Del mapa a la acción: tecnología al servicio de los territorios
6 de Julio de 2026
En el norte andino del Ecuador, donde los páramos guardan el agua y los bosques nublados sostienen vida, avanza la conformación del Corredor de Conservación Andes Norte, un paisaje continuo que une a Carchi, Imbabura y Pichincha. Este corredor, reconocido por su conectividad ecológica y su importancia estratégica para la conservación, está empezando a planificarse como un territorio integrado con el apoyo, entre otros, de la plataforma de datos espaciales UN Biodiversity Lab (UNBL) y su metodología ‘ELSA’ (Essential Life Support Areas por su sigla en inglés), una metodología participativa de planificación espacial integrada que Ecuador implementó como país piloto en 2021.
Cómo ELSA y el UNBL están apoyando la planificación territorial en Ecuador
El país enfrenta compromisos ambientales de gran alcance: la implementación de la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2025-2030, el avance hacia la meta global 30x30, que busca conservar al menos el 30% de las áreas terrestres y marinas del planeta para 2030; la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming–Montreal (MMB-KM), y el fortalecimiento de la planificación territorial desde los gobiernos autónomos descentralizados. Para cumplir con estos compromisos se requiere información clara, evidencia confiable y herramientas que permitan traducir la ciencia en decisiones concretas. La Herramienta de Planificación Integrada ELSA y el UNBL han comenzado a desempeñar ese rol, como una propuesta de soporte técnico capaz de alinear datos, instituciones, actores clave y metas nacionales e internacionales bajo una misma base científica.
En 2021, Ecuador fue uno de los primeros países en aplicar la metodología ELSA, desarrollando junto a las autoridades nacionales su primer mapa de priorización. Esta hoja de ruta inicial permitió identificar áreas con alto potencial para la conservación, la restauración y el manejo sostenible, y evidenció el valor de la metodología para apoyar procesos de planificación que luego comenzaron a escalar hacia ámbitos más locales. Desde entonces, ELSA y UNBL han ampliado su alcance institucional a través de diferentes proyectos como: Restaurando la Esperanza y Priorizando la Naturaleza. Hoy, a través del Proyecto Uso del UNBL para el Mapeo Espacial del MMB-KM, representan un espacio de encuentro entre el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), el Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales Descentralizados (CONGOPE) y la Asociación de Municipalidades de Ecuador (AME), donde se coordinan agendas, se fortalecen capacidades ,y se unifican criterios técnicos con el fin de acompañar de manera más efectiva a gobiernos locales en la gestión de sus territorios.
Este avance se da con el acompañamiento técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), desde una perspectiva estratégica y con visión de implementar a largo plazo las herramientas UNBL y ELSA. Como socio clave en el desarrollo del UNBL y en la implementación de la Herramienta de Planificación Espacial Integrada ELSA, el PNUD ha contribuido a adaptar metodologías globales al contexto nacional, integrar datos nacionales y mundiales, y facilitar espacios de trabajo colaborativo entre instituciones. Más que introducir tecnología, su apoyo ha fortalecido capacidades y promovido una planificación basada en evidencia, permitiendo que los mapas se conviertan en decisiones y que la información técnica se traduzca en acciones concretas para el territorio.
“La idea final es que esta herramienta se convierta en un instrumento técnico de fácil uso para actores que necesitan generar políticas públicas nacionales y locales. Nos permite identificar retos más allá de la biodiversidad, con disponibilidad de información geográfica para avanzar en la toma de decisiones informada.” — Andrés Factos, Punto Focal del Convenio de Diversidad Biológica, técnico del Ministerio del Ambiente y Energía (MAE)
Durante este proyecto, por primera vez Carchi, Imbabura y Pichincha pueden visualizar sus paisajes como un sistema interconectado. Esta mirada compartida ha permitido identificar áreas críticas para la conservación y la restauración, comprender las presiones y oportunidades del territorio y sostener diálogos desde una misma base técnica. El resultado refleja cómo el acceso a datos comprensibles y visualizables transforma la forma de decidir, permite avanzar de manera conjunta y fortalece la coherencia territorial.
Con el tiempo, el impacto de estas herramientas se ha vuelto más evidente. ELSA y UNBL han permitido que equipos técnicos nacionales y provinciales comprendan mejor la dinámica del paisaje, generen diagnósticos más precisos y desarrollen análisis preliminares sobre vacíos de información y oportunidades potenciales de intervención.
Esta experiencia muestra que la transformación no proviene solo de la tecnología, sino del uso que se hace de ella. Cuando los datos se vuelven accesibles, cuando las instituciones confían en una misma fuente de información y cuando los territorios conversan a partir de evidencia, se abren nuevas posibilidades para la gestión ambiental. Lo que ha ocurrido en Carchi, Imbabura y Pichincha no es únicamente un avance técnico: es una nueva forma de pensar el territorio, más colaborativa, más informada, y más coherente.
“Con este ejemplo claro podemos identificar que hay muchas necesidades puntuales para priorizar. Esto va a ayudar a alcanzar objetivos nacionales e internacionales. Es importante resaltar la generación de información a nivel local para alimentar esta herramienta. Esto permitirá redefinir la política nacional para ajustarla a lo que se necesita del territorio con un enfoque en conservación.” — Henry Guzmán, especialista técnico del Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (CONGOPE).
Mirando hacia el futuro, los aprendizajes de este piloto ofrecen una visión clara. Ecuador puede expandir la aplicación del último proyecto a otras provincias, consolidar el Corredor Andes Norte como un ejemplo de conectividad regional, y seguir fortaleciendo la coordinación entre niveles de gobierno para que la planificación ambiental responda simultáneamente a los desafíos locales y a los compromisos globales. Las herramientas están listas, las capacidades se están construyendo y el país ha demostrado que cuando se trabaja con evidencia y diálogo, los territorios se transforman.
Hoy, Ecuador tiene la oportunidad de profundizar este camino: de ampliar el uso de datos, fortalecer la cooperación institucional y seguir impulsando una planificación basada en la naturaleza. El llamado es claro: sigamos mirando el territorio con ojos compartidos, sigamos tomando decisiones informadas y sigamos construyendo, juntos y juntas, un futuro donde la biodiversidad y el desarrollo avancen de la mano.
Para más información sobre el trabajo de Ecuador en el uso de UNBL y ELSA, para apoyar la implementación nacional y subnacional del MMB-KM, consulte el reporte técnico y la nota de política.
Para más información sobre el UN Biodiversity Lab (UNBL) y su Herramienta de Planificación Espacial Integrada de Áreas Esenciales para el Soporte de la Vida (ELSA) —de libre acceso para todos los usuarios no comerciales en cualquier país—, consulte la descripción de las principales características del UNBL y la página de ELSA en UNBL. El preprint del manuscrito científico sobre la metodología ELSA está disponible aquí .