Números que cuentan - Nro 2
En una sociedad de ingreso medio, ¿por qué persiste la informalidad?
En Bolivia muchas personas lograron ingresos medios pero la gran mayoría de los trabajos siguen siendo informales, lo que impide la consolidación de una clase media como motor de desarrollo y estabilidad social. De allí que se requiere contar con una política pública de protección social que evite devolver a mucho bolivianos y bolivianas "atrás" en su desarrollo humano, en caso de crisis o impactos negativos.
A pesar de un crecimiento sostenido del estrato de ingreso medio durante los últimos años, este avance ha comenzado a mostrar signos de desaceleración, lo que evidencia la fragilidad de un modelo que, si bien permitió ampliar ese grupo, no ha logrado transformar estructuralmente la composición social del país ni garantizar estabilidad a largo plazo para la mayoría de las personas.
En cuanto al empleo, aunque las cifras de desempleo han mejorado desde el pico registrado durante la pandemia, la informalidad sigue siendo la norma en el mercado laboral boliviano. Más del 70% de las personas ocupadas trabaja sin acceso a seguridad social, derechos laborales o ingresos estables. Esta realidad limita no solo las oportunidades individuales, sino también el potencial de desarrollo colectivo del país.
La persistencia de estas limitaciones económicas impide que el crecimiento se traduzca en bienestar real y sostenible. Profundiza las desigualdades, reduce las capacidades de las familias para enfrentar crisis y dificulta la planificación de un futuro mejor.
En Bolivia, la mayoría de las familias siguen dependiendo de trabajos informales sin seguridad ni estabilidad. Esto significa que ante cualquier crisis, muchas personas corren el riesgo de retroceder en su desarrollo y perder lo que con esfuerzo han conseguido, lo que pone en evidencia la necesidad de un crecimiento que sea más inclusivo y sostenible.