Entender para fortalecer: Lecciones clave de las microempresas del programa En Marcha en Paraguay
30 de Diciembre de 2025
Leoncia Irigoyen "La Pingüi" emprendedora y repostera de Concepción
Autores:
Andrea Figueredo. Consultora Asociada Senior. Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay, Mateo Servent. Consultor. Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay, Patricia Lima. Especialista en Metodologías Mixtas de I+D. Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay, Denise Genit. Comunicadora. Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay, Cristhian Parra. Jefe de Experimentación, Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay, Mónica Ríos. Jefa de Exploración, Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay y Sebastian Bruno. Consultor Asociado Senior. Laboratorio de Aceleración PNUD Paraguay
Concepción, Paraguay: un territorio en transformación
Luego de varios años de conectividad terrestre débil, que reducía la competitividad local y el dinamismo económico, comenzaron a llegar a Concepción nuevas inversiones industriales, que produjeron cambios en la estructura productiva e instalaron empresas de mayor escala. Ese nuevo escenario abrió oportunidades pero también generó tensiones competitivas para los pequeños negocios locales. En este contexto, el PNUD Paraguay, junto con el Viceministerio de MIPYMES del Ministerio de Industria y Comercio, implementó el piloto del programa En Marcha en el país.
Desde el Laboratorio de Aceleración (AccLabPy) acompañamos este proceso con un propósito claro: evaluar el impacto del programa para orientar políticas capaces de fortalecer de manera efectiva a las microempresas.
En este blog queremos compartir qué funcionó, qué nos sorprendió y qué aprendimos sobre la realidad de emprender.
El Programa En Marcha
En Marcha es un programa regional del PNUD que busca mejorar la competitividad y sostenibilidad de las microempresas a través de capacitaciones prácticas, acompañamiento técnico personalizado, diagnóstico del negocio y mejoras en la imagen comercial.
En Concepción, la intervención se implementó con microempresas del polígono urbano céntrico, de ellas, 14 recibieron el acompañamiento intensivo (grupo de tratamiento) y 18 conformaron el grupo de comparación.
¿Cómo evaluamos el impacto de En Marcha?
Para evaluar el impacto del programa, la pregunta central fue cómo influye el programa En Marcha en la productividad de las microempresas entre el período de entrada y de salida del programa, de aproximadamente 4 meses de duración. Para ello, comparamos la evolución de los negocios que recibieron acompañamiento con la del grupo de empresas de características muy similares que no lo recibió, pero que también fue censada previamente en el proceso de pre-selección.
Para ello, se aplicó una encuesta homogénea antes y después de la intervención y se utilizó un diseño cuasi experimental de Diferencias en Diferencias (DiD) que compara tres variables principales: el Índice de Espíritu Emprendedor (IEE), el uso de herramientas de gestión y los ingresos promedio mensuales.
Además de las variables citadas, junto a la limitada disponibilidad de datos financieros confiables, un desafío muy común en microempresas informales, construimos como cuarta variable un Índice de Productividad que integró: digitalización, gestión interna y esfuerzo laboral (horas dedicadas al emprendimiento).
Figura 1. Variables de evaluación de impacto de En Marcha
Esta estrategia permitió medir cambios relevantes de forma consistente y adaptada al tipo de información a la que se podía acceder de los emprendimientos.
La evidencia fue clara:
Lo que sí cambió: un salto fuerte en gestión empresarial
Las microempresas que participaron del programa En Marcha mejoraron significativamente su gestión interna.
¿Cómo se traduce esto en la práctica? Los negocios pasaron de la informalidad operativa a utilizar sistemáticamente herramientas como:
- Registros de ingresos y egresos.
- Control de inventarios.
- Planificación de compras y operaciones
- Modelos de negocio (como el Canvas)
- Iniciaron o mejoraron su presencia en redes
- y empezaron a tomar decisiones basadas en datos y no solo en intuición (medir ventas, considerar periodos de alta demanda, controlar gastos, etc).
Figura 2. Mejora de la gestión empresarial
El grupo tratado aumentó casi un punto entero (+0.87 puntos) en herramientas de gestión frente al grupo de control. En la práctica, esto significa que la mayoría de los emprendedores incorporó al menos un hábito administrativo nuevo y permanente que antes no tenía. Pasaron de "no anotar nada" a llevar registros semanales, o de solo anotar ventas a calcular costos reales. Estadísticamente, esto representa un aumento del 25-30% en su capacidad administrativa respecto a cómo empezaron. Para un programa de intervención corta, este es un cambio profundo. El programa fue efectivo para profesionalizar la gestión interna, sentando las bases necesarias para que un negocio pueda crecer de forma ordenada.
La gestión es el impulsor silencioso de cualquier negocio exitoso, y este piloto demostró que cuando el acompañamiento es práctico y cercano, las MIPYMES paraguayas adoptan rápidamente mejores prácticas.
El hallazgo inesperado: más realismo, menos euforia
Un resultado llamó especialmente la atención:
El Índice de Espíritu Emprendedor bajó –0.48 puntos en las empresas acompañadas.
A primera vista podría interpretarse como desánimo. Sin embargo, el análisis cualitativo y el comportamiento de otras variables apuntan hacia otra explicación, más consistente y más interesante.
Los emprendedores recibieron diagnósticos detallados, descubrieron márgenes reales, identificaron riesgos no vistos y se enfrentaron a la complejidad auténtica de sus negocios. Es lo que llamamos el “efecto espejo”:
- al ordenar las finanzas, aparece aquello que funciona y lo que no funciona,
- al planificar, se visualizan brechas,
al aprender nuevas herramientas, se dimensiona el camino pendiente.
