El largo camino de construir institucionalidad en los procesos electorales

El andamiaje de la confianza

26 de Septiembre de 2025

El llevar adelante una proceso eleccionario, implica muchas etapas previas, organización interna, coordinación en los detalles más básicos y una vocación auténtica de participación.

©PNUD Bolivia

Un país en espera

Durante el último quinquenio, Bolivia tuvo hitos importantes en su vida política y social que han puesto en evidencia la necesidad de fortalecer el sistema democrático. Más allá de la conflictividad casi estructural, muchas y muchos bolivianos han apoyado decididamente la búsqueda de un clima de paz y han sido actores principales en el fortalecimiento del sistema electoral del país.

Para muchas familias en ciudades grandes o poblaciones intermedias, el participar de elecciones sigue siendo sinónimo de su apuesta por el sistema democrático. Ya sea como jurado electoral o como simple votante, las urnas siempre han sido una referencia del sentir de la población boliviana, así como de sus expectativas y sueños por mejores días.

Pese a los reparos ciudadanos sobre la fortaleza de la institucionalidad electoral, el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) busca dar impulso a un nuevo concepto en la gestión de los procesos eleccionarios, basados en calidad técnica y transparencia, ante todo.

Desde el 2020, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia ha impulsado el proyecto “Cultura de Paz y Fortalecimiento del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) de Bolivia”, iniciativa que ha permitido brindar asesoramiento técnico al sistema electoral nacional, con el apoyo de entidades como la Unión Europea, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el Gobierno de Canadá y la Cooperación Alemana.

Promoviendo la participación

Con una mayoría de población joven (36.5% del total según datos del Censo de Población 2024), uno de los desafíos importantes del trabajo del proyecto, en los últimos años, fue el poder garantizar la participación de una población “nueva” en las tareas electorales. Como parte de un gran operativo a nivel nacional, en los diferentes tribunales departamentales se habilitaron espacios para que los nuevos ciudadanos puedan registrarse de cara a las Elecciones Generales 2025.

En esta etapa la presencia de uniformes escolares, mochilas universitarias o del servicio militar fueron la característica de los operativos nacionales de empadronamiento. Coliseos y espacios feriales fueron los puntos de referencia. En el caso de la sede de gobierno, la presencia masiva de jóvenes en lugares como el Centro de Convenciones Chuquiago Marka fue un ejemplo concreto. Con filas largas de varias cuadras, muchachas y muchachos, muchos de ellos en parejas o incluso acompañados por sus padres, esperaron largas horas para registrarse.

En un frente estaban quienes querían registrarse y en el otro los equipos de empadronadores, principalmente mujeres jóvenes que llevaron adelante agotadoras sesiones de registro, donde a veces los equipos dejaban de funcionar y eran sometidos a “terapia” urgente por equipos móviles de técnicos de los tribunales electorales departamentales.

“No importa que sea la última de la fila. Voy a esperar el tiempo que sea necesario. Todo sea por Bolivia”, explicó feliz Carmen, al mostrar su flamante cédula de identidad que la habilitaba para empadronarse por primera vez, pese a que era la última de una fila de por lo menos mil personas por delante, en la zona de Bajo Següencoma.

Y como Carmen, hubo grupos de bachilleres uniformados o parejas de emos que, desde su particular modo de ver la vida, también se registraron para habilitarse como votantes.

El empadronamiento no terminó sólo con el registro de jóvenes, sino alcanzó a toda la comunidad. Con una tradición de alta movilidad por razones laborales principalmente, muchas personas cambian de domicilio de forma recurrente y eso representa un desafío para las bases de datos que dan sustento al Padrón Electoral.

No importa que sea la última de la fila. Voy a esperar el tiempo que sea necesario. Todo sea por Bolivia”
Carmen, última en la fila de las y los jóvenes que se empadronan por primera vez.

La preparación para las Elecciones Generales de agosto de 2025 demandó un esfuerzo logístico muy significativo por parte de los tribunales electorales departamentales. En cada ciudad se habilitaron espacios para que los equipos de empadronadores trabajen jornadas completas registrando a los nuevos vecinos de las zonas o absolviendo las dudas que surgían en el momento. Ese fue un trabajo silencioso, pero que contribuyó significativamente a dar consistencia y reconocimiento público del Padrón Electoral.

