El Perú avanza hacia una refrigeración más sostenible, fortalece capacidades de forma descentralizada y ha reducido en 84 % el consumo de sustancias que agotan la capa de ozono.
Una transición sostenible para un planeta más fresco
16 de Septiembre de 2026
En un planeta cada vez más caliente, refrigerar es mucho más que una cuestión de comodidad. La refrigeración permite conservar alimentos y medicamentos, sostener actividades productivas y proteger la salud y el bienestar de las personas. Sin embargo, el acceso al frío y la exposición a temperaturas extremas no son igualitarios: las familias con menores recursos, las personas que trabajan expuestas al calor y las poblaciones con menor acceso a servicios e infraestructura enfrentan mayores dificultades para protegerse del calor y acceder a los beneficios de la refrigeración.
Frente al aumento de la temperatura media global y de los episodios de calor extremo, la necesidad de refrigeración solo seguirá creciendo. El desafío es garantizar que el acceso al frío sea sostenible, no genere nuevos impactos sobre el ambiente y pueda responder a las necesidades de todas las personas. Es una transformación ambiciosa, pero no parte de cero: la recuperación progresiva de la capa de ozono ya ha demostrado que la acción colectiva y sostenida puede cambiar el rumbo de una crisis ambiental global.
Adoptado el 16 de septiembre de 1987, el Protocolo de Montreal alcanzó la ratificación universal y se convirtió en uno de los grandes ejemplos de cooperación ambiental internacional. Casi cuatro décadas después, la eliminación progresiva de las sustancias que deterioran la capa de ozono es una de las muestras más claras de lo que puede lograrse cuando países, instituciones, empresas, comunidad científica y ciudadanía trabajan en una misma dirección.
En Perú, el Ministerio de la Producción (PRODUCE), lidera las acciones para cumplir los compromisos asumidos bajo el Protocolo de Montreal y reducir el impacto ambiental y climático del sector de refrigeración y aire acondicionado, con el acompañamiento técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este trabajo ha permitido avanzar en la reducción de sustancias que afectan la capa de ozono, el fortalecimiento de capacidades técnicas y la incorporación de tecnologías con menor impacto ambiental.
En 2025, Perú redujo en 84 % el consumo de hidroclorofluorocarbonos (HCFC)* frente a su línea base, superando el 67,5 % comprometido ante el Protocolo de Montreal. Al mismo tiempo, avanza en una hoja de ruta para reducir progresivamente los HFC, gases utilizados principalmente en refrigeración y aire acondicionado que no dañan la capa de ozono, pero sí contribuyen al calentamiento global.
Esta transición va más allá de reemplazar un gas por otro. Implica formar a técnicas y técnicos, acompañar a empresas y usuarios, y acercar tecnologías más eficientes y sostenibles a los territorios y sectores donde la necesidad de refrigeración es mayor y sigue en aumento
Por eso, la descentralización es una parte central del trabajo. Lima, Callao, Piura y Arequipa cuentan hoy con cinco centros de recuperación y reciclaje de refrigerantes, mientras que institutos de formación técnica en Lima y Trujillo han fortalecido sus laboratorios y herramientas de enseñanza. El énfasis en regiones como Piura, La Libertad y Áncash responde también a que son territorios donde las altas temperaturas hacen que la refrigeración sea especialmente relevante para las personas y las actividades productivas.
En ese sentido, formar antes de tener que corregir ayuda a prevenir malas prácticas y reconoce el papel fundamental de quienes instalan y mantienen estos sistemas. En un mundo con temperaturas más altas y más equipos de refrigeración en funcionamiento, cada fuga evitada y cada refrigerante recuperado representa una emisión que no llega a la atmósfera.
Asimismo, el país se prepara para incorporar alternativas de refrigeración con menor impacto ambiental. En septiembre de 2025 se inauguró en Chimbote el primer centro de enseñanza para el manejo de CO₂ como refrigerante, y durante 2026 se implementará un segundo centro en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
El sector productivo también empieza a asumir un rol más activo. Durante el primer semestre de 2026 se suscribieron los primeros Acuerdos de Producción más Limpia vinculados a refrigeración en el país, una señal del creciente compromiso del sector privado con la conversión de equipos y la adopción de alternativas de menor impacto.
En el marco de esta fecha, PRODUCE impulsa además iniciativas para involucrar a nuevas generaciones, instituciones educativas y especialistas del sector: una iniciativa que acerca a escolares de primaria y secundaria a la protección de la capa de ozono, otra que invita a desarrollar propuestas aplicadas para resolver los desafíos del sector de refrigeración y aire acondicionado en el país y un encuentro macrorregional en Trujillo para fortalecer conocimientos técnicos y acercar nuevas soluciones.
La experiencia de la capa de ozono deja una lección poderosa: la acción colectiva y sostenida puede transformar problemas ambientales que parecían difíciles de revertir. Frente a un futuro con temperaturas cada vez más altas, el reto es aplicar ese mismo compromiso para garantizar un acceso a la refrigeración que sea amigable con el ambiente y accesible para todas las personas.
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* Los hidroclorofluorocarbonos son sustancias utilizadas como refrigerantes en equipos de refrigeración y aire acondicionado. Al liberarse a la atmósfera contribuyen al agotamiento de la capa de ozono y al cambio climático.