteras para apoyar prioridades nacionales, fortalecer capacidades y acompañar la implementación de políticas públicas. En la agenda ambiental, esto incluye el apoyo a la política REDD+, a procesos de producción sostenible y conservación, y a mecanismos de gobernanza y regularización de tierras. La presencia territorial permite, a su vez, conectar esas políticas con las prioridades y formas de organización de pueblos y nacionalidades, gobiernos locales, organizaciones comunitarias, mujeres, juventudes e instituciones de protección y justicia.
Esta manera de trabajar también depende de alianzas que movilizan conocimiento y recursos. El Fondo Verde para el Clima (GCF), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), UK PACT, AGFUND, la cooperación internacional, el sector privado y otros socios han contribuido a que Ecuador pueda llevar compromisos nacionales a acciones concretas en territorio. Experiencias como PROAmazonía, el Proyecto Pago por Resultados y el Programa Integral REDD+ forman parte de una misma trayectoria: articular política pública, financiamiento, capacidades nacionales y participación territorial.
Resultados que muestran esa conexión
Liderazgo y participación: El liderazgo de las mujeres indígenas es una condición para que las soluciones respondan a las prioridades reales de los territorios. Los procesos acompañados por PNUD Ecuador incorporan medidas para que la participación sea posible en la práctica: convocatorias adaptadas a los contextos locales, interpretación en lenguas indígenas, horarios acordados con las comunidades y espacios de cuidado. En Napo, la trayectoria de Aurora Tunay —lideresa kichwa, emprendedora y presidenta de su comunidad— muestra cómo la formación, la organización y la participación económica se conectan con el ejercicio del liderazgo comunitario: “Como mujeres tenemos esa oportunidad de experimentar y sacar adelante a nuestra comunidad.”
Tierra y gobernanza: El acceso y la seguridad sobre la tierra son claves para la autonomía económica, la gobernanza comunitaria y la conservación. En Morona Santiago, en el corazón del Bosque Protector Kutukú-Shaimi, los procesos de Consulta Previa, Libre e Informada (CPLI) vinculados a la legalización de tierras en 7 centros Shuar garantizaron la participación de mujeres y apoyo de interpretación en lengua shuar. Como resultado, el Estado ecuatoriano reconoció la propiedad de la tierra de las 628 mujeres shuar que habitan en las 24.565,06 hectáreas de territorio legalizado a través de la entrega de títulos. A escala nacional, 10 espacios participativos para actualizar normativa sobre legalización de tierras recogieron aportes de pueblos y nacionalidades y de mujeres sobre cómo reducir cargas administrativas, prevenir superposiciones territoriales y acercar los trámites a las comunidades. Es un ejemplo de cómo la igualdad de género puede incorporarse también en procesos normativos y de gestión pública.
Autonomía económica y producción sostenible: La transición hacia economías sostenibles no será verdaderamente inclusiva si reproduce las mismas brechas de acceso a mercados, financiamiento, tecnología o asistencia técnica. Entre junio de 2025 y julio de 2026, las intervenciones de producción sostenible alcanzaron a 1.007 mujeres pertenecientes a pueblos y nacionalidades indígenas. Junto a la asistencia técnica y el acceso a mercados, se han incorporado educación financiera, espacios diferenciados de capacitación y medidas para reducir barreras de participación. En Morona Santiago, el Mercado Nunkui y el Centro Gastronómico Yawi fortalecen capacidades de 25 emprendedoras Shuar en gestión, comercialización, promoción turística y puesta en valor de sus conocimientos y cultura. Gracias a ello, durante este año, el mercado ha generado un total acumulado de ventas de USD 168.727,50.
Prevención de las violencias con pertinencia cultural: Ninguna estrategia de empoderamiento puede ser sostenible si las mujeres no pueden vivir y participar libres de violencia. En Sevilla Don Bosco, el trabajo con la Asociación de Centros Shuar —que agrupa a 48 comunidades— articula prevención de la violencia basada en género, fortalecimiento comunitario y coordinación institucional. Allí, promotoras Shuar han sido formadas para acompañar acciones en comunidades; jóvenes han desarrollado teatro comunitario para dialogar sobre violencia y convivencia; la Asociación adaptó un espacio físico de acogida temporal para víctimas de violencia; y la estrategia territorial vincula a autoridades comunitarias con instituciones del Estado responsables de protección y atención. En palabras de Fanny Puwainchir, vicepresidenta de la Asociación, esto es importante porque: “Romper ese silencio depende también de nosotras”.
Por su parte, para Patricio Jaramillo, Coordinador Territorial de PNUD: “Estar presentes en las comunidades demuestra que la política pública adquiere verdadero sentido cuando dialoga con su cotidianeidad. Acompañar el liderazgo de las mujeres shuar exige sintonizar con sus formas de organización, su lengua y sus tiempos, conectándolas con las redes institucionales necesarias para el pleno ejercicio de sus derechos”.
Reconocer es también invertir, escuchar y transformar
La primera conmemoración mundial de este día llega con una oportunidad: reconocer que las mujeres y las niñas indígenas no son únicamente destinatarias de las políticas de desarrollo. Son titulares de derechos, productoras, lideresas, defensoras, emprendedoras y actoras fundamentales de las decisiones que dan forma al futuro de sus comunidades y del país.
Para el PNUD, colocar la igualdad de género en el centro significa trabajar sobre las condiciones que determinan quién tiene voz, quién controla recursos, quién accede a oportunidades y quién puede vivir sin violencia. En Ecuador, las experiencias construidas junto a pueblos y nacionalidades muestran que la igualdad puede acelerar simultáneamente la prosperidad, la gobernanza y la protección de la naturaleza. Cuando los derechos de las mujeres indígenas avanzan, también se amplían las posibilidades de construir territorios más resilientes, economías más inclusivas y un desarrollo sostenible que no deje a nadie atrás.