El Programa de Pequeñas Donaciones seguirá promoviendo la participación comunitaria en 2024

Del 2016 a 2023, el Fondo para el medio Ambiente Mundial (GEF) por sus siglas en inglés, a través del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) ha financiado 22 proyectos comunitarios (12 en temas de biodiversidad, 6 en cambio climático, 3 en aguas internacionales y 1 en fortalecimiento de capacidades estratégicas).

27 de Febrero de 2024

El PPD es implementado en Honduras por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) gracias al financiamiento del GEF.

PNUD Honduras

Este nuevo año, el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) continuará para promover la innovación comunitaria, el fortalecimiento de capacidades y el empoderamiento mediante proyectos de desarrollo sostenible de organizaciones de la sociedad civil, considerando por indígenas, mujeres y jóvenes. El PPD es implementado en Honduras por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) gracias al financiamiento del GEF. 

Recientemente, el Comité Directivo Nacional (CDN) del PPD en Honduras, que funge como la máxima autoridad de gobernanza administrativa, se reunió para dar seguimiento a las acciones de trabajo previstas para el presente año. Dicho Comité está integrado por el ministro de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA), tres representantes de organizaciones comunitarias, un miembro de sociedad civil y el especialista de programa del PNUD. 

Represento al consejo indígena del municipio de Marcala “Unión y Fuerza”, y esperamos que podamos coordinar acciones en beneficio del pueblo lenca, siempre y cuando, se respeten las decisiones de los pueblos originarios a través de una consulta libre, previa e informada” explicó Celenia Carrillo, quien también es integrante del CDN del PPD. 
 

Fomento a la acción comunitaria


Durante la reunión de trabajo se destacó la importancia de las alianzas multisectoriales y del trabajo sincronizado entre las partes para lograr un mayor impacto en las comunidades ya que el PPD se centra en promover y apoyar a grupos comunitarios locales para lograr un impacto ambiental más amplio y sostenible. Este enfoque es un aspecto clave del trabajo del PPD y reconoce el poder de los grupos comunitarios motivados para crear un impacto significativo e impulsar una transformación positiva. 

Este enfoque a nivel de base o comunitario promueve la participación y el empoderamiento de la comunidad, lo cual permite que la acción se puede extender su influencia a otros en la comunidad. 

En nuestro gobierno, tenemos claro que, a problemas locales, hay que llevar soluciones locales; y el PPD es quien nosotros consideramos tiene la mejor metodología para poder llegar realmente a la gente y ayudarles a solventar ciertos problemas y que podamos asegurar la protección de los bienes comunes, nuestros recursos naturales. Es por esto que, en nuestro ciclo del GEF, hemos asignado dos millones de dólares para que el PPD implemente los proyectos necesarios con las organizaciones comunitarias aportando un capital semilla y que comiencen a activarse los proyectos” expresó Malcolm Stufkens, viceministro de SERNA.
 

Malcolm Stufkens, viceministro de SERNA

Malcolm Stufkens, viceministro de SERNA.

PNUD Honduras

Ortencia Robinson, vive en la comunidad de Río Esteban, en el municipio de Balfate en el departamento de Colón, poseedor de unas hermosas playas en el Atlántico de Honduras y que cuenta con una considerable población garífuna. Ella es la presidenta de la empresa de mujeres “Mi Esperanza 2” y que se dedican a la limpieza de calles y playas; y a la recolección de residuos sólidos. Doña Ortencia, comentó al PNUD en Honduras, que, gracias al servicio que ofrecen en cuatro comunidades han logrado reducir los niveles de malaria en la zona. 

Por su parte, el coordinador de la Asociación de Comités Ecológicos del Sur de Honduras (ACESH), Feliciano Castillo, que asistió a la reunión del CDN del PPD manifestó que el apoyo recibido por el Programa de Pequeñas Donaciones ha sido un gran respaldo para su organización.  
 

Ortencia Robinson, presidenta de la empresa de mujeres “Mi Esperanza 2”

Ortencia Robinson, presidenta de la empresa de mujeres “Mi Esperanza 2” que se dedica a la limpieza de calles y playas y a la recolección de residuos sólidos.

PNUD Honduras

Antecedentes del PPD en Honduras


El PPD en Honduras, desde sus inicios en el 2002, ha financiado 213 proyectos comunitarios que representan una inversión de más 6,848,379 millones de dólares de fondos GEF. Y las áreas focales donde se han concentrado las acciones han sido: biodiversidad, cambio climático, desarrollo de la capacidad y aguas internacionales. Algunas de las intervenciones en las áreas han sido:

Algunas de las intervenciones del PPD en Honduras con algunos proyectos específicos en las áreas han sido:

Cuidado de cuencas hídricas

En Honduras, el PPD ha apoyado acciones comunitarias para la conservación y manejo de cuencas. En las Comunidades de Las Dantas, Los Chiles y Playitas, municipio de Lepaera, Lempira se ha trabajado en la reforestación y protección de la cuenca del río Claro, en donde los habitantes de tres comunidades colindantes, junto a autoridades, han trabajado para la demarcación y declaración de protección de la cuenca del referido río, en coordinación con la Autoridad Ambiental Municipal. Además, dos centros educativos de las comunidades organizaron la siembra de 1.000 árboles de especies nativas, y se construyó una micro hidroeléctrica para la prestación de servicios energéticos.

