Comunidades Ixiles fortalecen su organización frente al riesgo

Prevención, organización y resiliencia en el área Ixil

3 de Junio de 2026
Large group of people in red shirts posing for a group photo on an indoor basketball court.

Lideresas y líderes comunitarios de Chajul, Quiché, acreditados/as como integrantes de las COLRED

Las montañas del área Ixil guardan memoria. En sus caminos, barrancos y ríos convergen historias de resistencia, identidad y organización comunitaria, pero también una exposición constante a amenazas naturales que, con el impacto del cambio climático, han incrementado su frecuencia e intensidad.

En esta región del departamento de Quiché, las lluvias torrenciales, los deslizamientos, las crecidas de ríos y los incendios forestales forman parte de la vida cotidiana de muchas comunidades rurales e indígenas. Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), Guatemala se encuentra entre los países más vulnerables del mundo frente a eventos climáticos extremos, mientras que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha advertido que estos impactos afectan de manera desproporcionada a territorios vulnerables y con altos índices de pobreza multidimensional.

En contextos como el área Ixil, donde las distancias geográficas, la limitada infraestructura y las condiciones socioeconómicas complejas representan desafíos para la atención inmediata de emergencias, fortalecer la organización comunitaria y las capacidades locales se vuelve fundamental para construir resiliencia territorial. A través de procesos de formación, articulación interinstitucional y liderazgo comunitario, las comunidades fortalecen su capacidad para identificar riesgos, activar mecanismos de prevención y responder de manera coordinada ante posibles desastres. 

Hilly green landscape with terraced fields, scattered houses, and distant mountains.

Montañas de Chichel, San Juan Cotzal

Gobernanza territorial y prevención: el enfoque del Programa Conjunto Ixil

Desde 2023, el Programa Conjunto Ixil —impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) junto a instituciones del Estado, gobiernos locales, liderazgos comunitarios y diversos actores territoriales— ha promovido acciones orientadas al fortalecimiento de la gobernanza territorial, el desarrollo comunitario y la resiliencia en el área Ixil del departamento de Quiché.

En este marco, y en articulación con la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), uno de los ejes de trabajo ha estado enfocado en la gestión integral del riesgo de desastres mediante procesos de organización comunitaria, formación técnica y coordinación interinstitucional para fortalecer la prevención, preparación y respuesta ante emergencias.

El objetivo no se limita a responder ante emergencias. El enfoque busca fortalecer la gobernanza territorial desde las propias comunidades, promoviendo articulación entre actores comunitarios, municipales y departamentales para construir mecanismos sostenibles de prevención y respuesta.

“El Programa Conjunto ha promovido el fortalecimiento de la gobernanza territorial en materia de gestión integral para la reducción del riesgo de desastres”, explicó Eladio Shirú, delegado departamental de CONRED en Quiché. “También se ha buscado fortalecer la articulación entre el nivel comunitario, municipal y departamental”, agregó. 

Este enfoque responde a una de las principales premisas de la gestión integral del riesgo: las comunidades no deben ser vistas únicamente como receptoras de ayuda durante una emergencia, sino como actores centrales en la prevención, preparación y respuesta.

De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), fortalecer capacidades locales y sistemas comunitarios de prevención es una de las estrategias más efectivas para reducir pérdidas humanas y económicas ante eventos extremos. 

Las COLRED: el primer nivel de respuesta comunitaria 

En mayo de 2026, un total de 200 lideresas y líderes comunitarios de 20 comunidades de los municipios Chajul, Nebaj y Cotzal fueron acreditados oficialmente como integrantes de las Coordinadoras Locales para la Reducción de Desastres (COLRED).

Las COLRED forman parte del sistema escalonado de CONRED y representan el primer nivel de organización comunitaria para la prevención y atención de emergencias.

Las personas acreditadas recibieron un gafete oficial, chaleco institucional y formación especializada en gestión integral del riesgo, incluyendo temas como primeros auxilios, prevención y control de incendios forestales, administración de albergues, sistemas de alerta y evacuación, organización comunitaria, búsqueda y localización de personas, preparación de la mochila de 72 horas y gestión de información en contextos de emergencia.

Las jornadas de capacitación también incluyeron la elaboración de planes locales de respuesta, herramientas que permitirán a las comunidades contar con protocolos claros de actuación ante distintos escenarios de riesgo.

“Ahora las comunidades saben a dónde acudir, a quién llamar y cómo actuar en caso de riesgo o desastre”, afirma Shirú. 

Además de fortalecer capacidades técnicas, estos procesos buscan construir confianza comunitaria y legitimidad territorial. Los chalecos y gafetes entregados durante las acreditaciones no representan únicamente un símbolo institucional. También identifican a personas reconocidas por sus propias comunidades como referentes para actuar durante una emergencia. 

Group photo: people in orange shirts posing in a gymnasium; a coach in dark stands on the right.

Lideresas y líderes comunitarios de Chajul, Quiché, juramentados como integrantes de las COLRED

Territorios expuestos, comunidades organizadas 

Las amenazas que enfrentan las comunidades del área Ixil son múltiples y recurrentes. Deslizamientos, desbordamientos de ríos e incendios forestales figuran entre los principales riesgos identificados por las propias comunidades y autoridades locales.

“La ubicación geográfica de estas comunidades las hace altamente vulnerables”, explica Mario Augusto Naval, técnico de gestión de riesgos. 

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Mario Augusto Naval, técnico de gestión de riesgos de la Municipalidad de Chajul.

