Encuentro Climatización y Refrigeración: Desafíos y soluciones en equidad de género
26 de Junio de 2025
Muy buenos días a todos y a todas.
Quiero comenzar mi intervención, saludando muy cordialmente a cada uno de Uds., y agradeciendo al Ministerio del Medio Ambiente y a Inacap por esta invitación. Es un placer compartir con Uds. el día de hoy.
Saludo también de forma especial a la Ministra del Medio Ambiente, Sra. Maisa Rojas, y a todo el equipo de la Unidad Ozono de este ministerio, con quienes venimos trabajando hace ya muchos años, a través de un trabajo conjunto con agencias internacionales como PNUD, PNUMA y ONUDI, en una agenda nacional para la protección y la recuperación de la capa de Ozono a nivel nacional.
Cuando digo "desde hace muchos años", no es una exageración. El Protocolo de Montreal fue adoptado en 1987, hace casi 38 años, y el Fondo Multilateral para su aplicación se estableció en 1991. Ese mismo año, desde el PNUD, comenzamos a apoyar su implementación, logrando sumar a más de 120 países en este esfuerzo, incluido Chile1.
En aquella época, Chile estaba recientemente recuperando su democracia, no existía el Ministerio del Medio Ambiente, la cooperación internacional debía recorrer un largo camino para abordar la grave amenaza que significaba la reducción de la capa de ozono atmosférica de nuestro planeta.
El PNUD ha acompañado este camino desde el principio. De hecho, hace un par de meses conmemoramos los 35 años desde que el Estado de Chile ratificó el Protocolo y comenzó su implementación en el país. Nos sentimos orgullosos de este acompañamiento, pero sobre todo de los éxitos alcanzados. Estamos convencidos que este es uno de los acuerdos internacionales más exitosos en materia ambiental a nivel mundial2.
Y los indicadores hablan por sí solos 3:
Hasta la fecha, los países han eliminado cerca del 99 % de las Sustancias que Agotan el Ozono (SAO) a nivel mundial, en comparación con los niveles de 1990.
A este ritmo, la capa de ozono se recuperará para mediados de este siglo.
La recuperación implica salvar, aproximadamente, a dos millones de personas cada año de contraer cáncer de piel, otros tipos de cáncer y cataratas oculares.
Adicionalmente, al limitar el uso Sustancias que Agotan el Ozono -por ejemplo los hidrofluorocarbonos (HFC)-, la implementación del Protocolo contribuye también, de manera significativa, a enfrentar el Cambio Climático.
Estos logros demuestran cuan efectiva es y puede ser, la cooperación internacional. Pero el trabajo no acaba, y aunaún hay mucho por hacer.
Cuando partió el trabajo del Protocolo, la preocupación fundamental era salvar vidas humanas. Esta prioridad de se mantiene, pero hoy sabemos que eso no es suficiente. Es necesario también transformar nuestras sociedades, para garantizar que el desarrollo alcanzado sea verdaderamente sostenible.
Transformar la sociedad implica también, transformar la economía. Hacerla más productiva, más eficiente, pero también, más verde y más inclusiva. Y en esto, el papel de las mujeres es central.
Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, tenemos el convencimiento de que la transición hacia una economía más verde y sostenible debe hacerse con las mujeres.
A nivel global, las mujeres están subrepresentadas en las industrias relacionadas con la energía y el medio ambiente. Sin embargo, sabemos que cuando ellas participan activamente, las soluciones son más innovadoras, más inclusivas y sostenibles en el tiempo.
Por eso, el apoyo del PNUD a iniciativas con enfoque de género es más que una contribución técnica. Es parte de una visión de desarrollo que reconoce el talento femenino como motor de cambio, especialmente en contextos donde la crisis climática exige respuestas integrales.
Este compromiso tiene expresiones concretas en nuestra cartera de proyectos que implementamos en conjunto con la Unidad de Ozono del Ministerio del Medioambiente. Se materializa en nuestra labor como agencia líder en la implementación del “Plan de Gestión para la Eliminación de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) en su Fase III (HPMP-III)”, en el “Plan de Implementación de la Enmienda de Kigali (KIP)”, y en el “Proyecto piloto sobre eficiencia energética en el uso de bombas de calor a base de CO2 en refrigeración industrial”.
Todas estas iniciativas, actualmente en desarrollo y financiadas por el Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, contribuirán a eliminar el consumo remanente de hidroclorofluorocarbonos (HCFC) en Chile para el año 2030 (los gases más peligrosos para la capa de ozono), iniciar la reducción de los hidrofluocarbonos (HFC), y mejorar la eficiencia energética de los sistemas de frío.
Junto a lo anterior, la aplicación de un modelo de implementación integral, que incluye capacitación técnica, certificación de competencias laborales con igualdad de género, impulso a tecnologías limpias, apoyo a centros de regeneración y acompañamiento a empresas en procesos de reconversión tecnológica, contribuirá significativamente a una transición justa, baja en carbono, con enfoque de género, y con una activa colaboración público-privada.
Desde el PNUD, continuaremos apoyando este tipo de iniciativas, con la convicción de que cada transformación que incluye también avances en igualdad de género, es un paso adelante en modernización, productividad, justicia social, resiliencia y sostenibilidad.
Felicitaciones a todas y todos quienes hacen posible este encuentro, y cuenten con el PNUD para seguir transitando este exitoso camino.
Muchas gracias.
"Transformar la sociedad implica también, transformar la economía. Hacerla más productiva, más eficiente, pero también, más verde y más inclusiva. Y en esto, el papel de las mujeres es central".Georgiana Braga-Orillard