El PNUD impulsa la formulación participativa de 46 Planes de Vida Comunitarios en 17 municipios de Guatemala, para fortalecer la planificación territorial y orientar la inversión pública hacia las necesidades de la población.
Planes comunitarios para transformar territorios
3 de Noviembre de 2026
La iniciativa, articulada con la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia (SCEP) y los gobiernos locales, tiene como meta la formulación de 46 Planes de Vida Comunitarios (PVC) en 17 municipios priorizados. Estos instrumentos buscan transformar las necesidades identificadas por las comunidades en propuestas que orienten la planificación municipal y la inversión pública vinculada con la seguridad alimentaria y nutricional (SAN).
Planificación construida desde las comunidades
Las comunidades priorizadas se encuentran en territorios que enfrentan desafíos relacionados con la inseguridad alimentaria y nutricional, las limitaciones en el acceso a servicios básicos, las oportunidades económicas y la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos. En estos municipios, la agricultura familiar, la producción de granos básicos y otras actividades de subsistencia constituyen medios de vida importantes, por lo que la planificación debe reconocer las características sociales, culturales y productivas de cada territorio.
Para responder a estas realidades, la formulación de los planes se desarrolla a partir de la Guía de abordaje comunitario para la formulación de Planes de Vida Comunitarios con enfoque en SAN y la Estrategia K'at, mediante un trabajo coordinado entre la SCEP, la SESAN, y los gobiernos locales.
Esta metodología promueve espacios de diálogo y diagnóstico participativo para que las comunidades analicen sus condiciones de vida, identifiquen necesidades y establezcan prioridades de manera colectiva. Asimismo, contempla ejercicios de devolución y validación comunitaria, con el propósito de construir consensos y asegurar que los planes reflejen las decisiones y aspiraciones de la población.
La construcción de estos instrumentos incorpora la participación de autoridades y liderazgos comunitarios, los Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODE) y otras instancias del Sistema de Consejos de Desarrollo, fortaleciendo los vínculos entre la organización comunitaria y los mecanismos institucionales de planificación e inversión pública.
De manera transversal, el proceso integra enfoques de género, derechos humanos y pertinencia cultural, considerando las características lingüísticas y socioculturales de las comunidades. Además, contempla la identificación de al menos una iniciativa por municipio liderada por mujeres o dirigida a su beneficio, para fortalecer su participación en las decisiones relacionadas con el desarrollo de sus territorios.
Acompañamiento técnico y avances territoriales
La implementación se desarrolla mediante el acompañamiento de equipos técnicos territoriales del Centro de Investigación Capacitación de Apoyo a la Mujer CICAM que apoyan este proceso, en coordinación con la SESAN y la SCEP, para facilitar los espacios participativos, sistematizar la información comunitaria y apoyar la formulación de los planes. Paralelamente, se contempla el fortalecimiento de las capacidades metodológicas de los equipos de ambas instituciones mediante talleres regionales, ejercicios demostrativos y herramientas técnicas que favorezcan el seguimiento y la continuidad de estos procesos.
Al 10 de octubre de 2026, 39 de las 46 comunidades priorizadas han concluido la fase de diagnóstico participativo para la formulación de sus Planes de Vida Comunitarios. Este avance ha permitido identificar necesidades, desafíos y oportunidades de desarrollo desde las propias comunidades. En las siete restantes se han iniciado acciones de articulación interinstitucional, sensibilización y asistencia técnica para avanzar en la elaboración de estos instrumentos.
Estos resultados representan un avance en la construcción de prioridades comunitarias compartidas y en la generación de información que podrá incorporarse progresivamente a los procesos de planificación municipal y orientar futuras iniciativas de inversión pública vinculadas con la SAN.
De las prioridades comunitarias a la inversión pública
Los Planes de Vida Comunitarios contribuyen a mejorar la calidad del gasto público al vincular las prioridades comunitarias con los procesos de planificación y programación de la inversión pública municipal. Como instrumentos técnicos, permiten organizar y priorizar las demandas territoriales en materia de SAN, generando información para orientar las decisiones de inversión.
A partir de estas prioridades, se prevé elaborar perfiles de proyectos de inversión pública que podrán presentarse ante las instancias correspondientes del Sistema de Consejos de Desarrollo (SISCODE), para su evaluación y eventual gestión de financiamiento conforme a los procedimientos establecidos. De esta manera, se busca promover una cartera de proyectos pertinente para las comunidades y fortalecer la coordinación entre los gobiernos locales, las instituciones nacionales y la población.
Desde una perspectiva de desarrollo humano, el valor de este proceso radica no solo en identificar posibles inversiones, sino también en fortalecer las capacidades de las comunidades para participar en las decisiones que inciden en su bienestar. Así, el acompañamiento del PNUD, junto con la SESAN, la SCEP, y los gobiernos locales, contribuye a sentar las bases para una inversión pública más participativa, inclusiva y orientada a mejorar las condiciones de vida y la seguridad alimentaria y nutricional de la población.