Nuevo Informe aborda el reto democrático de transformar el desencanto en desarrollo en América Latina y el Caribe

Según el PNUD el futuro de la región dependerá de su capacidad para transformar las presiones en impulso para la renovación democrática y el progreso en bienestar.

11 de Mayo de 2026
Caja de libro naranja y un código QR sobre un fondo promocional azul para Democracias Bajo Presión

Montevideo, Uruguay, 11 de mayo de 2026 — América Latina y el Caribe es hoy la región más democrática entre las regiones en desarrollo y la tercera a nivel mundial. Más de cuatro de cada cinco ciudadanos de la región viven bajo regímenes electos a través de elecciones. 

Sin embargo, esta fortaleza convive con una tensión creciente: democracias que perduran, pero enfrentan presiones que distorsionan y ponen en riesgo su capacidad de representar, de procesar el conflicto y de generar resultados concretos de desarrollo y bienestar para la ciudadanía. Así lo advierte el nuevo informe regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Democracias bajo presión. Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe” presentado hoy en Montevideo junto al presidente de Uruguay, Yamandú Orsi.

El informe analiza las presiones desde una mirada integrada entre democracia, Estado y desarrollo, y propone acciones estratégicas para fortalecer su calidad, impulsar el desarrollo humano y mejorar la capacidad del Estado.

El futuro de la democracia y el desarrollo dependerá de nuestra capacidad colectiva para transformar la presión en progreso, sin sacrificar la agencia ni las libertades humanas. En ese desafío compartido, el PNUD seguirá acompañando a los gobiernos y a las sociedades de América Latina y el Caribe”, afirmó Michelle Muschett, directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe. 

El informe, concebido como producto y proceso, acompaña la transformación de las presiones en acción colectiva, progreso compartido y resultados resilientes para la ciudadanía”, agregó.

A más de dos décadas del primer informe regional sobre democracia de 2004, que alertó sobre la brecha entre ciudadanía electoral y ciudadanía social, el nuevo informe muestra avances y desafíos que persisten en un contexto más incierto y complejo. La desigualdad estructural, la crisis de los partidos y la desconfianza institucional se combinan hoy con nuevas presiones: polarización, desinformación, crimen organizado, crisis planetaria y aceleración de las transformaciones tecnológicas, entre otras.

Frente a este escenario, el informe propone una lectura integral de la democracia. Su sostenibilidad no depende solo de reglas e instituciones, sino también de su capacidad para ampliar libertades, sostener acuerdos y producir resultados concretos para la ciudadanía en contextos de presión creciente. En este marco, el informe identifica tres rasgos centrales de la región:

  • Democracias duraderas, con déficits en su calidad y funcionamiento; 
  • Avances en desarrollo humano, con desigualdades y vulnerabilidades estructurales; 
  • Estados con capacidades desiguales y presencia territorial limitada.
  • La principal propuesta estratégica, señala el informe, no pasa por una lista exhaustiva de reformas, sino por preservar la competencia política y evitar la erosión de la integridad electoral. Para ello, resulta clave actuar en los espacios donde se concentra o distorsiona la influencia política para poder generar efectos sistémicos y reconstruir progresivamente la legitimidad democrática en cinco frentes
  • Reconstruir las bases de la representación política
  • Restringir la influencia del poder económico
  • Recuperar el control estatal
  • Resguardar la deliberación y el ecosistema informativo
  • Reforzar contrapesos institucionales
  • Esto requiere pasar de respuestas reactivas a la construcción de modelos de gobernanza y capacidades estatales resilientes que anticipen riesgos, se adapten a contextos cambiantes y generen resultados sostenidos en desarrollo humano.
  • Avanzar en esta agenda no depende únicamente de reformas institucionales. La renovación democrática no es un evento puntual, sino un proceso sostenido de acción colectiva que permita articular actores, sostener acuerdos e impulsar cambios concretos en contextos de alta incertidumbre y complejidad. 
  • Para ello, resulta clave contar con Estados capaces de hacer cumplir las reglas del juego democrático, partidos que reconstruyan sus vínculos con la ciudadanía, una sociedad civil que fortalezca la deliberación pública y actores económicos que contribuyan a limitar las distorsiones en la influencia política.
  • Con más de seis décadas promoviendo el desarrollo humano y la gobernabilidad democrática en la región, el PNUD presenta este informe junto con una oferta renovada orientada a acompañar a los países a anticipar riesgos, gestionar la incertidumbre y responder mejor a los desafíos del futuro. La propuesta combina la promoción de espacios de diálogo, análisis prospectivo y herramientas de gobernanza anticipatoria para fortalecer instituciones más resilientes, preparadas para el futuro y capaces de generar bienestar para todas las personas, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad.Dado el interés suscitado y la relevancia de su contenido, el informe será presentado en distintos países de la región en las próximas semanas, incluyendo Bolivia junto al presidente Rodrigo Paz Pereira, Guatemala junto al presidente Bernardo Arévalo de León, y República Dominicana junto al presidente Luis Abinader.  
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  • Sharon Grobeisen, Asesora de Comunicación Estratégica – rblac.communications@undp.org 
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