Figura 3. Índice de Espíritu emprendedor
Al recibir capacitación técnica y conocer las herramientas de gestión, los emprendedores tomaron mayor conciencia de los desafíos reales y las limitaciones de sus negocios. El entusiasmo inicial, a veces ingenuo, fue reemplazado por una visión más realista y, quizás, es posible que algunos hayan experimentado estrés post-capacitación, típico cuando se incorporan prácticas nuevas en un negocio pequeño con alta carga operativa.
Desde una perspectiva de desarrollo, la caída del Índice de Espíritu Emprendedor no representa un retroceso, sino un proceso de maduración empresarial. Refleja el paso del optimismo intuitivo hacia un realismo informado, una transición clave para la sostenibilidad a largo plazo.
Productividad e ingresos: semillas que necesitan tiempo
Los análisis mostraron que:
- la productividad aumentó ligeramente (+0.94 puntos), aunque sin significancia estadística (lo que significa que, debido al reducido número de participantes, no podemos descartar matemáticamente que este resultado sea obra de la casualidad, aunque la tendencia sea positiva),
los ingresos promedio no cambiaron en cuatro meses.
Figura 5. Rezago del impacto en productividad
Estos resultados son coherentes con lo observado en programas similares en la región:
Los cambios administrativos se reflejan rápido; los cambios económicos, más lentamente.
Cuatro meses no alcanzan para que un hábito recién adquirido —como registrar gastos o mejorar la estrategia comercial— se traduzca en mayores ventas o rentabilidad. Sin embargo, los cimientos están puestos, y eso vale más que un resultado inmediato.
Figura 6. Transformación de microempresas
Entonces ¿funcionó En Marcha?
Sí, y de maneras muy valiosas:
1. Fortaleció la gestión interna con resultados claros: Este fue el cambio más robusto, medible y consistente.
2. Aumentó la conciencia empresarial: Los emprendedores entienden mejor su realidad, sus costos, su capacidad y sus límites.
3. Generó aprendizajes para mejorar la metodología: El piloto nos mostró qué ajustes hacer antes de escalar.
4. Construyó evidencia local confiable: Paraguay ahora dispone de datos propios sobre qué funciona y qué no en intervenciones para MIPYMES.
En conjunto, estos resultados confirman que En Marcha funcionó como un programa de fortalecimiento de capacidades y como un espacio de aprendizaje institucional para mejorar futuras intervenciones.
Estos resultados son especialmente relevantes para el Estado, ya que aportan evidencia concreta sobre qué tipo de intervenciones generan cambios reales en microempresas en plazos cortos. En particular, muestran que los programas de fortalecimiento empresarial ganan efectividad cuando priorizan la gestión interna, el acompañamiento cercano y la adaptación al contexto territorial, en lugar de enfoques genéricos o exclusivamente formativos.
El piloto también abre una pregunta clave de cara al futuro: cómo adaptar y escalar esta metodología a otros territorios del país, con estructuras productivas, niveles de informalidad y capacidades institucionales distintas. La experiencia de Concepción ofrece una base sólida para pensar ajustes y réplicas informadas, más que modelos únicos aplicados de forma homogénea. Para este propósito, desde el AccLabPY desarrollamos el Toolkit de Evaluación de Impacto del Programa “En Marcha”, cuyo objetivo es facilitar un proceso iterativo de evaluación que pueda sumar nuevos casos a los datos que recogimos, de manera a incrementar la calidad de la evaluación y los niveles de inferencia causal que podemos tener a partir de este análisis.
Lo que aprendimos como Laboratorio de Aceleración
Desde el Laboratorio de Aceleración, extraemos cinco lecciones centrales para programas de fortalecimiento empresarial:
1. Las microempresas aprenden rápido cuando el acompañamiento es práctico
Las herramientas simples, contextualizadas y aplicables generan cambios reales.
2. La gestión es el punto de partida más poderosoAntes que el marketing o la maquinaria, lo que transforma un negocio es ordenar su casa por dentro.
3. El bienestar emprendedor importa
El bienestar emprendedor importa. Las emociones, el estrés y las expectativas influyen directamente en cómo se incorporan y sostienen los aprendizajes.
4. Los impactos económicos requieren más tiempo
Para ver cambios en ingresos y productividad, necesitamos mediciones de 6–12 meses.
5. Evaluar es parte del proceso de innovación
La caída del IEE no es un error: es evidencia para mejorar. La evaluación no se trata de juzgar, sino de aprender, ajustar y avanzar.
Más allá de los aprendizajes de las microempresas, el piloto En Marcha también fortaleció capacidades institucionales. Permitió poner a prueba metodologías, instrumentos de diagnóstico y esquemas de acompañamiento, así como validar la importancia de incorporar evaluación desde el diseño de las intervenciones. En este sentido, el aprendizaje no fue solo para los emprendedores, sino también para quienes diseñan e implementan políticas de apoyo productivo.
Pasos En Marcha
Más allá de las cifras, los gráficos y los modelos estadísticos, lo más valioso que dejó la evaluación fueron las personas.
La emprendedora que llevó su primer registro de gastos.
El comerciante que entendió por qué fluctuaban sus márgenes.
El negocio que se animó a usar redes sociales para vender.
Cada historia es un paso adelante. Cada avance, por pequeño que parezca, forma parte de un proceso más amplio. La evidencia confirma lo que vemos cada día en territorio: con el acompañamiento adecuado, los pequeños negocios avanzan. Y en Concepción, ya están en marcha.
Podés leer estos resultados y aprendizajes en detalle en el working paper de Evaluación de Impacto del Programa “En Marcha” en Paraguay, disponible en el enlace luego del salto: