Anticípate por el Cotopaxi busca fortalecer la preparación ante desastres mediante intervenciones anticipatorias en entornos educativos.
SE IMPLEMENTAN PLANES DE MEJORA PARA PREPARACIÓN INTEGRAL FRENTE A LAS AMENAZAS VOLCÁNICAS DEL COTOPAXI
4 de Julio de 2025
2,763 niños, niñas, adolescentes y docentes de 7 unidades educativas se han beneficiado directamente mediante la rehabilitación y mejora de baterías sanitarias y espacios comunes.
En el marco del proyecto “Anticípate por el Cotopaxi”, ejecutado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en alianza estratégica de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO), desde enero de 2025 se implementa la actividad de iniciativas en WASH (agua, saneamiento e higiene) en siete Unidades Educativas de los cantones Latacunga y Saquisilí, como parte de la ejecución de los planes de mejora comunitaria para el desarrollo de capacidades de NNA para afrontar las emergencias en contextos de emergencias por la actividad volcánica del Cotopaxi.
Personal técnico especializado ha llevado a cabo acciones clave, comenzando con el levantamiento de necesidades en las baterías sanitarias de siete unidades educativas. Con base en este diagnóstico, se han ejecutado intervenciones orientadas a: la instalación de lavamanos y urinarios individuales, el reemplazo de tuberías averiadas, adecuaciones en fosas sépticas para optimizar la gestión de desechos, destape de baños obstruidos, habilitándolos para su uso y la adaptación de instalaciones sanitarias e implementos para personas con discapacidad.
Las comunidades educativas han asumido un rol activo en la adecuación de las baterías sanitarias, mediante mingas comunitarias, colaborando en actividades como la remoción de escombros y limpieza general de las áreas intervenidas.
La adecuación de baterías sanitarias en unidades educativas es una acción clave para fortalecer la preparación ante emergencias, especialmente en escuelas que son consideradas alojamientos temporales. Estas mejoras aseguran condiciones básicas de higiene y saneamiento, reduciendo riesgos de enfermedades y protegiendo la salud de niñas, niños y adolescentes que utilizan estos espacios a diario.
Además, al incluir adaptaciones para personas con discapacidad, se promueve la inclusión y se garantiza un entorno más seguro y digno. Así, se contribuye no solo a la resiliencia frente a desastres, sino también al bienestar y desarrollo integral de la comunidad educativa.
Bloque de baños para hombres en la Unidad Educativa Juan León Mera, alojamiento temporal por la (SNGR)
Varias de estas Unidades Educativas han sido identificadas por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) como espacios potenciales para funcionar como alojamientos temporales en caso de emergencia. Contar con infraestructura sanitaria funcional, segura e inclusiva en estos establecimientos es fundamental para minimizar los riesgos sanitarios durante una evacuación o albergue prolongado, especialmente en contextos de desastre.
Adecuación de servicios higiénicos de la Unidad Educativa Guaytacama del cantón Latacunga, accesible para personas con discapacidad física.
Gracias a estas intervenciones, 2,763 niños, niñas, adolescentes y docentes de 7 unidades educativas se han beneficiado directamente mediante la rehabilitación y mejora de baterías sanitarias y espacios comunes.
De esta manera, el proyecto no solo mejora las condiciones escolares actuales, sino que también fortalece la resiliencia comunitaria, promoviendo espacios preparados para responder de forma efectiva ante eventuales situaciones de emergencia.
Jacqueline Quishpe, rectora de la Unidad de Educación Básica Gonzalo Escudero, ubicada en la parroquia Chantilín del cantón Saquisilí, resalta el impacto positivo de los recursos recibidos en el fortalecimiento de la gestión de riesgos en su institución:
“Gracias al apoyo brindado, hemos logrado avances importantes. No solo se ha equipado a la escuela con señalética, pintura de alto tráfico, conos, chalecos, pitos, megáfonos y gigantografías con las rutas de evacuación para realizar simulacros y cumplir con nuestro plan de emergencia, sino que también se han impartido capacitaciones sobre peligros volcánicos y preparación ante desastres. Además, recibimos materiales para mejorar la calidad del agua y se realizaron adecuaciones en la infraestructura de las baterías sanitarias, adaptadas a las necesidades de nuestras niñas y niños.
Ahora nuestros estudiantes cuentan con urinarios individuales, lo que mejora significativamente la salubridad, privacidad e higiene. Este valioso apoyo ha contribuido al desarrollo integral de toda la comunidad educativa. Al contar con espacios accesibles, seguros y en buenas condiciones, promovemos el bienestar físico y emocional de nuestros estudiantes. Gracias al PNUD, ECHO y Plan International por impulsar y financiar entornos dignos para niñas, niños y adolescentes."
El PNUD apoya estos esfuerzos como parte de su compromiso por lograr que las comunidades sean más resilientes y estén mejor preparadas frente a emergencias y desastres. A través de su solución emblemática Reducción del riesgo de desastres y recuperación, y en coherencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se impulsa la mejora de infraestructuras clave como las baterías sanitarias en unidades educativas, algunas de ellas utilizadas como alojamientos temporales.
Estas acciones contribuyen directamente al ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles, al fortalecer espacios seguros y funcionales que pueden responder eficazmente en contextos de emergencia. También se alinean con el ODS 3: Salud y bienestar, al garantizar condiciones adecuadas de higiene que previenen enfermedades y protegen la salud, especialmente de niñas, niños y adolescentes. Finalmente, se vinculan con el ODS 6: Agua limpia y saneamiento, al promover el acceso equitativo a servicios sanitarios dignos, funcionales y adaptados a las necesidades de toda la comunidad educativa.
Con estas intervenciones, se avanza hacia una recuperación sostenible e inclusiva, centrada en la dignidad humana y el bienestar colectivo.