La NDC 3.0 cuenta con diez metas y 42 medidas por ejecutar para la mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático.
Honduras concluye el proceso participativo de actualización de las NDC 3.0
31 de Octubre de 2025
La NDC debe ser endosada a la Secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático en febrero de 2026
Recientemente fue presentada la propuesta de actualización de la NDC 3.0 (Contribución Determinada a Nivel Nacional), con los aportes realizados por todos los actores clave de la acción climática en el país, tales como instituciones del Estado, empresa privada, sociedad civil, academia y cooperantes internacionales. En este proceso colectivo, se contabilizó la participación de más de 210 instancias.
Lo anterior formó parte del proceso participativo liderado por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA), a través de su Dirección Nacional de Cambio Climático (DNCC), que coordina el proceso técnico y metodológico de actualización de la NDC 3.0. La actividad contó con el apoyo técnico y facilitación metodológica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La NDC es el principal instrumento mediante el cual los países comunican sus metas climáticas ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
"Esta actualización no es solo un requisito internacional, sino también una hoja de ruta nacional para fortalecer la resiliencia del país ante los efectos del cambio climático, promover un crecimiento bajo en emisiones y asegurar un desarrollo inclusivo y equitativo para todos. Esta actualización forma parte de un esfuerzo más amplio de fortalecimiento, reporte, verificación, monitoreo, evaluación y aprendizaje dentro del Sistema Nacional de Monitoreo del Cambio Climático, lo que significa que Honduras no solo actualiza sus compromisos, sino que también fortalece su capacidad para medir avances, rendir cuentas y mejorar la efectividad de su acción climática."
Jorge Salaverri | Viceministro de la SERNA.
Contexto de vulnerabilidad climática
Honduras se encuentra entre los países más vulnerables al cambio climático en el mundo. Según el Informe Mundial de Riesgo 2025, publicado por el Instituto de Derecho de la Paz y los Conflictos Armados (IFHV) de la Ruhr-Universität Bochum, Honduras ocupa la posición 28 de 193 países en riesgo global, , con altos índices de susceptibilidad y vulnerabilidad ante fenómenos extremos como huracanes, sequías e inundaciones.
Estos impactos afectan gravemente la seguridad alimentaria, la salud pública y los servicios ecosistémicos, generando pérdidas en cultivos básicos, estrés hídrico y deterioro de la biodiversidad. Aunque Honduras contribuye con menos del 0.05 % de las emisiones globales, el país reconoce la importancia de cumplir con sus compromisos de mitigación.
Según el Informe sobre el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) global de 2025, la pobreza y el cambio climático están profundamente entrelazados. Las estrategias de desarrollo deben considerar esta convergencia para ser efectivas.
El análisis de los datos de proyección de la temperatura revela que se prevé que los países con mayores niveles actuales de pobreza multidimensional experimentarán los mayores aumentos de temperatura a finales de este siglo.
Estas conclusiones ponen de relieve la necesidad urgente de actuar a escala mundial para abordar la carga desigual que suponen las amenazas relacionadas con el clima para las personas que viven en situación de pobreza multidimensional. Hacer frente a estas amenazas superpuestas requiere pasar del reconocimiento a la acción, haciendo hincapié en la necesidad de estrategias de reducción de la pobreza resilientes frente al clima, el fortalecimiento de la capacidad local de adaptación y la ampliación de los mecanismos internacionales cooperativos de redistribución y financiación.
Por un planeta saludable
La NDC actualizada establece metas de reducción del 16 % de emisiones para 2035, respecto a un escenario tendencial, en la cual se priorizan medidas para los sectores energía, agricultura y ganadería, bosques y residuos. Estas medidas buscan no solo reducir emisiones, sino también generar beneficios sociales y ambientales.
Por lo tanto, se incluyen metas de mitigación, así como la formulación de metas de adaptación más robustas y contextualizadas, integrando sectores que fortalecerán la capacidad de respuesta ante los impactos del cambio climático.
De igual manera, se incluye la definición de indicadores específicos para el seguimiento y evaluación del cumplimiento de cada medida planteada, así como el fortalecimiento e integración de los sistemas nacionales de Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje (MEL) y Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV), con enfoque en calidad de datos, transparencia y rendición de cuentas.
La NDC 3.0 se podrá articular con instrumentos estratégicos nacionales, en particular con la Estrategia a Largo Plazo para el Desarrollo Resiliente y Bajo en Emisiones (LTS, por sus siglas en inglés), el Plan Nacional de Adaptación (PNA) y las estrategias sectoriales de cada uno de los sectores priorizados.
Además, estipula la estimación de los costos asociados a la implementación de metas y medidas de mitigación y adaptación, con el propósito de fortalecer la planificación financiera y viabilizar la movilización de recursos de cooperación internacional, así como la inclusión de un componente de pérdidas y daños. En resumen, la NDC 3.0 cuenta con seis componentes desagregados por metas, medidas y acciones estratégicas dando un total de 10 metas, 42 medidas y 27 acciones estratégicas. La NDC 3.0 tiene un ciclo de vigencia hasta el 2035 y un siguiente ciclo de actualización en 2030.
-
Redacción:
Alejandra Rodríguez | PNUD Honduras.
EDICIÓN WEB:
Anibal Barahona | PNUD Honduras.