Evaluación Post-Desastre estima USD 21.000 millones las necesidades de recuperación tras los terremotos en Venezuela
15 de Septiembre de 2026
Las necesidades de recuperación tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela se estiman en USD 21.000 millones, según los resultados de la Evaluación de Necesidades Post-Desastre (PDNA, por sus siglas en inglés), presentados por autoridades del Gobierno de Venezuela y representantes de organismos internacionales. La evaluación estimó daños y pérdidas por USD 14.831 millones en los siete estados afectados y ofrece una base común para orientar las inversiones y la cooperación hacia las prioridades nacionales de recuperación.
El PDNA fue liderado por el Gobierno de Venezuela y se desarrolló en el marco del mecanismo tripartito del Sistema de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial, con la participación y el acompañamiento técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF–Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoyó la coordinación técnica del proceso, en estrecha colaboración con las instituciones nacionales y los socios participantes.
La evaluación distingue entre los efectos del desastre y las necesidades para la recuperación. Los efectos comprenden los daños —la destrucción total o parcial de viviendas, infraestructura y otros activos físicos— y las pérdidas económicas derivadas de la interrupción de la actividad y los servicios, incluidos los ingresos no percibidos y los mayores costos de operación.
Las necesidades de recuperación corresponden a los recursos requeridos para reconstruir y rehabilitar los activos afectados, restablecer los servicios y recuperar los medios de vida, incorporando medidas para reducir la vulnerabilidad frente a futuros desastres. La estimación contempla el principio de reconstruir mejor, mediante estándares de sismorresistencia, infraestructura y servicios más resilientes y una mayor capacidad de prevención y gestión del riesgo.
El análisis abarcó los sectores sociales —vivienda, salud, educación y cultura—, los sectores productivos y la infraestructura, así como los aspectos transversales de gobernanza, medio ambiente y reducción del riesgo de desastres. También examinó los efectos diferenciados sobre los grupos en mayor situación de vulnerabilidad, para orientar una recuperación que responda a sus necesidades. Como metodología reconocida internacionalmente, el PDNA permite que las autoridades nacionales, las instituciones financieras y la cooperación internacional trabajen sobre un diagnóstico compartido. Esta base facilita la identificación de prioridades, la coordinación de apoyos y la toma de decisiones de inversión, y contribuye a evitar la duplicación de esfuerzos.
La presentación reunió a representantes de la Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios y de la Vicepresidencia Sectorial Social y Territorial; al vicecanciller para Europa y América del Norte; y a representantes de la Unión Europea, el Banco Mundial y el Sistema de las Naciones Unidas en Venezuela. Participaron también el Coordinador Residente de las Naciones Unidas, y Michelle Muschett, Directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe.
Los resultados del PDNA servirán de base para priorizar intervenciones y elaborar el Marco de Recuperación Resiliente (MRR), bajo el liderazgo del Gobierno de Venezuela y en articulación con la Gran Misión Venezuela Renace y los planes nacionales de recuperación. El MRR establecerá las fases de implementación, las responsabilidades institucionales y los mecanismos de financiamiento y seguimiento, facilitando la movilización de recursos y la alineación del apoyo internacional con las prioridades del país.
Este proceso busca traducir la evaluación en acciones concretas para recuperar viviendas, restablecer servicios esenciales, reactivar la actividad económica y fortalecer los medios de vida de las comunidades afectadas, con una perspectiva de desarrollo que reduzca los riesgos y fortalezca la resiliencia a largo plazo.