Representantes de CONRED, INFOM, Fundación BI e Involúcrate Guatemala reflexionaron sobre la importancia de construir alianzas, fortalecer la participación ciudadana y transformar la evidencia en acción desde los territorios.
Construir alianzas desde los territorios para fortalecer la democracia y el desarrollo humano
26 de Junio de 2026
La construcción de soluciones sostenibles en los territorios requiere algo más que coordinación institucional: demanda la participación activa de múltiples actores y la capacidad de transformar el conocimiento en acciones concretas. Esa fue la premisa que orientó el segundo panel del conversatorio "Democracias bajo presión: aportando una mirada territorial", realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Guatemala en el marco del proyecto regional "Territorios que transforman el futuro", impulsado por el Centro Regional del PNUD para América Latina y el Caribe y PNUD Guatemala, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya. El espacio formó parte del lanzamiento para Centroamérica del informe regional Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe, una publicación que analiza los desafíos que enfrentan las democracias de la región y propone acciones para fortalecer su capacidad de responder a las demandas ciudadanas.
Bajo el título "Participación y articulación multiactores para el desarrollo local sostenible", el panel profundizó en la necesidad de fortalecer la articulación entre instituciones públicas, municipalidades, sector privado, sociedad civil, juventudes, pueblos indígenas y comunidades como condición para impulsar un desarrollo más inclusivo y fortalecer la democracia desde los territorios.
El panel fue moderado por Julio Portieles, consultor del PNUD, y contó con la participación de Mario Roberto Cabrera, director de Recuperación de la Secretaría Ejecutiva de CONRED; Karin Slowing, presidenta del Instituto de Fomento Municipal; María Paz, gerente general de Fundación BI; y Brenda Saloj, asesora de juventudes y pueblos indígenas de Involúcrate Guatemala.
Desde la CONRED, Mario Roberto Cabrera invitó a cambiar la forma en que se entiende la gestión del riesgo en los territorios. Señaló que el desarrollo no puede pensarse separado del riesgo, especialmente en un país expuesto a sequías, inundaciones, sismos y otros fenómenos que impactan de manera diferenciada a las comunidades más vulnerables.
“Si este no va a ser un desarrollo informado por el riesgo, va a tener muy poco futuro”, afirmó. Además, explicó que los impactos climáticos, sociales y económicos se superponen en los territorios y pueden convertir cualquier evento en una crisis multidimensional.
Cabrera destacó la necesidad de pasar de un paradigma centrado únicamente en la respuesta a emergencias hacia uno orientado a la prevención, la recuperación y la resiliencia. “Yo sí quisiera que la resiliencia fuera la nueva estrategia de desarrollo”, señaló al subrayar que esta debe construirse con las comunidades y no desde decisiones aisladas.
Mario Roberto Cabrera, Director de Recuperación, Secretaria Ejecutiva CONRED
Por su parte, Karin Slowing, presidenta del INFOM, abordó los desafíos de la institucionalidad municipal y la necesidad de repensar la presencia territorial del Estado. Señaló que las capacidades municipales son profundamente desiguales y que muchas municipalidades enfrentan solas presiones crecientes en los territorios.
“Las municipalidades están bastante solas”, indicó. A su juicio, fortalecer la democracia local requiere revisar cómo se articulan el Ejecutivo, las municipalidades y los niveles intermedios de la administración pública, así como avanzar hacia formas de participación más vinculantes y transformadoras.
Slowing también advirtió que la participación ciudadana no debe ser instrumental ni limitarse a procesos formales. “La participación no debe seguir siendo instrumental”, afirmó, al destacar la importancia de construir nuevas modalidades de participación y de rediseñar la institucionalidad del Estado para responder mejor a las realidades territoriales.
Karin Slowing, Presidenta INFOM
Desde Fundación BI, María Paz destacó que la desconfianza y la desarticulación entre sectores dificultan llevar capacidades, programas y oportunidades a las personas. Señaló que, muchas veces, distintos actores buscan resolver los mismos problemas, pero no logran construir un diálogo efectivo.
“Muchas veces queremos lo mismo, pero lo decimos desde diferentes formas”, expresó. En ese sentido, resaltó la importancia de identificar puntos de coincidencia entre gobierno, sector privado, cooperación internacional, organizaciones y comunidades para avanzar en soluciones concretas.
Como ejemplo, mencionó iniciativas donde distintos sectores han logrado sumar esfuerzos alrededor de temas como la desnutrición y el bienestar de los hogares. Para Paz, la articulación territorial puede contribuir a recuperar la confianza en las instituciones y fortalecer la relación entre democracia y desarrollo humano.
María Paz, Representante Fundación BI
Brenda Saloj, asesora de juventudes y pueblos indígenas de Involúcrate Guatemala, enfatizó la importancia de incluir de manera efectiva a juventudes, mujeres y pueblos indígenas en los procesos de participación y toma de decisiones. Señaló que el país ha sido ampliamente diagnosticado, por lo que es necesario utilizar la evidencia existente para avanzar hacia acciones concretas.
“Sobre diagnosticamos Guatemala”, afirmó. Por ello, planteó la necesidad de reconocer la diversidad de los territorios, adaptar metodologías y recursos, descentralizar los espacios de participación y llevar los diálogos a los departamentos y comunidades.
Saloj subrayó que no se puede hablar de democracia de la misma forma en todos los territorios, ya que existen diferencias lingüísticas, culturales y sociales que deben ser tomadas en cuenta. También destacó el valor de la educación popular, el arte, la música y los diálogos ciudadanos para acercar la democracia a las juventudes.
“Las juventudes necesitamos liderazgos horizontales, no verticales”, señaló. Asimismo, insistió en que no basta con escuchar a juventudes, mujeres y pueblos indígenas, sino que sus voces deben incidir en los espacios donde se toman decisiones.
Brenda Saloj, Asesora de juventudes y pueblos indígenas
De la evidencia a la acción territorial
En la segunda ronda del diálogo, las y los panelistas reflexionaron sobre cómo los informes impulsados por el PNUD pueden ser utilizados por instituciones, sociedad civil, sector privado, cooperación y actores territoriales para orientar decisiones y fortalecer respuestas desde lo local.
Mario Roberto Cabrera destacó la importancia de incorporar las voces de niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas con discapacidad en los espacios de gestión del riesgo, señalando que son quienes viven directamente los impactos de las crisis en sus comunidades.
Karin Slowing afirmó que el mensaje de los informes debe tomarse con seriedad, porque las democracias están bajo presión también desde los territorios. Señaló que fortalecer la presencia del Estado y la entrega de bienes y servicios concretos puede contribuir a hacer contrapeso a esas presiones.
María Paz subrayó que la información solo cobra sentido cuando se transforma en acción. “La data es importante, el informe todo sí, pero si no hay una acción después, la verdad es que no sirve de nada”, afirmó. Añadió que los informes pueden orientar la planificación y la toma de decisiones siempre que mantengan a las personas en el centro.
Finalmente, Brenda Saloj insistió en la necesidad de devolver la información a los territorios y de promover diálogos que incluyan a juventudes, mujeres y pueblos indígenas. Señaló que los estudios y diagnósticos deben traducirse en acciones concretas y en espacios reales de incidencia.
Fortalecer la democracia y el desarrollo humano desde los territorios requiere pasar del diagnóstico a la acción, construir alianzas entre actores, reconocer la diversidad territorial y garantizar una participación efectiva que incida en las decisiones públicas. Los hallazgos de los informes impulsados por el PNUD ofrecen una base para promover ese diálogo y contribuir a que las decisiones públicas respondan mejor a las realidades, capacidades y oportunidades de cada territorio.