PNUD en América Latina y el Caribe

Reducción del Riesgo de Desastre y Recuperación

Cada año, millones de personas en la región enfrentan riesgos crecientes por fenómenos naturales y crisis climáticas, así como por las altas condiciones de vulnerabilidad y exposición de la población, sus actividades económicas e infraestructuras. América Latina y el Caribe es una de las regiones del mundo más afectadas por desastres y los efectos de un clima cambiante.  

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) trabaja para que la gestión del riesgo de desastres sea parte integral del desarrollo sostenible, apoyando a gobiernos, comunidades y actores clave en la reducción de vulnerabilidades, la preparación ante emergencias, y la recuperación resiliente ante sus impactos. 

Nuestro trabajo está organizado en tres grandes áreas: 

Integración del enfoque de género

PNUD Honduras

En todo nuestro trabajo se prioriza la transversalización del enfoque de género. Se intenta que la información de riesgos de desastres, así como de las evaluaciones post-desastre, incluya un análisis diferenciado. Así también en las iniciativas de preparación ante desastres y de recuperación, se pone énfasis en atender las necesidades particulares de grupos de mujeres, como lideresas, empresarias, y principales responsables de las tareas de cuidado.  

Ejemplos:  

 

PROYECTOS REGIONALES:

Trabajamos a través de estos proyectos regionales: 

    EUCARES: El Programa de Resiliencia de la Unión Europea y el Caribe (EU-CA-RES) es una iniciativa de 10 millones de euros diseñada para fortalecer la resiliencia de la región ante los impactos de las crisis, incluidas las causadas por el cambio climático. Esto se logra mediante el aumento de la cobertura y la adecuación de los planes de protección social con capacidad de respuesta ante emergencias e inclusión de género, y la aceleración de la capacidad de recuperación de los más vulnerables. Implementada conjuntamente por la Unión Europea, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la iniciativa trabaja para garantizar que, cuando ocurra la próxima emergencia, sus impactos sean menos graves y los procesos de recuperación sean más eficaces y eficientes, reduciendo así las pérdidas y el sufrimiento.  

    En el marco de este proyecto de 4 años (2025-2029), el componente del PNUD se centra en la preparación para la recuperación ante desastres, con actividades en torno a la planificación de la recuperación ex ante, el desarrollo de herramientas basadas en datos y el fortalecimiento de las capacidades en enfoques prospectivos para fundamentar la preparación, el diseño de mecanismos financieros, la implementación de medidas comunitarias y la generación e intercambio de conocimientos. La intervención del PNUD se dirige a seis países: Belice, Cuba, República Dominicana, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas. Además, el PNUD trabajará a nivel regional en coordinación con organizaciones intergubernamentales como CDEMA, CCRIF y CDB. 

    EU ACP: A través del Programa del PNUD y UE/ACP (Asia, Africa y Caribe), estamos superando la mera respuesta reactiva ante desastres para construir un futuro proactivo donde las comunidades lideren su propio desarrollo resiliente. Esta colaboración salvaguarda vidas, fortalece las economías locales e impulsa un futuro sostenible para todos. 

    Tras el paso del huracán Melissa (2025), el Programa PNUD – UE/ACP se activó para brindar apoyo a las comunidades afectadas en Cuba y Jamaica. 

    En Cuba, el apoyo se centra en la reconstrucción de viviendas, mediante el uso de sistemas de construcción adecuados y la promoción del uso de fuentes de energía renovables. En Jamaica, el programa integra la gestión comunitaria de escombros con programas de empleo remunerado, apoya a las pequeñas empresas y despliega energía solar en instalaciones críticas, creando así una nación altamente resistente a las crisis. 

    En Belice (Huracán Lisa, 2022), esta alianza revolucionó la capacidad operativa de las organizaciones de emergencia. 64 profesionales recibieron capacitación y fueron equipados con tecnología moderna, incluyendo tabletas, radios de campo y unidades LiDAR para la evaluación de daños mediante drones.

     Este avance en la preparación institucional permite a los expertos locales monitorear los daños con precisión, garantizando que la recuperación comience de inmediato. En República Dominicana (inundaciones del 2023), la alianza impulsó a las micro, pequeñas y medianas empresas desde una perspectiva de inclusión de género. Se brindó capacitación intensiva a 155 empresas lideradas por mujeres, mejorando sus habilidades financieras y su preparación para emergencias. 

    Cabe destacar que todas las empresas participantes adoptaron políticas contra la violencia de género, fomentando así comunidades más seguras y equitativas. En relación con el impacto del huracán Beryl (2024), la alianza ha apoyado a los gobiernos de Granada y San Vicente y las Granadinas en la elaboración de evaluaciones de necesidades post- desastre y en la formulación de planes de recuperación, así como en intervenciones sectoriales específicas en materia de vivienda y agricultura.

    Sismos Cuba y el Caribe: Este proyecto se propone contribuir a fortalecer las capacidades de preparación de asentamientos urbanos vulnerables en la provincia de Granma, ante el aumento del riesgo sísmico en el área, con participación comunitaria y desde un enfoque de igualdad de género e inclusión social.  

    El proyecto “Fortalecimiento de la capacidad de preparación de las comunidades y contrapartes locales, nacionales y del Caribe para abordar mejor el riesgo sísmico, potenciando la participación comunitaria género-responsiva” tiene como propósito acompañar los esfuerzos de Cuba para incrementar las capacidades de preparación para la protección, respuesta y recuperación temprana ante sismos en comunidades urbanas vulnerables en el oriente del país, en particular en la provincia de Granma.  

    La iniciativa se propone fortalecer la gestión del riesgo sísmico a nivel institucional y comunitario, promoviendo enfoques participativos, priorizando la atención a grupos vulnerables y fomentando prácticas que favorezcan la corresponsabilidad en los cuidados y la equidad de género.  

    Asimismo, busca fortalecer la cooperación Sur-Sur con países del Caribe para el intercambio de buenas prácticas vinculadas a la preparación ante riesgos sísmicos. Estas actividades se desarrollan en colaboración con el Centro Regional del PNUD para América Latina y el Caribe, e incluyen intercambios en los Centros de Investigación Sísmica de Cuba y de la Universidad de las Indias Orientales, la actualización de los módulos de capacitación en preparación comunitaria del Centro de Entrenamiento de CDEMA, y la difusión de las experiencias cubanas en eventos clave a nivel regional. 

    El proyecto es implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en coordinación con el gobierno de Granma y cuenta con la contribución financiera de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea. También recibe el apoyo metodológico del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil en Cuba.