La inteligencia artificial es una herramienta clave para los desafíos del desarrollo humano
6 de Mayo de 2025
Ante la creciente desaceleración del desarrollo humano global, el uso masivo de las inteligencias artificiales puede ser un factor de cambio para el mundo, señala el Informe de Desarrollo Humano del PNUD, 2025 (IDH).
El IDH 2025, bajo el título "Un llamado a decidir: personas y posibilidades en la era de Inteligencia Artificial”, analiza los avances de desarrollo a partir de un abanico de indicadores conocidos como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que integra logros en los ámbitos educativo y de la salud junto con niveles de ingresos.
Las proyecciones para 2024 muestran un estancamiento del IDH en todas las regiones del planeta. Más allá del alarmante ritmo de desaceleración del desarrollo global, el informe pone de manifiesto que las desigualdades entre los países ricos y pobres siguen aumentando.
En lugar de experimentar una recuperación sostenida tras el período de crisis excepcionales de 2020-2021, el informe revela que, si exceptuamos esos años de crisis, el escaso avance del desarrollo humano a nivel mundial previsto en el informe de este año supone el incremento más bajo desde 1990.
En documento señala que las vías tradicionales de desarrollo se ven sometidas a fuertes presiones a nivel global, y ello hace necesario llevar a cabo acciones decididas que alejen al mundo de un prolongado período de estancamiento del progreso.
“Durante décadas nos encaminábamos a vivir en un mundo con un desarrollo humano muy alto en 2030, pero esta desaceleración representa una amenaza muy real para el progreso global”, dice Achim Steiner, Administrador del PNUD.
“Si el pobre avance de 2024 se convierte en ‘la nueva normalidad’, los objetivos fijados para 2030 podrían demorarse durante décadas, haciendo de nuestro mundo un lugar menos seguro, más dividido, y más vulnerable a las perturbaciones económicas y ecológicas”.
Por cuarto año consecutivo, según el informe, se observa un aumento continuado de la desigualdad entre los países con un IDH bajo y los de IDH muy alto, invirtiendo una tendencia de muchos años que mostraba una reducción en las desigualdades entre los países ricos y pobres.
Los retos que plantea el desarrollo para los países con los valores de IDH más bajos son especialmente serios, y se ven agravados por las crecientes tensiones comerciales, el empeoramiento de la crisis de la deuda, y el surgimiento de una industrialización sin creación de empleos.
“En medio de esta agitación global debemos explorar de manera urgente nuevas fórmulas para impulsar el desarrollo”, explica Steiner. “Ante el rápido avance de la Inteligencia Artificial en tantos y tantos ámbitos de nuestras vidas, es preciso considerar su potencial para el desarrollo. Casi cada día surgen nuevas capacidades y, si bien la IA no es ninguna panacea, las elecciones que hagamos encierran el potencial de reavivar el desarrollo humano y abrir el camino a nuevas vías y posibilidades”.
La Inteligencia Artificial (IA) podría reavivar al desarrollo
El informe contiene los resultados de una nueva encuesta que indica que un porciento importante de personas en el planeta tiene expectativas realistas y que, al mismo tiempo, se muestra esperanzada respecto a los cambios que puede traer la IA.
La encuesta realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sobre IA y Desarrollo Humano, entre noviembre de 2024 y enero de 2025, encuestó a más de 21 000 personas de 21 países y 36 idiomas.
Estos 21 países fueron seleccionados para proporcionar resultados que cubrieran diferentes grupos y regiones del Índice de Desarrollo Humano del mundo, siendo una de las encuestas de opinión pública sobre IA más grandes del mundo realizadas en los últimos tres años.
La mitad de las personas encuestadas en todo el mundo piensa que sus empleos pueden automatizarse y una proporción aún mayor —seis de cada diez— cree que la IA tendrá un impacto positivo en su trabajo y que creará oportunidades laborales que quizás ni siquiera existen en estos momentos.
Solo el 13 por ciento de los encuestados teme que la IA pueda destruir empleos. Por el contrario, en los países con un valor de IDH bajo y medio, el 70 por ciento espera que la IA aumente su productividad, y dos terceras partes creen que utilizarán la IA en la educación, la salud, o el trabajo durante el próximo año.
El informe señala tres áreas críticas para la acción:
• Construir una economía en la que las personas y la IA colaboren en lugar de competir.
• Integrar la capacidad de actuación humana en todo el ciclo vital de la IA, desde el diseño hasta su aplicación.
• Modernizar los sistemas educativos y de salud para que respondan a las necesidades del siglo XXI.
El informe hace una llamada a utilizar la IA con un enfoque centrado en las personas, algo que puede llegar a reconfigurar fundamentalmente los enfoques de desarrollo. Los resultados de la encuesta indican que la ciudadanía mundial está lista para esta clase de ‘reinicio’.
Alrededor de uno de cada cinco encuestados declara utilizar la IA en la actualidad y dos terceras partes de los encuestados en los países con un desarrollo humano más bajo esperan usar la IA en la educación, la salud o el trabajo durante el próximo año.
Esto hace que cerrar las brechas en el acceso a la electricidad y a Internet sea más urgente que nunca para evitar que nadie quede excluido de las nuevas posibilidades, aun con las limitantes asociadas a la eficacia con que la IA complemente y amplíe lo que hacen las personas."Las decisiones que tomemos en los próximos años definirán el legado de esta transición tecnológica para el desarrollo humano”, dice Pedro Conceição, director de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.
"Con las políticas adecuadas y el foco en las personas, la IA encierra el potencial de servir de puente hacia nuevos conocimientos, habilidades e ideas capaces de empoderar a todas y todos, desde el sector agrícola hasta personas líderes de pequeñas empresas”.
Cuba en el IDH 2024
Cuba se encuentra en el grupo de desarrollo humano alto con un valor en el índice de 0.762 para el lugar 97 de 193 países en el Informe.
El Índice de Desarrollo Humano es una herramienta que permite analizar las tendencias a largo plazo en el desarrollo humano y sus ciclos, y facilitan las decisiones para implementar políticas públicas según las condiciones internas y externas de la nación.
El índice suma de tres dimensiones: una vida larga y saludable, el acceso al conocimiento y un estándar de vida decente.
Los índices expuestos en el Informe ofrecen una perspectiva amplia de algunos de los aspectos del desarrollo humano y no reflejan de modo directo situaciones como la desigualdad o la pobreza.
Emitido desde 1990, el Informe de Desarrollo Humano (IDH) del PNUD reflexiona sobre desafíos y oportunidades globales, articulados con el análisis de indicadores que intentan ofrecer un punto de partida para las políticas de desarrollo; como el Índice de Desigualdad de Género, el Índice de Pobreza Multidimensional, o el referido a la presión intergeneracional sobre el planeta mediante la huella de carbono y la producción material.
En medio de importantes desafíos para Cuba, el PNUD sigue acompañando al país en las prioridades nacionales de desarrollo en cuatro áreas fundamentales: Naturaleza, clima, energía y resiliencia y reducción de riesgos, Desarrollo humano con equidad, Transformación productiva y Gobernanza eficaz. En este momento, se formula un nuevo proyecto de cooperación hasta el 2030.