Innovación desde las comunidades para enfrentar la crisis del agua en Cusco

Comunidades campesinas de los distritos de Paccaritambo y Pitumarca desarrollan soluciones innovadoras para conservar el agua y los ecosistemas.

15 de Noviembre de 2022
Foto: Nuria Ángeles Tapia / PNUD Perú / PPD

 

Las comunidades locales lideran la respuesta al cambio climático y la crisis del agua. Ante la intensa sequía que enfrenta el sur andino del Perú, las comunidades del distrito de Paccaritambo y Pitumarca, en las alturas de Cusco, desarrollan soluciones efectivas para gestionar el agua y adaptarse al cambio climático.  

Estas iniciativas comunitarias integran el laboratorio vivo de innovación del Programa de Pequeñas Donaciones del GEF (PPD), que implementa el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con respaldo del Ministerio del Ambiente (MINAM). Basándose en conocimientos ancestrales y tecnologías modernas, están demostrando el poder de la acción comunitaria para hacer frente a los desafíos globales.  

 

Sembrar y cosechar agua  

El distrito de Paccaritambo pertenece a la provincia de Paruro y se encuentra a 60 kilómetros de la ciudad de Cusco, a más de 3,500 msnm. Se trata de una zona agrícola en situación vulnerable debido a la escasez de agua y a la degradación de los suelos. Además, las frecuentes sequías originan cambios drásticos al calendario agrícola, disminuyendo la producción e impactando fuertemente en la economía campesina y en la seguridad alimentaria.  

Para enfrentar estos problemas, las comunidades Paccaritambo, Huanipampa y Ccaruspampa, ubicadas en la microcuenca Apu Anccara, decidieron organizarse y desarrollar sistemas tradicionales de siembra y cosecha de agua. Así, en el marco del proyecto PPD “Ciudadanía con futuro”, que desarrollaron con la asistencia de la Asociación Arariwa en alianza con la Municipalidad Distrital de Paccaritambo, lograron convertirse en un modelo de gestión del agua para toda la región.  

“Somos varias comunidades que estamos acá conservando nuestra agua”, asegura Pascuala Lempe, lideresa comunitaria que participó en la iniciativa junto múltiples actores del territorio, bajo un enfoque de Gestión Integrada de Recursos Hídricos con acciones diferenciadas en la cuenca alta y en la baja. “Nosotros usamos esa agua, la mitad para el consumo y la otra mitad para trabajar hortalizas, maíz y papa. Por eso debemos protegerla para nuestros hijos, para que también tengan agua en el futuro”, sostiene.  

Para favorecer la siembra de agua en la zona alta de la microcuenca, las comunidades establecieron un área de clausura de 235 hectáreas donde acordaron reglas comunes de no pastoreo y quemas, construyeron zanjas de infiltración y realizaron actividades de forestación con árboles nativos como queñua, chachacomo y tayanca. En la parte baja habilitaron cuatro reservorios con capacidad para acumular 60.000 metros cúbicos en total.  

El agua que acumulan en estos reservorios permite regar los campos de cultivo en las épocas de estiaje a través de sistemas de riesgo tecnificado. Así, con la siembra y cosecha del agua pueden irrigar por más tiempo sus campos y asegurar la producción de alimentos. En 2019, consiguieron incrementar hasta un 30% de la producción de hortalizas, garantizando la seguridad alimentaria de las comunidades y el abastecimiento de los mercados locales.  

Estas acciones se complementaron con el fortalecimiento de capacidades orientadas a una gestión territorial, hídrica y ambiental de manera sostenible, donde participaron hombres y mujeres representantes de directivas comunales, juntas de regantes y comités forestales. Como señala la lideresa Lempe, la gestión del agua es tarea de todos y todas: “Hay que proteger nuestra agua, todos tenemos que hacerlo, no solamente unos cuantos”.   

Gracias a los resultados y aprendizajes del proyecto, el Gobierno Regional del Cusco viene replicando la experiencia construyendo reservorios en otras zonas cercanas como Ccallapampa, Ccanccahua, Ccoycuna y Pacupata. Además, impulsa proyectos de inversión pública y ordenanzas orientadas a fortalecer la gestión integral del agua.  

 
Monitoreo comunitario   

Para fortalecer la gestión del agua también es necesario contar con información confiable y en tiempo real sobre los ecosistemas. Por ello, en la cabecera de cuenca del río Pitumarca, a más de 4200 msnm, se viene implementando un sistema de monitoreo ecohidrológico participativo (SMEHP), que busca fortalecer capacidades locales para gestionar el territorio de manera sostenible. Esta iniciativa es apoyada en parte por el PPD e implementada por la Asociación para la Conservación y Estudio de Montañas Andinas Amazónicas (ACEMAA) en alianza con las comunidades campesinas locales. 

El sistema en construcción consta de 14 estaciones de hidrometereológicas distribuidas en más de 25.000 hectáreas que pertenecen a la comunidad Chillca, al predio Mollohuire y el anexo Ausangate Cocha. Estas comunidades viven del pastoreo de camélidos y requieren contar con ecosistemas saludables de praderas y bofedales que garanticen el agua y la disponibilidad de pastos todo el año.  

De esta manera, monitorear el agua en forma participativa les permite fortalecer sus capacidades y contar con información precisa para gestionar sosteniblemente sus cuencas.  Se espera también que la información generada por el sistema aporte a los conocimientos sobre los efectos de variabilidad climática en los pastizales y bofedales y permita desarrollar soluciones basadas en la naturaleza. 

 

El agua en la agenda climática 

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI) estima que, por lo menos hasta enero del 2023, las lluvias se presentarán por debajo de sus rangos normales. Esta situación pone en riesgo de miles de agricultores de Cusco pues la mayor parte de las áreas agrícolas de esta región se alimenta solo de lluvias y no cuenta con sistemas de riego.  

Las experiencias de Paccaritambo y Pitumarca están demostrando que las comunidades pueden liderar la búsqueda de soluciones para la adaptación y mitigación al cambio climático. Ante la intensificación de la crisis climática, urgen acciones coordinadas y articuladas entre múltiples actores tomando en cuenta los saberes locales.