Más allá de los protocolos
Construir confianza dentro de las organizaciones de desarrollo
12 de Marzo de 2026
En diferentes espacios de capacitación, el equipo humano de PNUD Bolivia ha apropiado contenidos y narrativas que son fundamentales para transitar de la teoría a la práctica en el tema de la acoso y explotación sexual.
En el ámbito del desarrollo internacional se habla con frecuencia de resultados, indicadores y metas. Sin embargo, existe un componente menos visible y quizás más determinante que sostiene cualquier proceso de transformación social: la integridad institucional. No como un discurso aspiracional, sino como práctica concreta que atraviesa las relaciones laborales, las decisiones cotidianas y la forma en que las organizaciones se miran a sí mismas.
En Bolivia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha venido trabajando en una dimensión del desarrollo que rara vez ocupa titulares: la prevención de la explotación, el abuso y el acoso sexual (PSEAH por sus siglas en inglés). Lejos de tratarse de un mero cumplimiento normativo, esta agenda interpela la coherencia entre los valores que promueven las Naciones Unidas y las dinámicas internas que sostienen su funcionamiento.
La prevención no es protocolo, es cultura
Existe una tendencia a entender la prevención como un conjunto de protocolos, capacitaciones obligatorias o documentos institucionales. Sin embargo, el desafío real radica en construir una cultura organizacional donde el respeto, la dignidad y la seguridad no dependan únicamente de normas escritas, sino de prácticas internalizadas.
Durante 2025, la oficina del PNUD en Bolivia priorizó procesos continuos de formación y sensibilización dirigidos a todo su equipo, reconociendo que fortalecer capacidades internas es indispensable para resguardar los derechos humanos que orientan su labor.
Esta decisión revela una comprensión estratégica: no se puede promover desarrollo humano sostenible sin garantizar entornos laborales seguros y respetuosos.
El desarrollo, en su sentido más amplio, implica relaciones de confianza. Y la confianza se construye o se erosiona en lo cotidiano.
Espacios incómodos, conversaciones necesarias
Las iniciativas impulsadas por el PNUD en Bolivia incluyeron talleres presenciales con participación amplia del equipo, facilitados por el especialista en PSEAH, Daniel González-Carmena. Más allá de la transmisión de contenidos técnicos, estos espacios se diseñaron como instancias de diálogo abierto y reflexión colectiva.
Este enfoque es particularmente relevante. Hablar de explotación, abuso o acoso sexual en entornos laborales exige atravesar zonas de incomodidad: cuestionar prácticas normalizadas, revisar relaciones de poder y reconocer responsabilidades compartidas. No es un proceso lineal ni exento de tensiones, pero sí necesario si se aspira a construir organizaciones coherentes con los principios que promueven hacia afuera.
Trabajar con casos reales y situaciones prácticas permitió identificar conductas inapropiadas, fortalecer la empatía y consolidar mecanismos de acompañamiento entre colegas.
Como resultado, la prevención se convierte en un ejercicio de autoconciencia institucional: mirar hacia adentro para poder actuar con legitimidad hacia afuera.
Coherencia institucional en el ecosistema del desarrollo
Otro aspecto significativo de este proceso fue su dimensión interagencial. La articulación con otras agencias del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia permitió reforzar estándares comunes, compartir aprendizajes y consolidar una agenda colectiva de prevención.
Este tipo de coordinación es clave en un ecosistema donde múltiples actores operan en territorios y comunidades diversas. La coherencia entre agencias no solo mejora la capacidad de respuesta ante posibles situaciones de abuso, sino que fortalece la credibilidad del sistema en su conjunto.
El desarrollo sostenible no se limita a la implementación de proyectos o programas. También implica garantizar que quienes los ejecutan operen bajo principios éticos claros y mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
El desafío de sostener la coherencia
Evitar un enfoque simplista sobre estas iniciativas implica reconocer que la prevención no se resuelve con una capacitación puntual ni con declaraciones institucionales. Se trata de un proceso continuo que requiere voluntad política, recursos, liderazgo y, sobre todo, consistencia en el tiempo.
El trabajo impulsado por el PNUD en Bolivia sugiere una comprensión madura de este desafío: la dignidad y el respeto no son resultados secundarios del desarrollo, sino condiciones esenciales para que este sea posible.
En un contexto global donde la confianza en las instituciones se encuentra en constante evaluación, apostar por la integridad interna no es solo una obligación ética. Es, también, una estrategia para sostener la legitimidad del trabajo de desarrollo.
Porque, al final, el verdadero impacto no se mide únicamente en cifras o proyectos ejecutados. También se mide en la capacidad de las organizaciones para construir entornos donde cada persona pueda trabajar, y vivir, con respeto, seguridad y dignidad.
"La prevención se convierte en un ejercicio de autoconciencia institucional: mirar hacia adentro para poder actuar con legitimidad hacia afuera."