Son 140 familias con 1.184 integrantes cuyas vidas han mejorado considerablemente y que, gracias a la electricidad producto de la microcuenca, ahora pueden conservar alimentos, incluida la venta, y conservar medicinas (vacunas y nebulizadores), cargar sus teléfonos móviles, así como ampliar las horas de trabajo y estudio. Incluso, han iniciado diversas actividades productivas entre ellas, la carpintería, soldadura, elaboración de productos lácteos, cultivo de tilapia, y otras. Además, tres centros educativos, que atienden a 72 estudiantes, mejoraron sus condiciones de enseñanza y ahora pueden utilizar tecnología moderna, ya que pueden tener computadoras funcionales. 

Para este proyecto comunitario, se trabajó estrechamente con la Cooperativa de Servicios Eléctricos de Río Claro (COMISERICLAL), lo cual contribuyó en establecer conexión con las comunidades, como desarrollar su capacidad técnica y estructura de gestión. 

Es importante reconocer el liderazgo comunitario, quienes movilizaron financiamiento adicional, incluido del gobierno de Honduras, la compañía nacional de servicios eléctricos, el gobierno local y la cooperación alemana, GIZ, lo que les permitió implementar el proyecto a mayor escala. Además, estos socios brindaron soporte técnico y de ingeniería que condujo a mejoras de diseño que lograron ahorros para el proyecto. La pequeña hidroeléctrica Río Claro generó entre 50 y 60 KW durante el período seco y entre 80 y 90 KW en invierno. Adicionalmente, 30 hogares con 150 miembros en comunidades vecinas se beneficiaron indirectamente al tener acceso a algunos de los servicios energéticos. 
 

Conservación de los océanos y manejo de residuos

En la comunidad de Balfate, Colón, a orillas del mar Caribe, se trabajó con líderes comunitarios para mejorar la gestión de residuos y conservar los bosques de manglares, que estaban siendo afectados por el incremento de la basura y tala indiscriminada del mangle. 

Por ello, se apoyó al grupo de mujeres “Mi Esperanza 2” para que, mientras aumentaran sus conocimientos en manejo de residuos, generaran una fuente de ingreso por medio de la recolección de residuos sólidos en toda la comunidad de Río Estaban y Bambú, La Colonia y Lucinda. Las integrantes aprendieron sobre temas administrativos, fortalecimiento organizacional, uso y mantenimiento de equipos y residuos sólidos. Estos cursos de capacitación también dejaron capacidades instaladas que permitieron a las integrantes de “Mi Esperanza 2” ser una organización autosustentable y administradora de sus propios recursos. 

Específicamente, más de 200 familias utilizaron el servicio de tren de limpieza proporcionado por las mujeres de “Mi Esperanza 2”. Como resultados claves, el proyecto evitó que, al menos, 288.000 kg de residuos sólidos ingresaran al mar durante la época de ejecución; y se incentivó a cuatro comunidades a reducir los residuos, lo que resultó en evitar la contaminación de los recursos marino-costeros del municipio de Balfate, especialmente el Monumento Natural Cayos Cochinos.

También, otro de los impactos del proyecto estuvo vinculado con los trabajos de restauración de manglares, acompañados de una serie de charlas en centros educativos. 

Como parte de los esfuerzos de adaptación al COVID, debido a las restricciones de aislamiento y distanciamiento social, la comunidad se vio gravemente afectada por la escasez de alimentos. El PPD redirigió parte de los recursos del proyecto al establecimiento de 30 huertos familiares, que resolvieron parcialmente la crisis alimentaria inmediata de 30 hogares y produjeron al menos 60 quintales de abono natural, 120 litros de fertilizantes y 2 tipos de biofertilizantes líquidos, brindando fuentes de ingresos adicionales y alternativas durante la pandemia.
 

Participación de mujeres y pueblos indígenas para la conservación ambiental

La estrategia del PPD se orienta al liderazgo comunitario y para ello ha impulsado para que mujeres y personas pertenecientes a grupos indígenas asuman roles de representación a favor de sus comunidades. Así tenemos el caso de que, a través de una iniciativa del PPD, una mujer, Lesly Yarleny Varela, se convierta en la primera presidenta mujer de los Comités Ecológicos del Sur de Honduras, una organización históricamente liderada y gobernada por hombres, y responsable de la gestión ambiental del Golfo de Fonseca. 

En el departamento de Intibucá, 25 mujeres indígenas lencas han demostrado técnicas mejoradas en la producción agrícola, control de incendios forestales, limitación de las infestaciones de gorgojos invasores y formas de aumentar los ingresos familiares. Por medio de una iniciativa del PPD, se establecieron 20 sistemas de aboneras producidos localmente para generar 200 toneladas de fertilizante orgánico y se instaló una red de riego de 400 metros para la producción hortícola, en coordinación con USAID. Posteriormente, el Instituto de Conservación Forestal (ICF) donó 3.000 plantas para establecer un vivero comunitario y reforestó tres microcuencas. 

Los resultados que surgieron del proyecto PPD incluyeron un mayor conocimiento práctico y conciencia ambiental en técnicas de gestión y restauración del paisaje. En cuanto a la producción de artesanías, se organizaron una serie de talleres sobre tecnología mejorada de hornos, lo que llevó al rediseño de dos hornos cerámicos independientes, uno para quemar y otro para ahumar. Gracias a la introducción de hornos energéticamente eficientes, el consumo de leña se redujo en un 50% y las enfermedades respiratorias entre las mujeres indígenas lencas han disminuido considerablemente. Además, se apoyó un intercambio con otros artesanos indígenas a nivel nacional, lo que generó mayores ingresos mediante la venta de artesanías de mejor calidad por parte de la empresa liderada por mujeres indígenas.