Desde la base: soluciones financieras locales son clave para el desarrollo sostenible

30 de Julio de 2026

El cambio verdadero y duradero suele surgir de un enfoque que está profundamente arraigado en el contexto local y adaptado a las necesidades específicas de la comunidad a la que sirve. La historia del éxito del desarrollo sostenible no se escribe en las salas de juntas, sino en los campos, los campos agrícolas y las pequeñas empresas de las mismas personas a las que pretende empoderar.

En un día cálido y soleado de abril de este año, tuve el privilegio de ver este principio en acción. Como parte de la iniciativa “Innovación financiera local para la transformación resiliente de los sistemas alimentarios en el Corredor Seco de Honduras”, financiada por el Joint SDG Fund, visitamos, junto con compañeros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la mancomunidad de Municipios del Norte de Choluteca, MANORCHO. Esta iniciativa está diseñada para llevar productos financieros innovadores a una región que se enfrenta a fenómenos climáticos extremos y a la exclusión financiera.

Nuestro viaje nos llevó a una granja de tilapia dirigida por un emprendedor cuya familia había heredado las tierras. La propiedad era sencilla, enclavada en la ladera de una colina junto a la carretera principal, pero rebosaba de potencial. Uno de sus propietarios, José Adolfo Nuñes Lagos, nos mostró con orgullo sus tanques para la cría de tilapia, desde los huevos hasta los alevines. Más tarde, bajamos hasta un embalse donde nos subimos a una pequeña embarcación para visitar las jaulas de acuicultura. Navegar entre las estructuras flotantes nos proporcionó una visión inestimable de la logística y el enorme esfuerzo que requiere la cría de tilapias para los mercados locales e incluso para grandes minoristas, como Walmart.

Cuando le preguntamos cómo le había ayudado el Centro Financiero para el Desarrollo (CFD) local, explicó que le había proporcionado los medios esenciales para adquirir el primer lote de huevos de pez con el que puso en marcha toda su actividad. Hoy en día, no da abasto para satisfacer la demanda del mercado y está deseando hacer crecer su negocio. Sin embargo, para dar el siguiente paso —como conseguir un almacén frigorífico para sus productos o invertir en energía renovable para alimentar las bombas de agua que airean sus tanques de peces—, necesita algo más. Necesita productos financieros que se adapten a su realidad.

Productos financieros para impulsar la inclusión y la resiliencia económica

Es precisamente aquí donde la importancia de un enfoque localizado se hace innegable.

El Corredor Seco de Honduras es una región que se enfrenta a enormes retos. Se trata de un territorio muy vulnerable a fenómenos climáticos extremos, desde largas sequías hasta lluvias intensas, lo que afecta directamente a los medios de vida y a la seguridad alimentaria de su población. El sistema financiero formal ha fallado en gran medida a estas comunidades, ya que solo el 4 % de su cartera se dedica al sector agrícola, a menudo con tasas de interés prohibitivos. Esto obliga a muchos pequeños productores, especialmente a las mujeres y a los jóvenes, a entrar en un círculo vicioso de pobreza y endeudamiento con prestatarios informales.

Un producto crediticio genérico diseñado en una ciudad no puede resolver estos problemas. No tendrá en cuenta, por ejemplo, los ciclos de cultivo específicos del café y los aguacates, ni el flujo de caja particular de una granja de tilapia, ni las barreras sistémicas a las que se enfrentan las mujeres emprendedoras que pueden carecer de títulos de propiedad formales.

El PNUD y FAO propusieron una alternativa eficaz: productos financieros adaptados a las necesidades locales. Una iniciativa conjunta basada en las demandas locales y adaptada a la capacidad local, así como en las capacidades de asistencia técnica de las agencias del sistema de Naciones Unidas.

La iniciativa reforzará una red ya existente de Centros Financieros para el Desarrollo (CFD) locales y comunitarios, que construye una arquitectura financiera desde la base. Estos centros no son solo bancos; son ecosistemas locales. Reúnen a los municipios, las cooperativas y las asociaciones de ahorro y crédito para diseñar y ofrecer soluciones financieras que sean flexibles, accesibles y, lo más importante, pertinentes.

La iniciativa tiene como objetivo proporcionar todo tipo de recursos, desde capital inicial y fondos de garantía hasta líneas de crédito especializadas para infraestructuras resilientes al cambio climático. Reconoce que la inclusión financiera no consiste solo en proporcionar dinero, sino en ofrecer el apoyo adecuado, junto con asistencia técnica, para ayudar a que prosperen empresas, como la granja familiar de tilapia que visitamos. Para el piscicultor con el que hablé, esto podría significar un préstamo estructurado para adaptarse a su ciclo de ventas, lo que le permitiría invertir en los paneles solares y el almacén frigorífico que necesita para expandirse de forma sostenible. Estos productos financieros innovadores se pondrán a prueba no solo en MANORCHO, sino también en la mancomunidad de La Paz, MAMCEPAZ, con el objetivo de extenderlos a otras mancomunidades de todo el país.

Al empoderar a los actores locales y confiar en sus conocimientos, creamos un efecto multiplicador. Construimos sistemas alimentarios resilientes, generamos oportunidades económicas y fomentamos un sentido de pertenencia y dignidad. La trayectoria de ese criador de tilapias, desde un pequeño lote de huevos hasta un negocio próspero a punto de expandirse, es un testimonio de esta verdad. Nos muestra que debemos empezar por escuchar e invertir en soluciones locales.

Conozca más del proyecto.