En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se recuerda cada 22 de mayo, compartimos algunos datos que ayudan a entender mejor la biodiversidad del Paraguay: dónde está, por qué es tan valiosa y qué desafíos enfrenta para su conservación.
La biodiversidad nos sostiene: Paraguay y las cifras que respaldan su riqueza natural
22 de Mayo de 2026
Paraguay alberga una biodiversidad verdaderamente única, desde paisajes verdes, ríos inmensos y aves coloridas hasta bosques, humedales e inigualables atardeceres en el Chaco. Una riqueza natural que resguarda tesoros y sostiene la vida, la cultura y la economía de todos los paraguayos/as.
Pero pocas veces nos detenemos a pensar qué significa realmente este recurso y por qué resulta tan importante para nuestra vida cotidiana.
En términos técnicos, Paraguay es considerado un ecotono regional: una zona de transición donde convergen distintos biomas y ecosistemas de Sudamérica. Esa posición geográfica privilegiada explica la enorme variedad de especies, paisajes y ambientes naturales presentes en el territorio.
La biodiversidad paraguaya se distribuye en 11 ecorregiones, cada una con características propias y una combinación única de flora y fauna. Pero, vayamos a los datos:
- Aproximadamente el 23% del territorio nacional está cubierto por humedales, fundamentales para la regulación hídrica, la resiliencia climática y la conservación de especies.
- El 44,3% del territorio nacional cuenta con cobertura forestal, según datos del INFONA a final del año 2022.
Estas primeras características determinan el territorio para todo lo que viene después, los números que reflejan la biodiversidad de Paraguay:
Riqueza de especies (aproximada)
- Invertebrados: >40.000 descritas
- Plantas: ~6.000 especies
- Peces: ~314 especies
- Aves: 700 especies aprox.
- Mamíferos: 181 especies
- Reptiles: 189 especies
- Anfibios: 87 especies
Todo este capital natural se diversifica, transforma y multiplica, representando el 16% de la riqueza del país. Esto significa que Paraguay posee un elevado capital natural, según el Banco Mundial Group indica, este porcentaje es el doble del promedio de los países de ingreso mediano-alto, y representa a los recursos tangibles del país: tierra fértil para agricultura, pastizales para el ganado y fuentes de agua que generan energía limpia.
Para entenderlo mejor, gran parte de la economía paraguaya depende directamente de los recursos naturales. Sectores como la agricultura y la energía hidroeléctrica representan aproximadamente el 81% de las exportaciones del país, actividades estrechamente vinculadas al funcionamiento saludable de los ecosistemas.
Por eso, la biodiversidad debe entenderse como un activo estratégico para el desarrollo nacional. Su conservación impacta directamente en la seguridad alimentaria, la salud, la producción y el acceso al agua.
¿Qué está haciendo Paraguay para proteger su biodiversidad?
Actualmente, Paraguay cuenta con 128 Áreas Silvestres Protegidas, que cubren cerca del 15% del territorio nacional. Además, cuenta con:
- 6 sitios Ramsar, humedales reconocidos internacionalmente por su importancia
- 57 áreas Importantes para las Aves (IBAs)
- 3 reservas de Biosfera declaradas por la UNESCO
Sin embargo, los desafíos siguen siendo importantes. Solo alrededor del 40% de las áreas protegidas cuenta con planes de manejo, y solo 38% de las áreas importantes para aves están protegidas.
Frente a este escenario, Paraguay impulsa la Estrategia Nacional y Plan de Acción para la Conservación de la Biodiversidad (ENPAB) 2025–2030, liderada por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), con el acompañamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Uno de los instrumentos centrales para la gestión de la biodiversidad del Paraguay que traduce los compromisos internacionales en acciones reales para implementar en el territorio paraguayo.
Sobre esta base, la ENPAB reconoce a la biodiversidad como un activo estratégico y define una agenda orientada a su conservación y uso sostenible. El proceso permitió definir 30 metas nacionales alineadas al Marco Mundial de Biodiversidad, priorizando acciones clave como la ampliación de áreas de conservación, la restauración de ecosistemas degradados y la conservación de especies prioritarias como las endémicas y polinizadoras. Entre las metas más relevantes se plantea aumentar la superficie bajo protección del 15% al 20% del territorio nacional y la restauración de al menos un 10% de los ecosistemas degradados.
Los principales desafíos que enfrenta el país incluyen la fragmentación y pérdida de hábitats, los incendios forestales —que afectaron cerca de 3,5 millones de hectáreas en 2020—, la expansión de especies exóticas invasoras, el tráfico ilegal de fauna y los efectos crecientes del cambio climático. A ello se suman importantes brechas en la generación, sistematización y acceso a información científica, que limitan la toma de decisiones y refuerzan la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo de la biodiversidad.
En respuesta, la ENPAB propone una lógica de acción clara: integrar la biodiversidad en la planificación territorial y en los sectores productivos, fortalecer las capacidades institucionales, reducir las amenazas y restaurar ecosistemas, promoviendo a la vez una participación amplia e inclusiva. En este proceso, el acceso a la información se vuelve un elemento clave, destacándose herramientas como el Sistema de Información Ambiental (SIAM), que busca consolidar datos y mejorar la toma de decisiones basada en evidencia.
Esta estrategia es el resultado de un proceso participativo amplio y sin precedentes, que involucró a más de 2.026 personas de diversos sectores —instituciones públicas, sector privado, academia, organizaciones de la sociedad civil, comunidades indígenas y juventudes— mediante 60 talleres desarrollados a nivel nacional, consolidando una gobernanza inclusiva y multisectorial que incorporó un enfoque de igualdad, con un 59% de participación femenina y un rol destacado de las juventudes, con una fuerte presencia de mujeres jóvenes, que han contribuido a definir prioridades y visiones.
Desde el PNUD Paraguay hemos cumplido un rol como aliado estratégico del MADES, acompañando el proceso desde su diseño hasta su implementación, facilitando el diálogo multisectorial y fortaleciendo capacidades institucionales. Aseguramos la incorporación de enfoques innovadores como los saberes ancestrales, las soluciones basadas en la naturaleza y el financiamiento para la biodiversidad. Además, desarrollamos un análisis estratégico de prioridades y fortalezas del país, que permitió identificar brechas y orientar la acción hacia las áreas de mayor impacto.
Los enfoques mencionados se sostienen en el reconocimiento de actores clave para la conservación. Las mujeres desempeñan un rol fundamental en la gestión sostenible de los recursos, mientras que las juventudes emergen como motores de cambio en la agenda ambiental y climática. Las comunidades indígenas ocupan un lugar central con su conexión directa con los ecosistemas y sus conocimientos ancestrales, que las posicionan como aliadas estratégicas para la conservación. A nivel global, se estima que cerca del 80% de la biodiversidad se encuentra en territorios indígenas, una realidad que refuerza la importancia de su participación en las políticas ambientales.
La implementación de la ENPAB se apoya en mecanismos de coordinación, monitoreo y evaluación que incluyen la Mesa Técnica Nacional Consultiva de Biodiversidad, espacios de diálogo regional y sistemas de seguimiento de indicadores. Esta estructura permite articular acciones entre distintos niveles y sectores, fortaleciendo la coherencia y la transparencia en la gestión.
En este marco, el trabajo conjunto entre el MADES y el PNUD Paraguay permite consolidar una gestión ambiental más sólida, basada en evidencia y orientada a resultados, posicionando a la biodiversidad como un pilar fundamental para el bienestar presente y futuro del país.