Sociedad civil activa, clave en la lucha contra la tuberculosis

A propósito del Día Mundial de la Tuberculosis

24 de Marzo de 2026

Las políticas de lucha contra la tuberculosis no son consideran temas técnicos, sino también demandan de un alto grado de participación y movilización de la sociedad civil.

©PNUD Bolivia

Cada 24 de marzo el mundo detiene un momento su rutina para recordar una verdad que no podemos ignorar: la tuberculosis (TB) sigue entre nosotros, afectando vidas, familias y comunidades enteras. Aunque es prevenible y curable, continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales del planeta.  

En 2026, el lema global es claro y poderoso: “¡Sí! Podemos poner fin a la tuberculosis. Liderado por los países. Impulsado por las personas.” 

En el país, la tuberculosis sigue siendo una realidad con presencia en todos los departamentos y afectando a personas de distintos contextos. No obstante, su carga se concentra de manera desigual. En Bolivia, el 79% de los casos de TB se registra en el eje troncal —La Paz, Cochabamba y Santa Cruz—, territorios donde confluyen alta densidad poblacional y brechas sociales persistentes. Esta concentración no invisibiliza la situación del resto del país, sino que pone en evidencia la necesidad de respuestas que reconozcan la diversidad territorial y las distintas realidades que enfrentan las comunidades. 

En este sentido, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoya al Ministerio de Salud y Deportes a través del Fondo Mundial desde 2017, fortaleciendo la respuesta sanitaria del país y colocando a las personas en el centro de la acción. 

Los avances logrados en la lucha contra la TB demuestran que ninguna iniciativa de política de salud puede funcionar sin la participación de las personas, las familias y las comunidades organizadas. 

La tuberculosis no es cosa del pasado 

La TB no distingue edad, género ni condición social. Todos estamos expuestos, y todos debemos reconocer que esta enfermedad sigue activa. En Bolivia la TB continúa afectando desproporcionadamente a poblaciones en situación de vulnerabilidad y exige una respuesta fortalecida basada en innovación, atención primaria y participación comunitaria.  

Si bien los avances en el diagnóstico y tratamiento han sido notables, es fundamental reconocer que la tuberculosis requiere un enfoque integral que abarque mucho más que las soluciones biomédicas. Factores como la migración del área rural al área urbana, el hacinamiento y la situación de las personas privadas de libertad influyen directamente en la transmisión y el manejo de la enfermedad. Además, los determinantes sociales y económicos juegan un papel clave, pues la vulnerabilidad social y la pobreza pueden limitar el acceso a servicios de salud y dificultar la adherencia al tratamiento. Por ello, para poner fin a la TB, se necesitan respuestas holísticas e integrales que consideren todos estos aspectos y promuevan políticas coordinadas entre diferentes sectores. 

Gracias a nuevas tecnologías implementadas en Bolivia desde el 2017, se ha fortalecido de manera significativa la capacidad diagnóstica del país. Gracias al trabajo del del Ministerio de Salud y Deportes, en la gestión 2025 se pudieron registrar más de 10.800 casos de tuberculosis, reflejando el esfuerzo continuo por garantizar un diagnóstico oportuno, gratuito y universal. 

La TB farmacorresistente, una forma más compleja y grave, también persiste y exige un acompañamiento más cercano, 130 personas enfrentaron tuberculosis farmacorresistente en la gestión 2025. 

Cada número representa una historia. Cada diagnóstico tardío, un riesgo mayor. Y cada tratamiento completado, una vida protegida. 

El tiempo importa: diagnóstico rápido 

En años recientes se incorporó pruebas moleculares modernas, como la tecnología GeneXpert, lo que ha permitido que se pueda diagnosticar la tuberculosis de forma gratuita en aproximadamente dos horas, reduciendo de manera drástica el tiempo de espera para confirmar la enfermedad y cortar la cadena de transmisión. En la actualidad existen 23 equipos que están distribuidos en los nueve departamentos del país. 

La expansión de estas pruebas moleculares rápidas constituye una de las innovaciones esenciales para acelerar el fin de la TB en el país.  

La TB: un derecho a la salud que protege a todos 

En Bolivia, el diagnóstico y el tratamiento contra la tuberculosis son gratuitos. Buscar atención oportuna que protege a la persona afectada y también a su familia, su comunidad y al país. 

El PNUD, gracias al financiamiento del Fondo Mundial, coadyuva a los esfuerzos del país, encabezados por el Ministerio de Salud y Deportes a través del proyecto “Fortalecimiento de la Respuesta Integrada y Sostenible TB/VIH en Bolivia”, contribuyendo a fortalecer una respuesta sostenida, especialmente en contextos de desigualdad, pobreza o estigmatización. 

Este liderazgo nacional, sumado a la inversión continua y a la participación de las comunidades, sigue siendo clave para enfrentar la epidemia de tuberculosis.  

Un esfuerzo y compromiso colectivo 

El poder informarse apropiadamente, no alentar estigmas, buscar atención oportunamente y completar el tratamiento es tarea del sistema de salud y una responsabilidad fundamental de las y los ciudadanos. 

La eliminación de la TB requiere liderazgo político, inversión, innovación y participación comunitaria, especialmente en un contexto global donde la resistencia a medicamentos y las desigualdades aún amenazan los avances logrados.  

Es más que evidente que la tuberculosis no espera, pero las acciones ciudadanas son las que marcan la diferencia. En el caso de Bolivia, hay una oportunidad latente de profundizar lo avanzado hasta ahora y lograr resultados concretos en la lucha contra la tuberculosis. 

Si bien los avances en el diagnóstico y tratamiento han sido notables, es fundamental reconocer que la tuberculosis requiere un enfoque integral que abarque mucho más que las soluciones biomédicas. Factores como la migración del área rural al área urbana, el hacinamiento y la situación de las personas privadas de libertad influyen directamente en la transmisión y el manejo de la enfermedad. Además, los determinantes sociales y económicos juegan un papel clave, pues la vulnerabilidad social y la pobreza pueden limitar el acceso a servicios de salud y dificultar la adherencia al tratamiento. Por ello, para poner fin a la TB, se necesitan respuestas holísticas e integrales que consideren todos estos aspectos y promuevan políticas coordinadas entre diferentes sectores.

"Cada número representa una historia. Cada diagnóstico tardío, un riesgo mayor. Y cada tratamiento completado, una vida protegida. "