Según información de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), Guatemala está expuesta al 88% de las amenazas posibles identificadas a nivel mundial, incluyendo fenómenos hidrometeorológicos, geológicos y climáticos. Asimismo, el Banco Mundial señala que más del 80% del PIB nacional se genera en zonas de riesgo, evidenciando la alta exposición del país frente a desastres y eventos climáticos extremos. En departamentos como Quiché, estos impactos suelen agravarse debido a condiciones estructurales de vulnerabilidad social, pobreza multidimensional y limitada infraestructura en áreas rurales e indígenas.

Antonio Pérez, presidente del COCODE de Parramos Chiquitos e integrante de una COLRED, recordó un incendio forestal ocurrido años atrás en su comunidad: “Por la fuerza de la comunidad logramos apagar el fuego”. Hoy considera que la principal diferencia está en la prevención: “No debemos esperar a estar en peligro para actuar; la prevención debe comenzar antes”. 

La prevención, en este contexto, no se limita a protocolos institucionales. También implica procesos cotidianos de sensibilización, vigilancia comunitaria y transmisión de conocimientos. 

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Antonio Pérez, presidente del COCODE de Parramos Chiquitos de la comunidad de Nebaj, Quiché e integrante de una COLRED

El conocimiento como herramienta de resiliencia 

Uno de los elementos más relevantes de los procesos impulsados en el área Ixil es el carácter multiplicador del conocimiento. Muchas de las personas acreditadas expresaron que su principal objetivo es compartir lo aprendido con otras familias y comunidades.

“Quiero enseñar a la comunidad todo lo que aprendí”, explica Rosa Caba, de la comunidad de Visiquichum. Uno de sus principales objetivos ahora es compartir en asambleas comunitarias los conocimientos adquiridos durante las capacitaciones, especialmente sobre incendios forestales, funciones de las COLRED y la mochila de 72 horas.

Las capacitaciones fortalecen conocimientos técnicos, pero también promueven liderazgo comunitario, participación y apropiación local de los procesos de prevención. 

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Susana Sambrano, de la comunidad de Chichel, Cotzal, forma parte de una de las Coordinadoras Locales para la Reducción de Desastres (COLRED) acreditadas en el área Ixil.

“Como ya tengo esos conocimientos, tengo que compartir con los demás para que estemos preparados durante un desastre o una emergencia”, expresó Susana Medina, de la comunidad de Chichel.

En contextos rurales donde la primera respuesta suele depender de la propia comunidad, el acceso al conocimiento puede marcar la diferencia entre una respuesta improvisada y una acción organizada.

De acuerdo con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, uno de los principales desafíos globales consiste precisamente en fortalecer la comprensión del riesgo y promover capacidades locales para reducir vulnerabilidades antes de que ocurran las emergencias. 

Person in orange safety vest with patches on a blue outdoor court; face blurred.

Susana Medina, de la comunidad de Tixelap

En contextos rurales donde la primera respuesta suele depender de la propia comunidad, el acceso al conocimiento puede marcar la diferencia entre una respuesta improvisada y una acción organizada.

De acuerdo con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, uno de los principales desafíos globales consiste precisamente en fortalecer la comprensión del riesgo y promover capacidades locales para reducir vulnerabilidades antes de que ocurran las emergencias. 

La prevención como inversión territorial  

En gestión del riesgo existe una premisa ampliamente reconocida: prevenir cuesta menos que responder.

“El mensaje que se ha compartido con las comunidades es que es mucho más económico prevenir un desastre que responder a una emergencia”, señala Eladio Shirú.

En Guatemala, los impactos de los desastres han representado históricamente pérdidas humanas, sociales y económicas significativas. De acuerdo con el Banco Mundial, entre 1975 y 2018 los desastres más relevantes registrados en el país provocaron daños y pérdidas estimadas en US$9.8 mil millones, equivalentes a un promedio anual de US$228 millones o alrededor del 0.3% del PIB nacional. Eventos como el terremoto de 1976 llegaron a representar pérdidas equivalentes al 20.7% del PIB de ese año, mientras que fenómenos como el huracán Mitch, la tormenta Stan y la tormenta Agatha también dejaron impactos severos sobre comunidades, infraestructura y medios de vida. 

Large group of people in orange shirts posing for a photo outdoors, with banners in the background.

Lideresas y líderes comunitarios de Cotzal y Nebaj, Quiché, acreditados/as como integrantes de las COLRED

En ese contexto, fortalecer capacidades locales para la prevención y preparación ante emergencias constituye una inversión territorial de largo plazo. La organización comunitaria, la formación de liderazgos locales y la creación de mecanismos de alerta permiten reducir vulnerabilidades antes de que ocurra una emergencia y fortalecer la resiliencia desde el territorio.

La resiliencia, en territorios históricamente expuestos a múltiples amenazas, no se construye únicamente desde la infraestructura. También se construye desde el conocimiento compartido, la confianza comunitaria y la capacidad de organización colectiva.

Las COLRED acreditadas en Chajul, Nebaj y Cotzal representan precisamente eso: comunidades que fortalecen capacidades locales para enfrentar riesgos desde la prevención y la acción comunitaria. 

Construir resiliencia desde las comunidades 

En las montañas del área Ixil, la gestión del riesgo tiene rostro comunitario.

Son lideresas y líderes que ahora saben cómo organizar evacuaciones, identificar amenazas, responder ante incendios forestales o activar mecanismos de alerta en sus comunidades. Esos conocimientos viajan de una familia a otra, de una asamblea comunitaria a otra, fortaleciendo capacidades locales allí donde muchas veces la primera respuesta depende de la propia comunidad.

Las COLRED acreditadas en Chajul, Nebaj y Cotzal representan comunidades que apuestan por la prevención, la organización y el cuidado colectivo como herramientas para enfrentar riesgos y proteger vidas en territorios donde la resiliencia también se construye desde lo comunitario.