Conmemoración de los sesenta años del PNUD en Chile

7 de Octubre de 2025
Female presenter at podium under a blue event banner, addressing an audience.

Muy buenas tardes a todas y todos.

Es un honor darles la bienvenida a la conmemoración de seis décadas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Chile.  

A nivel global, la organización se formó en 1965 mediante la fusión del Programa Ampliado de Asistencia Técnica de las Naciones Unidas y el Fondo Especial de las Naciones Unidas.  

Su mandato es ayudar a los países a eliminar la pobreza, promover la prosperidad para todas las personas, fomentar una gobernanza efectiva, la resiliencia ante las crisis y un planeta sano.  

Durante seis décadas, el PNUD ha acompañado a los países en sus momentos difíciles y también en sus logros. Por ejemplo, en los inicios de Singapur, en 1967, apoyó la planificación industrial y el fortalecimiento institucional que sentaron las bases de su desarrollo. En los años 90, tras la guerra en los Balcanes, contribuyó a la reconstrucción democrática y a la cohesión social. En Indonesia, en 2004 después del devastador tsunami, ayudó a reconstruir comunidades y medios de vida.  

Hoy, en Ucrania, apoya la recuperación de infraestructura y la resiliencia de las personas afectadas. En Gaza, contribuye a la remoción de escombros. Y en América Latina, el PNUD ha sido un actor clave en procesos de paz como los de El Salvador y Colombia, promoviendo la reconciliación y la construcción de una paz duradera.  

Ese mismo espíritu inspiró el lanzamiento, en 1990, del Informe Global sobre Desarrollo Humano, que redefinió la manera de entender el progreso más allá del crecimiento económico.

En estos tiempos convulsionados, cuando se cuestiona el multilateralismo, me gustaría compartir un poco de mi historia personal. Nací en una dictadura: en Brasilia, la capital de Brasil. En ese momento, el país estaba ensimismado, con una política de sustitución de importaciones y alto proteccionismo económico, lo que hacía difícil encontrar productos importados e incluso personas extranjeras. La situación empeoró con la hiperinflación que siguió en los años 80. Recuerdo los movimientos sociales que abogaban por elecciones directas, una nueva constitución y apertura económica. Y vi cómo la llegada de la democracia renovó la esperanza de las personas. Fue entonces cuando me interesé por las Naciones Unidas y sus valores. Me impresionaron las banderas, el multilingüismo y la mezcla de culturas. Eso aún me impresiona el día de hoy. Tengo mucho orgullo de haber sido parte de esa historia por 25 años y seguir siéndolo.  

Hoy también celebramos los 60 años del PNUD en Chile, pues el Fondo ya estaba aquí cuando el Programa se creó. Por lo tanto, el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo en Chile opera también en el país desde 1965. Su rol, como la agencia de desarrollo del Sistema de Naciones Unidas, es colaborar con el Estado de Chile y los diferentes gobiernos para apoyar el desarrollo en el país. Para ello, define en conjunto con instituciones nacionales un marco de cooperación que refleja las prioridades de desarrollo del Estado chileno.  

Durante estos años, Chile ha sido protagonista de importantes logros de desarrollo. Desde la recuperación de la democracia, la reducción extraordinaria de la pobreza durante los últimos 30 años, el aumento de la esperanza de vida y de los años de escolaridad, por nombrar algunos.  

El PNUD ha acompañado al país en este camino y ha tenido el privilegio de ser un socio estratégico de Chile y de su proceso de desarrollo, poniendo a disposición del país su capacidad técnica y de articulación de actores diversos. Esto nos ha permitido trabajar junto a instituciones públicas, la sociedad civil, la academia y el sector privado. 

Hemos apoyado y continuamos haciéndolo, la reducción de la pobreza, el fortalecimiento institucional, la modernización del Estado, la participación ciudadana en la toma de decisiones, la igualdad de género y el desarrollo de los territorios. Más recientemente, el PNUD ha colaborado con el país en promover un sistema de protección social adaptativa y a enfrentar el cambio climático.  

Seguramente la Ministra de Obras Públicas lo mencionará, pero tenemos especial orgullo de la obra de control aluvional que, junto con otros socios, hemos construido en 8 meses y entregado este año en Antofagasta, para proteger a comunidades en Quebrada Bonilla.

