A través de un diálogo directo en los territorios, la CIDOB, el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente y el PNUD acuerdan que las comunidades sean las protagonistas en la toma de decisiones sobre sus bosques y medios de vida.
Pueblos indígenas asumen el liderazgo en el diseño del nuevo proyecto de conservación para la Amazonía boliviana
23 de Julio de 2026
Con el objetivo de asegurar que las voces de las comunidades sean el eje central de las acciones ambientales, la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía de Bolivia (CIDOB) asumió un rol protagónico en la estructuración del nuevo proyecto de conservación amazónica financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF-8).
En un encuentro estratégico que reunió a las autoridades de la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP), la CIDOB y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se sentaron las bases para que esta iniciativa se construya estrictamente "de abajo hacia arriba". La reunión, impulsada a solicitud de la propia dirigencia de la CIDOB, marcó un hito al establecer que los pueblos indígenas no serán solo beneficiarios, sino co-creadores del proyecto.
El acuerdo central del encuentro establece que el diseño de las intervenciones se basará en un diálogo continuo, transparente y directo con las comunidades. Las instituciones se comprometieron a bajar a los territorios y respetar los mecanismos orgánicos de consulta de los pueblos, garantizando que cualquier acción en la Amazonía cuente con el pleno respaldo y entendimiento de quienes habitan y protegen estos ecosistemas.
Para materializar este enfoque participativo, el proyecto desarrollará de manera transversal un Plan de Pueblos Indígenas. Este instrumento clave asegurará que los recursos técnicos y financieros se destinen a actualizar y fortalecer los "Planes de Vida" de las comunidades, impulsando estrategias productivas sostenibles que respondan a sus verdaderas necesidades económicas y culturales.
Esta alianza demuestra que la protección efectiva de la biodiversidad y de los bosques intactos en Bolivia solo es viable y sostenible cuando se sustenta en el respeto a los derechos, los saberes ancestrales y la autodeterminación de los pueblos indígenas.