Democracia que se construye con paz

3 de Septiembre de 2025
Photograph: Woman in a tan shawl hands a card to another woman at a table with a box.

En un país marcado por la diversidad cultural y los desafíos institucionales, Bolivia emprendió un camino hacia la consolidación democrática. No fue un trayecto fácil. Las heridas de procesos electorales anteriores aún dolían, y la confianza ciudadana en las instituciones estaba fracturada. 

En 2024, inició la tercera fase de la iniciativa de asistencia electoral “Cultura de Paz y Fortalecimiento del OEP”, impulsada por el PNUD Bolivia con el respaldo de socios para el desarrollo como la Unión Europea, Canadá y España a través de AECID. Este proyecto no solo trajo asistencia técnica, sino también esperanza.

Transformando estructuras, fortaleciendo capacidades

Three conference scenes: audience with slides, presenter at podium, and panel discussion with flags.

Desde el primer día, el proyecto se enfocó en fortalecer técnicamente al TSE y los TED, modernizar el sistema electoral y capacitar a su personal. Todo esto apuntaba a un resultado claro: una institucionalidad electoral más sólida, transparente y eficiente.

La democracia no puede avanzar sin incluir a todas y todos los bolivianos. Por eso, se promovió la formación especializada en democracia intercultural y paritaria, integrando a mujeres, jóvenes e indígenas en el ejercicio político. Se sembró una cultura de diálogo y convivencia democrática, que hoy florece en cada rincón del país.

Empadronamiento confiable y tecnología electoral

Uno de los grandes desafíos era la credibilidad del padrón biométrico. El PNUD apoyó talleres internacionales y asesoría técnica para diferenciar el sistema del SERECI, restaurando la confianza ciudadana. Además, se exploraron alternativas para implementar un sistema de resultados preliminares más ágil y transparente. Para ello, se realizó un intercambio técnico con el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador, donde el personal del OEP analizó el funcionamiento del sistema de conteo rápido de votos basado en muestras estadísticas, así como el modelo de voto telemático para bolivianos en el extranjero. Esta experiencia permitió identificar buenas prácticas y herramientas aplicables al contexto boliviano.

Complementariamente, se llevó a cabo una misión de intercambio con el Instituto Nacional Electoral (INE) de México, que fortaleció las capacidades del TSE en áreas clave como la comunicación estratégica, la inclusión social y el uso de tecnología electoral. Ambas experiencias internacionales aportaron insumos valiosos para mejorar la eficiencia, la transparencia y la confianza en el proceso electoral boliviano.

Un grupo de personas sentadas en una mesa

 

Diálogos y encuentros multipartidarios

En Bolivia, las diferencias ideológicas, la desconfianza y la polarización marcaron el ritmo de muchos procesos electorales. Pero en 2024, con el impulso del PNUD y el liderazgo del Tribunal Supremo Electoral, se abrieron espacios de conversación imprescindibles.

Las mesas multipartidarias comenzaron en los departamentos, donde representantes de partidos, agrupaciones ciudadanas e indígenas se sentaron a discutir temas clave: desde el fortalecimiento institucional en años no electorales, hasta la transparencia del financiamiento político y la participación de mujeres en estructuras partidarias.

Ese esfuerzo local se transformó en algo más grande. En julio de 2024, se celebró el primer encuentro nacional multipartidario, donde se firmó una Declaración por la Democracia con 12 compromisos, entre ellos garantizar elecciones libres, respetar la fecha de posesión de autoridades y promover la observación internacional.

En febrero de 2025, el segundo encuentro reafirmó ese compromiso con la aprobación de una ley que protege la autonomía del TSE y rechaza cualquier intervención externa. Y en junio, el tercer encuentro cerró el ciclo con un acuerdo de 15 puntos que incluyó el uso obligatorio del sistema SIREPRE, el saneamiento del padrón biométrico y la realización de debates presidenciales.

Más que acuerdos técnicos, estos encuentros reconstruyeron puentes de confianza entre actores políticos y el Órgano Electoral. Se pasó del desencuentro al consenso, y de la confrontación a la defensa activa de la institucionalidad democrática. Bolivia demostró que el diálogo es posible, estas mesas no solo facilitaron acuerdos técnicos, sino que también reforzaron la legitimidad del proceso electoral ante la ciudadanía.

Política con rostro de mujer: paridad, poder y protección

Colorful book cover with a diverse group of young people, pink-purple theme, 2025–2026.

En mayo de 2025, Sucre fue el escenario de un encuentro nacional entre organizaciones políticas, convocado por el Tribunal Supremo Electoral. El objetivo era claro: fortalecer el enfoque de género en las elecciones generales. Se firmó una declaración conjunta que comprometía a los partidos a promover la igualdad, garantizar la participación de mujeres y colaborar en el monitoreo de políticas de género. El encuentro visibilizó las formas sutiles y estructurales de violencia política que aún persisten.

En julio, el OEP con el respaldo de diversas instituciones, lanzó el curso para el fortalecimiento de capacidades dirigido a candidatas postulantes a las elecciones generales de agosto. Junto a Ciberwarmis y el Centro Gregoria Apaza, en este encuentro brindamos herramientas prácticas para protegerse, comunicarse con libertad y denunciar agresiones de violencia política digital.

Ambas acciones marcaron un avance concreto hacia una política más inclusiva, donde las mujeres no solo participan, sino que lo hacen con voz, seguridad y poder.

Contra la desinformación, una coalición ciudadana

Bolivia logo with a multicolor ring encircling a magnifying glass over a document.

En un contexto de polarización y noticias falsas, nació la Coalición Nacional contra la Desinformación Electoral (CNCDE). Con el apoyo del PNUD, se implementó eMonitor+ para el monitoreo de redes sociales y se financiaron proyectos de sociedad civil que usan hackatones, podcasts y cápsulas radiales para combatir la desinformación y promover la participación ciudadana.

El impacto: una democracia más fuerte, más inclusiva

Two people at an outdoor information booth under a yellow tent, with posters on the table.

Gracias a esta intervención, Bolivia no solo se preparó para unas elecciones generales más confiables, sino que ha dado pasos firmes hacia una democracia intercultural, paritaria y resiliente. La iniciativa de asistencia electoral del PNUD fue una apuesta por el futuro, por la paz, y por el poder transformador de la participación ciudadana.

Sin embargo, el proceso continúa. Con la convocatoria a la segunda vuelta electoral, prevista para octubre de 2025, emergen nuevos desafíos: garantizar la transparencia en un contexto de alta polarización, reforzar la seguridad digital del sistema de resultados preliminares, y asegurar que cada voz sea escuchada y respetada. El compromiso del PNUD y sus socios permanece firme, acompañando cada paso hacia una Bolivia más democrática y participativa.