Tejiendo autonomóa y resiliencia desde Chajul

A través del tejido y el fortalecimiento de sus capacidades, Rosa Susana ha transformado los desafíos en oportunidades para sostener a su familia y proyectar un futuro más sostenible.

2 de Junio de 2026
Photo: Person seated against a brick wall, wearing a pink cardigan and colorful embroidered top.
PNUD Guatemala

En el municipio de Chajul, Quiché, el sonido constante del telar acompaña los días de Rosa Susana Ijom Chávez, una mujer de 31 años, madre de un niño de 12 años y principal sostén económico de su hogar. Entre hilos y colores, ha construido no solo piezas textiles, sino también una trayectoria de esfuerzo, resiliencia y autonomía económica en un contexto de múltiples desafíos.


Hace ocho años, la dinámica de su vida familiar cambió de manera significativa cuando su esposo enfermó gravemente, reduciendo su capacidad para trabajar. Ante esta realidad, Rosa Susana asumió un rol central en la generación de ingresos del hogar, encontrando en el tejido una alternativa para sostener a su familia y garantizar la continuidad de la educación de su hijo, quien actualmente cursa el nivel primario con el apoyo de una red familiar.

En mayo de 2025, enfrentó uno de los momentos más complejos de su vida cuando una complicación en su salud visual afectó temporalmente su capacidad para tejer. Tras un proceso de atención médica especializada y una intervención quirúrgica, inició una etapa de recuperación que implicó el uso permanente de lentes especiales, lo que representó un desafío adicional para su economía familiar.

En este contexto, los ingresos generados a partir de la venta de huipiles elaborados con hilo recibido como capital semilla a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con el apoyo de su familia, le permitieron cubrir parte de los gastos médicos. Este proceso evidenció el valor de contar con medios de vida fortalecidos que no solo generan ingresos, sino que también brindan capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas.

Durante su recuperación, Rosa Susana buscó alternativas para continuar generando ingresos sin comprometer su salud. Se dedicó al enrollado de hilo para otras tejedoras y emprendió actividades complementarias como la siembra de chile caballo y limón, diversificando así sus fuentes de ingreso y fortaleciendo la resiliencia económica de su hogar

El acompañamiento del PNUD, a través de procesos de capacitación, fortalecimiento organizativo y apoyo a emprendimientos liderados por mujeres, ha contribuido de manera significativa a su desarrollo. Estos espacios le han permitido fortalecer sus habilidades técnicas en el tejido, mejorar la gestión de su emprendimiento y adquirir herramientas para la planificación y administración de sus ingresos. Asimismo, han impulsado el fortalecimiento de su autoestima, liderazgo y toma de decisiones.

Los procesos formativos también han abierto espacios de reflexión sobre igualdad y corresponsabilidad en el hogar, aprendizajes que Rosa Susana ha integrado en su vida cotidiana y que han contribuido a transformar la manera en que ella y su familia comprenden el valor del trabajo de las mujeres y la distribución de responsabilidades.

Uno de los cambios más relevantes en su trayectoria ha sido la manera en que organiza y valora su trabajo. Anteriormente, comercializaba sus tejidos sin calcular de forma detallada los costos de producción. Hoy, Rosa Susana planifica sus ingresos, estructura sus costos y toma decisiones informadas para asegurar la sostenibilidad de su emprendimiento.

Gracias al acompañamiento técnico, la capacitación y el capital semilla recibido, logró invertir de manera estratégica en la adquisición de un telar de pie, una herramienta que le permite ampliar su producción, elaborar piezas de mayor tamaño y trabajar en condiciones más adecuadas para su salud visual. Esta inversión ha contribuido a mejorar la eficiencia de su trabajo y a fortalecer la sostenibilidad de su emprendimiento.

Actualmente, Rosa Susana continúa cuidando su salud mientras explora nuevas alternativas económicas, como la venta de hilos, la crianza de aves y pequeños emprendimientos comunitarios, que complementan y diversifican los ingresos de su hogar.
Hoy reconoce que este proceso ha fortalecido no solo la economía de su familia, sino también su capacidad de planificación, ahorro e inversión. Su experiencia refleja cómo el acceso a herramientas productivas, el fortalecimiento de capacidades y el acompañamiento técnico pueden ampliar las oportunidades económicas de las mujeres rurales, promoviendo su autonomía y la sostenibilidad de sus medios de vida.

La historia de Rosa Susana evidencia cómo las acciones impulsadas por el Programa Conjunto para la Región Ixil (PC IXIL), implementado con el acompañamiento del PNUD, actores locales y la cooperación de Suecia, contribuyen a fortalecer capacidades, promover la autonomía económica de las mujeres indígenas rurales y generar oportunidades sostenibles desde el territorio, impulsando la resiliencia, la inclusión económica y el desarrollo local con enfoque de igualdad.