Ecuador acelera su adaptación al cambio climático con acciones que protegen a las personas y fortalecen los territorios

10 de Abril de 2026

En un contexto donde los impactos del clima son cada vez más intensos y frecuentes, Ecuador avanza en la implementación de soluciones concretas para proteger a su población y fortalecer la resiliencia de sus territorios.

Con el liderazgo del Gobierno del Ecuador y el acompañamiento técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el país impulsa rutas de acción sectorial que permiten traducir el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en medidas viables, alineadas con las realidades locales y las necesidades de las comunidades más expuestas.

Este proceso, liderado por el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE), marca un paso clave para llevar la adaptación del nivel de la planificación a la acción, incorporando enfoques territoriales, fortaleciendo capacidades institucionales y priorizando el bienestar de las personas frente a los efectos de la crisis climática.

La adaptación al cambio climático implica anticipar, reducir y responder a los impactos actuales y futuros del clima, especialmente en aquellos ámbitos donde las personas, los ecosistemas, la infraestructura y los medios de vida son más vulnerables. En Ecuador, este esfuerzo se impulsa de manera articulada con sectores estratégicos como agua, agricultura, salud, patrimonio natural, infraestructura y asentamientos humanos, entre otros.

En este marco, las rutas de acción sectorial promueven una mayor articulación entre instituciones públicas, sectores clave y distintos niveles de gobierno, permitiendo construir respuestas más integrales, sostenibles y adaptadas a cada territorio. Este enfoque facilita la identificación de acciones prioritarias junto a gobiernos autónomos descentralizados, actores sectoriales, equipos técnicos y comunidades, fortaleciendo su implementación desde lo local.

Entre los principales resultados en esta línea de trabajo es la conformación de seis grupos de acción sectorial, que desempeñan un rol clave en la implementación del Plan Nacional de Adaptación a través de las rutas de acción en sus respectivos ámbitos. Estos espacios de gobernanza fortalecen la articulación interinstitucional, multiactoe y multinivel permitiendo la participación directa de los ministerios rectores en la toma de decisiones para incrementar la resiliencia frente al impacto del cambio climático de los sistemas naturales y humanos.

En cuanto a la segunda fase del desarrollo de las Rutas de Acción Sectorial, actualmente se avanza en la construcción de cinco nuevas rutas —salud, patrimonio natural, asentamientos humanos, SOTE e hidrocarburos—. Este proceso se ha desarrollado bajo un enfoque territorial, con la participación de cerca de 800 actores en 10 ciudades, lo que garantiza la incorporación de perspectivas locales y la pertinencia de las soluciones propuestas.

El impacto de este trabajo se traduce en beneficios concretos para la población: protege medios de vida, fortalece servicios esenciales, reduce vulnerabilidades y mejora la capacidad de respuesta de los territorios frente a riesgos climáticos crecientes.

Como socio estratégico, el PNUD aporta asistencia técnica para fortalecer capacidades, facilitar el diálogo multisectorial y acelerar la territorialización de las medidas de adaptación, contribuyendo a una gestión climática más efectiva, inclusiva y orientada a resultados.

Con este esfuerzo conjunto, Ecuador avanza hacia una agenda de adaptación que integra sectores, articula territorios y sitúa a las personas en el centro, fortaleciendo su capacidad de enfrentar los desafíos del presente y construir un futuro más resiliente.