También hemos realizado importantes contribuciones al debate público a través de productos de conocimiento emblemáticos como los Informes sobre Desarrollo Humano en Chile o las Auditorías a la Democracia. El espíritu de estas publicaciones ha sido siempre abrir preguntas antes que dar respuestas, promover conversaciones necesarias con un horizonte temporal de largo plazo, lejos de la coyuntura y las urgencias de cada día.

Pero volvamos al presente. Estamos en un momento de cambios y crisis globales sin precedentes. De transformaciones geopolíticas importantes, de crisis económicas y climáticas que tensionan de manera inédita las capacidades de los países para responder a riesgos y nuevas vulnerabilidades.

Chile no es ajeno a estas transformaciones y crisis. Pero, además, tiene otros desafíos de desarrollo. Algunos de ellos son sofisticados y coinciden con los que enfrentan varios países desarrollados. Por ejemplo: los cambios demográficos, la migración, el desarrollo tecnológico o el estancamiento de la productividad.

Otros son más específicos y compartidos por la mayoría de los países de la región. Como la persistente desigualdad territorial, las brechas en calidad de la educación y la creciente sensación de inseguridad.

Pese a estos desafíos, la posición de Chile es ventajosa. El país tiene un saber hacer muy relevante, que es además altamente demandado por otros países y que tiene un alto potencial de ser exportado. Chile es reconocido por su capacidad de resiliencia, de innovación, por la excelencia de sus datos y por la solidez de sus instituciones. 

En el PNUD somos conscientes de esta capacidad del país. Y por eso hoy quiero animar a Chile a potenciar su rol en la cooperación internacional. Estamos convencidos de que en un mundo de desafíos cada vez más complejos e interconectados, las respuestas deben ser colectivas. Y deben surgir desde el respeto, la solidaridad y la cooperación.  

Más adelante en este evento veremos un video sobre un Centro Comunitario Agrícola llamado Patagonia Compassion ubicado en Kenia. Sí, aunque suene extraño no es un error de libreto.  Se trata de un Centro que funciona en África pero que tiene un nombre de una región del Cono Sur de América.  

Este proyecto es financiado por el Fondo Chile, una iniciativa de cooperación Sur-Sur para el desarrollo sostenible, que es gestionado por el Ministerio de Relaciones exteriores, la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Como se imaginarán, tengo prohibido hacer spoiler.  

Por eso solo les adelantaré algo mínimo, pero que me parece clave: la cooperación tiene el potencial de cambiar vidas. No solo de quienes son receptores de apoyo como Bryan o las mujeres del condado de Makueni, sino también de las personas que generosamente comparten sus experiencias y conocimientos técnicos, como Víctor y Sandra.  

Porque cooperar es mucho más que lograr metas y resultados concretos. Es un proceso de construcción de confianzas, de reconocimiento, de aprendizaje mutuo. Sus frutos, como veremos en el video, son hortalizas, pero también esperanzas y capacidad para construir sueños y proyectos de vida.

Chile ha sido en el pasado receptor de ayuda internacional. Es tiempo de que, como se menciona en el video, la virtud se replique. Chile tiene todo el potencial para hacerlo. Y el PNUD, toda la capacidad y la motivación para apoyarlo.  

Hoy celebramos 60 años de historia compartida. Una historia de colaboración, de diálogo, de éxitos, pero también de importantes aprendizajes. Como mencioné al inicio de mis palabras, el mundo está cambiando. Y las Naciones Unidas están cambiando también. Pero este nuevo escenario, lejos de desalentarnos nos impulsa a hacer más y mejor. Y sobre todo a perseverar en nuestro rol.  

Hoy renovamos nuestro compromiso con el desarrollo sostenible de Chile, ofreciendo nuestras capacidades técnicas, redes internacionales y experiencia para orientar políticas públicas más eficaces e inclusivas, capaces de generar resultados tangibles en las vidas de las personas.  

Esperamos continuar apoyando a Chile en su proceso de desarrollo.

Muchas gracias. 

El PNUD ha acompañado al país en este camino y ha tenido el privilegio de ser un socio estratégico de Chile y de su proceso de desarrollo, poniendo a disposición del país su capacidad técnica y de articulación de actores diversos. Esto nos ha permitido trabajar junto a instituciones públicas, la sociedad civil, la academia y el sector privado.
Georgiana Braga-Orillard, Representante Residente del PNUD en Chile.