Más allá del mérito: los obstáculos para el liderazgo empresarial de las mujeres
15 de Abril de 2026
El Séptimo Reporte de Indicadores de Género de Empresas en Chile (elaborado por los Ministerios de Hacienda y Economía junto a ChileMujeres) revela cifras contundentes: las mujeres ocupan solo el 23% de las gerencias de primera línea y el 16,8% de los directorios. Más preocupante aún es que el 32% de las empresas no cuenta con ninguna directora y un 40% carece de mujeres en la alta gerencia.
En un país con mujeres altamente preparadas y con niveles educativos superiores, ¿qué explica esta brecha en la cima?
Del "techo de cristal" al "laberinto"
Es común hablar del “techo de cristal” como esa barrera invisible que impide el ascenso. Sin embargo, esta metáfora sugiere que el avance es fluido hasta que se detiene abruptamente antes del final. Autoras como Eagly y Carli proponen un concepto más preciso: el “laberinto”.
Las mujeres atraviesan una ruta llena de obstáculos interconectados que aparecen en distintos momentos de su carrera, dificultando el progreso desde mucho antes de llegar a la meta.
Los sesgos de género: el filtro invisible
Uno de los muros más altos en este laberinto son los sesgos en los procesos de reclutamiento y promoción. Estos prejuicios influyen en cómo percibimos el talento según el sexo de la persona:
- Estereotipos de liderazgo: Culturalmente, asociamos el mando con rasgos masculinos. Si una mujer es empática, se duda de su autoridad; si es asertiva y firme, se la juzga negativamente por no cumplir con el rol femenino tradicional.
- Doble vara en el desempeño: Los éxitos masculinos suelen atribuirse al talento, mientras que los femeninos se asocian a la suerte o al apoyo externo. Esto obliga a las mujeres a demostrar mucho más que sus pares hombres para ser reconocidas.
- La paradoja de la maternidad/paternidad: Mientras que la paternidad se suele premiar (visto como un signo de responsabilidad), la maternidad se penaliza bajo la creencia de que la mujer estará menos comprometida o disponible.
La carga invisible y los arreglos familiares
El ascenso no solo se frena en la oficina; también se detiene en el hogar. La sobrecarga doméstica y la “carga mental” —esa gestión invisible de qué se cocina, qué se compra y qué apoyo falta— recae mayoritariamente en las mujeres.
Pero hay un obstáculo menos documentado: los arreglos familiares y la negociación con la pareja. Los cargos de alta responsabilidad exigen jornadas extensas o movilidad geográfica. En estos puntos de inflexión, las mujeres suelen enfrentar falta de apoyo o cuestionamientos por parte de sus parejas, una barrera que los hombres rara vez encuentran en su camino al éxito.
¿Qué entendemos realmente por "mérito"?
Estas barreras obligan a cuestionar si el ascenso depende exclusivamente del esfuerzo individual. No es que las mujeres carezcan de méritos; es que la noción misma de mérito está en disputa.
A menudo, el "mérito" se usa como argumento para rechazar medidas de acción afirmativa. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿quién define qué es meritorio? En Chile, el acceso a la alta dirección sigue influenciado por pertenecer a ciertos círculos y redes de contacto, haber estudiado en instituciones específicas y el “apellido” o linaje familiar.
En conclusión, el mérito no opera en el vacío. Está entrelazado con estructuras de privilegio que perpetúan la exclusión. Si no intervenimos el "laberinto", el talento de las mujeres seguirá perdiéndose entre sus muros.
"Las mujeres atraviesan una ruta llena de obstáculos interconectados que aparecen en distintos momentos de su carrera, dificultando el progreso desde mucho antes de llegar a la meta".Elizabeth Guerrero, Asesora en Género y Gobernabilidad
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