Ecuador impulsa acciones comunitarias de protección e interculturalidad en territorios indígenas amazónicos para la prevención y atención de la violencia basada género

3 de Febrero de 2026

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como socio estratégico del Estado ecuatoriano, acompaña procesos integrales que abordan las causas estructurales de la violencia, fortalecen la gobernanza comunitaria y promueven el desarrollo sostenible, en coherencia con la política nacional REDD+ y los compromisos del país en materia de derechos humanos, igualdad de género y conservación de bosques.

La violencia basada en género (VBG) continúa siendo una de las principales barreras para el desarrollo humano sostenible en el Ecuador. En la Amazonía, esta problemática se expresa con especial gravedad. Según la ENVIGMU (2019), la provincia de Morona Santiago registra uno de los índices más altos del país, con el 78,9 % de mujeres y adolescentes que han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.

 
Liderazgo indígena y acción comunitaria en Sevilla Don Bosco

En el territorio de la Asociación de Centros Shuar de Sevilla Don Bosco, que agrupa a 48 comunidades, el PNUD apoya la implementación del proyecto “Empoderamiento de las comunidades Shuar: fomento del desarrollo sostenible, la igualdad de género y la conservación forestal a lo largo del río Yuquipa”, conocido como Talal – Río Yuquipa. Esta iniciativa fue reconocida internacionalmente con el Premio Príncipe Talal de Desarrollo Humano 2024, obtenido por PNUD, y cuenta con el financiamiento de AGFUND y el acompañamiento técnico del Proyecto Pago por Resultados REDD+, liderado por el Ministerio de Ambiente y Energía. .

Las autoridades comunitarias han identificado a la violencia basada en género como una prioridad que debe ser abordada de manera colectiva, intercultural y con corresponsabilidad institucional.

“A nivel global de todo el cantón existe la violencia intrafamiliar, de hombre a mujer, entre los jóvenes y también con la niñez. Entre las principales causas están el machismo, el exceso de alcohol y ciertas creencias culturales que colocan al hombre por encima de la mujer”, señala Erick Nawech, presidente de la Asociación.

“Quisiera invitar a toda la ciudadanía a la concientización, a trabajar en conjunto, en el marco de la hermandad, porque tanto la ley como la Constitución y la ley indígena nos amparan a todos para construir una sociedad justa y equitativa”, añade.

Desde la voz de las mujeres, la realidad es clara y urgente:

“Hay mujeres que son violentadas y no concurren a ninguna institución, peor aún avisan a sus familiares. La mayoría se calla la violencia que vive en su propio hogar. Romper ese silencio depende también de nosotras”, afirma Fany Puwainchir, vicepresidenta de la Asociación.

 
Una estrategia comunitaria con enfoque cultural y articulación institucional

Ante estas realidades, PNUD acompaña la construcción participativa de una Estrategia Comunitaria para la Prevención y Atención de la Violencia Basada en Género, con pertinencia cultural Shuar. Esta estrategia busca fortalecer la respuesta comunitaria, desnaturalizar la violencia, reducir su incidencia y facilitar el acceso de las personas sobrevivientes a los sistemas nacionales de protección y atención.

La propuesta se fundamenta en adaptar los estándares internacionales y nacionales al contexto local y con perspectiva intercultural, y, la recuperación de valores y prácticas ancestrales que promueven relaciones más equitativas entre hombres y mujeres dentro del pueblo Shuar.

“Tradicionalmente, el hombre shuar no era machista. El pueblo shuar era una cultura donde las mujeres tenían un rol central en la planificación familiar y comunitaria; las decisiones se tomaban en conjunto. La colonización transformó esas dinámicas y trajo consigo nuevas formas de violencia”, reflexiona Raquel Antún, gestora cultural, poetiza y encargada de género de la Asociación Agropecuaria Tsapau.

 
Gobernanza territorial para el desarrollo sostenible

La elaboración de la estrategia ha involucrado a autoridades comunitarias, dirigencias de mujeres y juventudes, así como a instituciones del Estado —Gobernación, Ministerio de Salud, Policía Nacional, Defensoría del Pueblo y Defensoría Pública—, consolidando un enfoque de gobernanza multinivel, clave para la implementación efectiva de la política REDD+ y la sostenibilidad en el territorio.

Este proceso reafirma el compromiso del PNUD de promover la igualdad de género como un acelerador de desarrollo sostenible, donde la prevención de las violencias, la conservación de los bosques y el fortalecimiento del tejido social son pilares inseparables.

“El reto es grande, pero este es el momento oportuno para impulsar acciones ajustadas a la realidad territorial y transformar condiciones históricas de desigualdad con el liderazgo de la propia comunidad”, señala Jhoanna Martínez, asociada de género del PNUD.

Con acciones como estas  PNUD continúa acompañando al Ecuador en la construcción de soluciones innovadoras, inclusivas, sostenibles y culturalmente pertinentes, que contribuyen a un futuro libre de violencia, donde nadie se quede atrás y alineado a los objetivos de la política nacional REDD+.