Entrega de Resultados de La Evaluación Internacional Al Sistema de Educación Pública En Chile
Palabras Georgiana Braga-Orillard - Evaluación Internacional NEP
27 de Febrero de 2026
Palabras Georgiana Braga-Orillard
Representante Residente PNUD
Muy buenas tardes a todas y todos. Quisiera saludar de manera especial a:
• Nicolás Cataldo, Ministro de Educación.
• Al Senador Gustavo Sanhueza, Presidente de la Comisión de Educación del Senado.
• A la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Chile, María José Torres.
• A Esther Kuisch-Laroche, Directora de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago.
• A Ajendra Arratia, Subsecretaria de Educación.
• A Claudia Lagos, Subsecretaria de Educación Parvularia.
• A Loreto Orellana, Superintendenta de Educación.
• A las alcaldesas y alcaldes presentes.
• A las autoridades y profesionales del Ministerio de Educación que hoy nos acompañan; a representantes de los Servicios Locales de Educación Pública; a colegas del Sistema de Naciones Unidas; a representantes del mundo académico y centros de estudio; a docentes, directivos y actores del sistema educativo.
Permítanme comenzar mencionando cómo surge esta evaluación.
En 2024, el Congreso Nacional, en el marco de la discusión de la Ley de Presupuestos 2025 y como parte de un Protocolo de Acuerdo, solicitó al Ministerio de Educación la realización de una evaluación internacional de la Nueva Educación Pública.
A partir de ese mandato, el Ministerio encomendó al PNUD y a UNESCO la tarea de desarrollar una evaluación que permitiera analizar la Reforma desde una perspectiva comparada, independiente y basada en evidencia, aportando con una mirada experta que dialogara con las evaluaciones nacionales ya realizadas y que incorporara estándares y aprendizajes internacionales.
En este contexto, nos propusimos evaluar la marcha de la Reforma en términos sistémicos. Es decir, analizar su institucionalidad y gobernanza; examinar su financiamiento y planificación; el desarrollo de capacidades; y observar su contribución a la equidad, la inclusión y la participación.
En otras palabras, comprender cómo se está instalando el nuevo modelo en los territorios y qué condiciones favorecen o dificultan su consolidación.
Hicimos un bonito trabajo colaborativo con UNESCO, agencia hermana que tiene el mandato y la experticia para promover el derecho universal a una educación inclusiva, equitativa y de calidad.
Para el PNUD, esta solicitud representó la oportunidad de asumir una tarea plenamente coherente con nuestra misión institucional. Desde hace más de una década colaboramos con el Estado de Chile en el fortalecimiento de sus capacidades públicas, especialmente en políticas que enfrentan problemas complejos y requieren enfoques sistémicos.
Como hemos planteado en nuestra reciente publicación “Sistemas que conectan, políticas que transforman”, los desafíos contemporáneos —como la pobreza multidimensional, la desigualdad territorial o la exclusión educativa— no pueden abordarse mediante intervenciones fragmentadas. Requieren una arquitectura institucional sólida, una gobernanza articulada y coherencia entre los diferentes niveles del Estado.
Con esa convicción, el PNUD ha acompañado evaluaciones de sistemas de políticas públicas, como el Subsistema Seguridades y Oportunidades o el Sistema de Desarrollo Profesional Docente. Y esta misma perspectiva orientó la evaluación de la Reforma a la Educación Pública. Porque no basta evaluar programas aislados. Es necesario analizar cómo interactúan las distintas piezas del sistema, cómo se coordinan, y si efectivamente logran incidir en las trayectorias de vida de las personas.
La Reforma a la Educación Pública es, precisamente, una reforma sistémica. No es un programa acotado ni una intervención puntual. Es una transformación estructural de la institucionalidad educativa del país, que redefine la relación entre el nivel central, el nivel intermedio y los establecimientos educativos.
Las reformas sistémicas requieren más que voluntad política. Precisan gobernanza estable en el tiempo, información transparente y compartida, liderazgo intermedio fortalecido y una gestión pública capaz de articular actores y niveles en torno a un propósito común.
Evaluar sistémicamente implica también reconocer una tensión frecuente en la gestión pública: es posible cumplir metas administrativas y, sin embargo, no lograr transformaciones sustantivas en términos de aprendizaje, bienestar o equidad. El desafío es alinear el cumplimiento técnico con impacto real en las trayectorias educativas de niñas, niños y jóvenes.
Los hallazgos que hoy presentamos no deben leerse en clave de éxito o de fracaso. Las reformas estructurales no se evalúan en blanco y negro. Se evalúan en su trayectoria.
Esta evaluación muestra un proceso en construcción. Un proceso que ha acumulado aprendizajes significativos, pero que también enfrenta fuertes tensiones, propias de su magnitud, y oportunidades claras de mejora y consolidación.
Y en este contexto quisiera subrayar un punto fundamental:
El valor de esta evaluación no reside únicamente en el diagnóstico. Su valor radica en la capacidad de alimentar un debate público informado, de ofrecer evidencia para la toma de decisiones y de generar bases compartidas para el diálogo entre distintas visiones.
Los insumos que hoy entregamos no buscan clausurar el debate sobre la educación pública en Chile. Buscan enriquecerlo. No pretenden imponer una lectura única. Ofrecen evidencia técnica independiente para fortalecer decisiones informadas en un ámbito estratégico para el desarrollo humano del país.
Agradecemos al Ministerio de Educación, en especial, el Ministro Cataldo por la confianza depositada en el PNUD y en UNESCO. Agradezco al Senador Sanhueza por habernos compartido su visión desde el principio de esta evaluación. También al Panel Internacional por su tiempo, rigor técnico y su compromiso. Y agradecemos especialmente a las comunidades educativas que compartieron sus experiencias y nos abrieron sus puertas para que esta evaluación fuera posible.
Fortalecer la educación pública es fortalecer el desarrollo humano de Chile.
Y fortalecer las instituciones que la sostienen es una tarea colectiva que trasciende a los ciclos políticos. Esperamos que esta evaluación contribuya a esa tarea común.
Muchas gracias.
"El valor de esta evaluación no reside únicamente en el diagnóstico. Su valor radica en la capacidad de alimentar un debate público informado, de ofrecer evidencia para la toma de decisiones y de generar bases compartidas para el diálogo entre distintas visiones”.Georgiana Braga-Orillard, Representante Residente del PNUD en Chile.