Las mujeres que transforman el monte en futuro

10 de Febrero de 2026
Group of people outdoors under a blue sky, presenting a large beige dried leaf.

En el corazón del Chaco paraguayo, un grupo de mujeres decidió transformar lo cotidiano en oportunidad. Lo que empezó en 2014 como un esfuerzo para rescatar saberes y aprovechar la generosidad del monte, creció hasta convertirse en la Red de Mujeres Productoras del Chaco, integrada por artesanas, recolectoras, facilitadoras y emprendedoras que hoy dan valor al algarrobo y otros frutos nativos, sostienen su cultura y fortalecen economías locales más justas. En ese camino, el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del PNUD fue un aliado clave al darles el impulso necesario para dar sus primeros pasos. 

Cuando las mujeres del Chaco reflexionan sobre su proceso de crecimiento y desarrollo, vuelven siempre al algarrobo. Ese árbol fuerte y generoso que resiste el calor y la sequía acompaña la vida de las comunidades desde que éstas recuerdan. “El algarrobo siempre estuvo ahí”, dicen ellas, recordando cómo juntaban su fruto bajo el sol, lo molían en morteros y lo cargaban sobre la cabeza para venderlo. En ese trabajo duro y cíclico, repetido año tras año, empezó a nacer una pregunta que cambiaría todo: ¿cómo lograr que este fruto sea aprovechado por todos, y valga realmente lo que significa para el territorio y para las familias chaqueñas? 

Estas conversaciones profundas existen desde siempre entre las mujeres, pero en el 2014, la preocupación por la pérdida de las semillas nativas las unió. “Hablábamos de cómo recuperar nuestras semillas, porque cada vez había menos terreno para el autoconsumo y más dependencia de cultivos comerciales”, recuerda Martha Chaparro, facilitadora que acompañó el proceso de la red desde el inicio. 

Aquellas charlas fueron sembrando confianza, organización y fortaleciendo la intuición de que unidas podían lograr mucho más. Y así surgió el banco de semillas, y empezaron luego a trabajar en la recuperación de alimentos tradicionales, fortaleciendo algo más grande que solo un proyecto: una visión común.

El PPD, el impulso que llegó justo cuando hacía falta 

En 2019, el PPD llegó en el momento preciso, dispuesto a escuchar a las mujeres, entender las prioridades desde su propia voz y construir con ellas un camino que ya venían soñando desde hacía años. 

“El PPD nos permitió hacer un diagnóstico profundo. Encontramos un alto interés por aprovechar los recursos y un cúmulo enorme de conocimientos, pero faltaba una estructura organizativa y eso aportó el PPD, indudablemente.”
Martha Chaparro

Ese diagnóstico permitió identificar comunidades indígenas clave como Samaria, Jope y Ñu Guasu, e instalar las tres primeras unidades de producción, espacios donde procesar algarrobo en mejores condiciones. En Samaria se reacondicionó un tinglado; en Ñu Guasu se construyó una pequeña casita con isopanel y en Jope se entregaron herramientas básicas.  

Llegaron después los encuentros territoriales, donde mujeres de distintas comunidades compartieron saberes, técnicas y desafíos. Las de Samaria viajaron a Ñu Guasu para enseñar el uso de maquinaria; las de Ñu Guasu compartieron sus prácticas y su realidad territorial. 

“Ese intercambio de saberes fue muy poderoso”, cuenta Martha. 
Allí se encendió ‘la chispa’: la decisión de trabajar juntas. De esos encuentros nació la idea de la Red. 

El nacimiento de la Red de Mujeres Chaqueñas 

La Red fue más que una decisión organizativa: fue un acto político y cultural. En un encuentro en Ñu Guasu, las mujeres acordaron que querían posicionarse colectivamente en torno a un mensaje claro: el manejo sostenible del territorio debe estar guiado por las buenas prácticas y los saberes de las mujeres.  

A partir de ese compromiso, avanzaron hacia una estructura con representantes, prioridades comunes y un plan de trabajo. Y más adelante, en nuevos encuentros, retomaron uno de sus sueños principales: la reactivación del banco de semillas bajo el liderazgo de la propia Red. 

Los proyectos PPD que impulsaron la Red 

1) Mujeres Chaqueñas en Red (2020–2022) 

- 125 mujeres de 4 comunidades. 

- Equipamiento de 4 unidades de producción, acopio, resguardo y procesamiento en Ñu Guasu, Samaria, Jope y Pozo Hondo 

2) Integrando Jóvenes para la Defensa del Territorio (2023–2025) 

- Continuidad con 75 mujeres e integración de jóvenes en la Comunidad de Ñu Guasu 

- 20 espacios de formación e intercambio, con la participación sostenida de más de 30 mujeres y sus familias, beneficiando a más de 100 personas. 

- 5 mujeres jóvenes, de la Comunidad Indígena Ñu Guasu adquieren capacidades básicas en el manejo de herramientas digitales. 

Más allá del PPD: cuando la Red ya camina sola 

Cuando el apoyo del PPD culminó en febrero de 2025, la Red no solo se sostuvo: se fortaleció. Las mujeres siguieron avanzando por cuenta propia, formalizando su Comisión Directiva, gestionando nuevos fondos y sumando más grupos de distintas comunidades. Participaron en encuentros territoriales, ampliaron sus conocimientos en laboratorio y formalización, reactivaron el banco de semillas y elaboraron una Guía Alimentaria con identidad chaqueña. También impulsaron investigaciones y construyeron una postura política propia sobre el desarrollo sostenible del Chaco. Lo que empezó como un proyecto, hoy es un movimiento que crece con pasos firmes. 

Voces de la Red: ellas lo cuentan 

Tres mujeres comparten su historia y su sentir respecto a todo el proceso de conformación de la Red, así como aprendizajes y desafíos. 

“Empezamos en el 2019, éramos 15 personas, formamos un grupo, nos organizamos y ahí nació la organización.”
Rogelia Pérez, representante de las mujeres recolectoras del algarrobo
“Las redes ayudan muchísimo. De las mujeres productoras del Alto Chaco aprendí a hacer café de algarrobo y de mistol.”
Marina Bergen de Rempel, presidenta OMA de la comunidad  Yalve Sanga, del Pueblo Enlhet
“Cuando trabajo con el algarrobo pienso en mi abuela… me pregunto cómo hacían antes.”
Lina Benítez de Orué, encargada de producción en Tucos Factory

¿Qué logró la Red? 

- 10 comunidades indígenas clave involucradas en 3 departamentos, 5 municipios y un radio de 400 km influencia. 

- 300+ productoras activas. 

- 6 líneas de productos. 

- 8 organizaciones aliadas de apoyo. 

Desafíos y sueños que continúan 

La Red tiene claro su horizonte: seguir fortaleciendo su organización, ampliar mercados, cuidar las semillas y los saberes, diversificar frutos del monte y posicionar sus marcas colectivas. 

Los desafíos son grandes, pero ellas ya demostraron que pueden convertir conversaciones en acción y acción en transformación. 

El Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), implementado por el PNUD desde 2009 en Paraguay, apoya iniciativas comunitarias innovadoras que respondan a los desafíos ambientales y del desarrollo sostenible, con énfasis en la gestión participativa, el fortalecimiento organizativo, la mejora de los medios de vida y el manejo sostenible de los recursos naturales; su orientación estratégica está a cargo del Comité Directivo Nacional, integrado por representantes del MADES, INFONA, POJOAJU, REDESPI, FAPI y el PNUD.