Sembrar igualdad para cosechar resiliencia: Botas Violeta llega a las comunidades arroceras del Ecuador
29 de Octubre de 2026
En Guayas y Manabí, más de 120 productoras y productores reflexionaron sobre quién trabaja, quién cuida y quién decide. La experiencia suma una mirada de igualdad de género al esfuerzo por proteger la agricultura frente a los riesgos climáticos mediante seguros paramétricos.
Productoras y productores de arroz de Santa Lucía, Guayas Foto: PNUD Ecuador.
¿Quién conoce los costos del cultivo? ¿Quién negocia la venta del arroz? ¿Quién puede asistir a una capacitación, si al mismo tiempo, debe encargarse del hogar y de los cuidados? Son preguntas sencillas que abren conversaciones profundas sobre la vida en el campo.
En septiembre de 2026, estas reflexiones llegaron a Daule y Santa Lucía, en Guayas, y a Crucita en Manabí. En tres encuentros participaron más de 120 personas vinculadas con la producción de arroz. Las sesiones formaron parte de un esfuerzo por unir dos dimensiones que deben avanzar juntas: la protección financiera frente al cambio climático y la igualdad de género.
Una protección innovadora frente a un clima incierto
Para las familias agricultoras, un período de sequía o de lluvias excesivas puede comprometer ingresos, alimentos y la posibilidad de iniciar una nueva siembra. Frente a estos riesgos, Ecuador ha impulsado su primera solución de seguro agrícola paramétrico para pequeños productores de arroz y maíz. A diferencia de un seguro tradicional, este mecanismo activa una indemnización cuando un índice climático alcanza un umbral previamente establecido, sin requerir una evaluación individual de daños para activar la cobertura.
La iniciativa se desarrolla en el marco de la Iniciativa de Seguros y Financiamiento de Riesgos del PNUD (Insurance and Risk Finance Facility, IRFF), que contribuye con acompañamiento técnico, articulación y recursos para fortalecer la protección financiera. El proyecto cuenta con el apoyo y financiamiento del InsuResilience Solutions Fund (ISF), respaldado por el Gobierno de Alemania, y del Insurance Development Forum (IDF), por medio de las compañías AXA Climate, Guy Carpenter México Intermediario de Reaseguro S.A. de C.V. y Blue Marble, el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de Ecuador, a través del Proyecto Agroprotege y socios aseguradores.
En su primer ciclo de cobertura (enero a mayo 2026), la solución alcanzó a 2.511 pequeños productores y productoras y en su segundo ciclo (agosto 2026), a 400 pequeños productores y productoras. Sin embargo, la resiliencia no depende solo de disponer de una póliza: también importa quién accede a información relevante, quién puede participar y quién interviene en las decisiones que afectan los recursos de la familia.
Taller de género desarrollado en Daule, Guayas. Foto: PNUD Ecuador.
Botas Violeta: hablar de igualdad desde el cultivo y el hogar
Con ese propósito, el proyecto incorporó espacios de sensibilización inspirados en Botas Violeta, una iniciativa del PNUD Ecuador que utiliza la educación popular para identificar desigualdades, cuestionar estereotipos y promover compromisos de cambio. Para esta experiencia, PNUD junto a las compañías del Insurance Development Forum (IDF) adaptó herramientas participativas al contexto arrocero y a las realidades de las personas productoras.
Las actividades propusieron mirar más allá de la parcela. A través de preguntas, ejercicios de uso del tiempo, análisis de situaciones y un “semáforo” de prácticas inclusivas, las personas participantes examinaron quién realiza el trabajo, quién accede a tierra, información, capacitación o crédito, y quién controla los beneficios y toma decisiones. También abordaron el trabajo doméstico y de cuidados, frecuentemente poco reconocido, y las barreras que dificultan una participación en igualdad de condiciones.
La invitación no fue señalar culpables, sino reconocer que muchas prácticas se aprenden y pueden modificarse. En una actividad agrícola donde mujeres y hombres aportan conocimientos y esfuerzo, reconocer el trabajo de las productoras y favorecer decisiones compartidas es una cuestión de derechos y de justicia.
Para Inka Mattila, Representante Residente de PNUD en Ecuador: “Proteger a las familias frente a los riesgos climáticos también significa ampliar sus oportunidades para decidir sobre su futuro. Cuando conectamos soluciones financieras innovadoras con igualdad de género, buscamos que la resiliencia llegue a las personas y reconozca el aporte de las mujeres en el desarrollo rural”.
Taller en Crucita, Manabí. Foto: PNUD Ecuador.
Las voces que sostenienen el cambio
Los encuentros en Guayas y Manabí reunieron a personas de distintas edades y trayectorias. Las preguntas no buscaron respuestas únicas: permitieron poner sobre la mesa experiencias familiares, reconocer las contribuciones de quienes trabajan en la agricultura e identificar pequeños cambios posibles en la finca, el hogar y la organización comunitaria.
“Las mujeres también participamos en el trabajo del campo, conocemos lo que cuesta producir y estamos pendientes de nuestras familias. Este taller nos hizo reflexionar sobre la importancia de que nuestro trabajo sea reconocido y que podamos participar más en las decisiones, tanto en la casa como en la producción”, enfatizó una productora participante del taller de género en Manabí.
Escuchar también a los hombres fue parte esencial del ejercicio. La corresponsabilidad en los cuidados y la participación igualitaria en las decisiones solo pueden consolidarse cuando mujeres y hombres se involucran en su construcción.
“A veces pensamos que las responsabilidades de la casa son de las mujeres y las del campo son de los hombres. Pero todos podemos aportar y compartir las tareas. Me llevo la importancia de escuchar y tomar las decisiones en conjunto para que nuestras familias puedan salir adelante”, mencionó un productor participante del taller de género en Guayas.
En palabras de Jorge Morillo, Coordinador de Iniciativas de Seguros y Financiamiento de Riesgos en PNUD Ecuador, “Un seguro paramétrico puede contribuir a que la respuesta frente a eventos climáticos sea más oportuna. Al incorporar espacios de diálogo sobre género, también fortalecemos la comprensión de quiénes participan en la producción, cómo circula la información y qué barreras deben considerarse para que la protección sea cada vez más inclusiva”.
Al concluir, las y los participantes fueron invitados a formular compromisos concretos: compartir decisiones, redistribuir tareas, ampliar la convocatoria a las capacitaciones o asegurar que la información llegue tanto a productoras como a productores. Son pasos iniciales; su continuidad requerirá acompañamiento y oportunidades para llevar esas reflexiones a la práctica.
La igualdad y las finanzas, aceleradores del desarrollo
Esta experiencia muestra una forma concreta de vincular dos aceleradores del Plan Estratégico 2026–2029 del PNUD: la igualdad de género y las finanzas sostenibles. La primera invita a transformar relaciones y eliminar barreras; la segunda permite desarrollar mecanismos que amplíen la protección financiera y ayuden a gestionar mejor los riesgos. Juntas, pueden contribuir a una prosperidad más inclusiva, a la resiliencia ante las crisis y a un planeta sano.
El aprendizaje del Ecuador es relevante más allá de sus fronteras: innovar en seguros climáticos importa, pero también importa diseñar y acompañar esas soluciones escuchando a quienes trabajan la tierra. La protección de una cosecha puede ser una oportunidad para ampliar el diálogo sobre autonomía económica, cuidados, participación y derechos.
Porque sembrar resiliencia también significa sembrar igualdad.
Productoras y productores de arroz de Crucita, Manabí. Foto: PNUD Ecuador.