Territorios que planifican

En la región Ixil, fortalecer la planificación municipal también significa mejorar la forma en que se identifican y atienden las prioridades de seguridad alimentaria y nutricional. A través del diálogo entre municipalidades, instituciones públicas y actores territoriales, el PNUD acompaña procesos que buscan vincular las necesidades de las comunidades con los instrumentos de planificación y la inversión pública.

16 de Septiembre de 2026
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La planificación municipal puede convertirse en una herramienta concreta para mejorar las condiciones de vida de la población cuando logra vincular las prioridades del territorio con decisiones, acciones y recursos públicos. Para ello, es fundamental que las necesidades de las comunidades sean identificadas, analizadas y consideradas en los instrumentos que orientan el desarrollo y la gestión de los municipios.

Esta articulación es particularmente importante en materia de seguridad alimentaria y nutricional (SAN). Incorporar la SAN en la planificación pública permite que problemáticas como el acceso limitado a alimentos, la desnutrición y las condiciones que afectan la producción y el consumo adecuado sean abordadas de manera coordinada, con objetivos definidos y responsabilidades institucionales claras.

En Guatemala, el Sistema Nacional de Planificación articula estas prioridades a través de distintos instrumentos. El Plan de Desarrollo Municipal y Ordenamiento Territorial (PDM-OT) establece una visión de largo plazo, mientras que el Plan Estratégico Institucional (PEI), el Plan Operativo Multianual (POM) y el Plan Operativo Anual (POA) permiten traducir progresivamente esas prioridades en resultados, intervenciones y recursos públicos. A su vez, el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional establece mecanismos de coordinación entre instituciones y actores en los niveles nacional, departamental, municipal y comunitario.

Fortalecer esa articulación forma parte del trabajo que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha acompañado durante años en Guatemala, mediante el desarrollo de capacidades de los gobiernos locales y la coordinación entre instituciones públicas, municipalidades y actores territoriales.

En la región Ixil, este acompañamiento cuenta con una trayectoria de varios años. A través de distintas iniciativas, el PNUD ha trabajado junto con las municipalidades, instituciones y organizaciones de Santa María Nebaj, Chajul y San Juan Cotzal para fortalecer capacidades locales y espacios de coordinación y participación. Actualmente, este trabajo continúa incorporando de manera más directa la SAN en los procesos de planificación y gestión pública municipal.
 

De escuchar el territorio a planificar con él

En la región Ixil, el proceso comienza antes de la formulación de los instrumentos de planificación. La identificación y convocatoria de actores, las visitas a instituciones y los espacios de diálogo permiten conocer las problemáticas, intervenciones existentes y prioridades de cada municipio.

Instituciones como SESAN, MAGA, MIDES y los sectores de Salud y Educación, junto con municipalidades, organizaciones comunitarias y otros actores locales, aportan competencias, información y experiencias distintas. Articular estas perspectivas contribuye a identificar brechas y prioridades de SAN que requieren una respuesta coordinada.

Como explica María Elena Xuruc, analista técnica territorial, el acompañamiento busca fortalecer una planificación abierta y participativa, en la que los distintos actores aporten insumos para identificar prioridades que puedan ser consideradas en los procesos que orientan la gestión municipal.

 

El trabajo de María Elena, al igual que el de los equipos territoriales que acompañan los demás municipios del proyecto, muestra este proceso en la práctica: identificación de actores clave, coordinación con las Direcciones Municipales de Planificación (DMP) y generación de espacios de diálogo que aportan a la planificación municipal y a la incorporación de la SAN entre sus prioridades.

En este marco, el PEI, el POM y el POA cumplen funciones complementarias: el PEI establece la orientación estratégica institucional; el POM organiza productos e intervenciones en un horizonte multianual; y el POA concreta la programación anual y su vinculación presupuestaria. Estos instrumentos permiten relacionar prioridades, resultados, acciones y recursos, contribuyendo a fortalecer la vinculación entre planificación y presupuesto.

Incorporar la SAN en estos procesos permite, además, fortalecer la coordinación entre sectores como salud, agricultura y protección social y orientar de mejor manera las intervenciones públicas hacia las necesidades identificadas en el territorio.

En Quiché, estas acciones también buscan fortalecer la articulación entre el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SINASAN) y el Sistema de Consejos de Desarrollo (SISCODE). En Patzité, Nebaj, San Juan Cotzal y Chajul se han impulsado acciones para fortalecer la coordinación institucional, las capacidades municipales y la gestión de la inversión pública en SAN.

De esta manera, la planificación permite conectar las prioridades identificadas en los territorios con las competencias institucionales y las decisiones que posteriormente orientan la inversión pública.

Mejorar la calidad del gasto desde los territorios

Este acompañamiento se desarrolla en el marco del proyecto “Mejorar la calidad del gasto público en Seguridad Alimentaria y Nutrición”, liderado por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), financiado por la Unión Europea e implementado por el PNUD, con la colaboración de UNICEF Guatemala.

La iniciativa trabaja en 31 municipios priorizados de ocho departamentos. En Quiché, comprende Patzité y los tres municipios de la región Ixil: Santa María Nebaj, San Juan Cotzal y Chajul. El proyecto brinda asistencia técnica para fortalecer la planificación, la gestión presupuestaria y la gestión de las finanzas públicas, con énfasis en mejorar la eficiencia del gasto y la calidad de los servicios vinculados con la seguridad alimentaria y nutricional.

Así, fortalecer la planificación desde los territorios contribuye a un propósito más amplio: vincular de mejor manera las prioridades de SAN con las decisiones, acciones y recursos públicos para que la inversión responda de forma más efectiva a las necesidades de la población.