El último componente de estos procesos se desarrolló a puerta cerrada en las oficinas departamentales del Servicio de Registro Cívico (SERECI), donde equipos técnicos especializados realizaron el “control de calidad” de los procesos de empadronamiento de nuevos electorales o de votantes con nuevo domicilio. En este caso, el componente tecnológico posibilitó que se validaran los datos biométricos, obteniendo un padrón biométrico robusto y confiable técnicamente.

En cada uno de estos momentos importantes del calendario electoral, el proyecto “Cultura de Paz y Fortalecimiento del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) de Bolivia”, acompañó con espacios de asesoramiento técnico y fortalecimiento a los diferentes tribunales electorales departamentales y al ente rector nacional.

Información es poder

Las instalaciones del Teleférico Rojo en La Paz siempre fueron un punto de encuentro lleno de movimiento y prisa, pero en medio de ese ajetreo cotidiano, las semanas previas al día de votación, se localizó un espacio singular: un puesto de información electoral que no vende nada, pero ofrece claridad y respuestas. Fabiola Andrea Chino Flores, representante del Tribunal Departamental Electoral (TED) La Paz, lideró este quiosco donde, más que esperar consultas, le permitió buscar a las personas con dudas, especialmente jóvenes que desconocían si estaban habilitados para votar o cómo hacerlo. Su compromiso se vio reflejado en materiales didácticos propios y en su habilidad para comunicarse tanto en castellano como en aimara, generando confianza en todo tipo de público.

Este esfuerzo fue parte de un sistema nacional que incluyó 182 puntos de información distribuidos en diversas ciudades y zonas rurales. En estos espacios, las consultas más comunes giraron en torno a los jurados electorales, la militancia política y los lugares de votación, temas fundamentales para que los ciudadanos emitan un voto informado y no se dejen engañar por noticias falsas, como explicó Fabiola.

En Santa Cruz, la Plaza 24 de septiembre también tuvo en fechas similares, puntos de información electoral donde funcionarias como Giovanna Martínez y Wendy Sosa atendieron con entusiasmo a los ciudadanos. Desde parejas que deseaban cambiar su recinto de votación hasta jóvenes sorteados como jurados, la atención fue personalizada y buscaba que ninguna duda quede sin respuesta, fortaleciendo así la confianza en el proceso electoral. Por su parte, Sandra Soruco, en la Terminal Bimodal, destacó la importancia de estos puntos para quienes no pudieron acudir al Tribunal Electoral Departamental y necesitaban información precisa y accesible.

Estos puntos de información fueron clave para despejar la desinformación en un contexto donde la circulación de noticias falsas era muy rápida y el acceso a medios no siempre era uniforme. Desde grandes ciudades hasta poblaciones más alejadas como Yapacaní o Warnes, la demanda fue la misma: entender bien el proceso electoral para ejercer el derecho al voto con certeza y responsabilidad. En definitiva, estos espacios fueron más que quioscos; fueron centros de confianza, cercanía y educación democrática.

Esta experiencia de información pública fue posible gracias al apoyo de los financiadores de proyecto electoral del PNUD, lo que se materializó en la producción de los puntos móviles de información.

"No solo estamos en la ciudad, sino que también nos hemos organizado para visitar las provincias. Yo pronto iré a Tiwanacu con este punto de información"
Fabiola Chino, facilitadora Tribunal Departamental Electoral La Paz

Rumbo a nuevas elecciones

Estos procesos tienen un común denominador: La participación de la ciudadanía como actor central en el éxito de un proceso electoral, tanto en las fases previas como en el mismo acto electoral.  La reciente experiencia de las Elecciones Generales 2025 han marcado un hito donde, contra viento y marea, el OEP ha logrado impulsar un calendario electoral complejo, pero que ha sido refrendado en sus diferentes momentos por el apoyo de los equipos técnicos de los tribunales departamentales y el acompañamiento técnico de socios como el proyecto electoral de PNUD en Bolivia.

En los próximos meses se realizará una segunda vuelta con los candidatos más votados en los comicios de agosto de 2025. Mientras los engranajes del aparato político giran a un lado, los engranajes del sistema electoral boliviano giran a su propio ritmo, garantizando procesos eleccionarios con calidad técnica, pertinencia temporal y un reconocimiento ciudadano construido a base de esfuerzo y transparencia permanente.

Estos procesos tienen un común denominador: La participación de la ciudadanía como actor central en el éxito de un proceso electoral, tanto en las fases previas como en el mismo acto electoral.