Clubes deportivos: mucho más que una práctica, espacios de encuentro y pertenencia

13 de Agosto de 2026

Autores: Maria Veronica Moreno, María Eugenia Lopez, Paola Bohorquez, Diego Borisonik, Emiliano Barbuto y Francisco Salas 

Four children in blue and orange jerseys play soccer on a grassy field with trees.

Los clubes representan una oportunidad estratégica para promover bienestar, sentido de propósito y pertenencia.

PNUD en Argentina

Un club, una comunidad 

Probablemente, al pensar en un club lo primero que nos venga a la cabeza sean canchas, gimnasios, socios, entrenamientos, partidos amistosos y torneos. Quizás después aparezcan los beneficios para nuestra salud física asociados a las prácticas deportivas como la prevención de enfermedades cardiovasculares o la reducción del stress. También seguramente pensemos en cómo el deporte desarrolla habilidades socioemocionales —como el manejo de la frustración, el respeto a las reglas del juego o el trabajo en equipo— durante la niñez y la juventud. 

Sin embargo, los clubes también son lugares donde se crean oportunidades para que las personas se encuentren, compartan experiencias y construyan rutinas estables que organicen la vida cotidiana. Y, de esta manera, van generando las condiciones propicias para que eventualmente se construyan relaciones significativas. Lo cierto es que muchas veces los vínculos no emergen de manera espontánea, sino que necesitan de espacios donde las personas se encuentren de manera repetida. Una frecuencia —que puede estar marcada por el entrenamiento semanal o el acompañamiento a las actividades de los hijos—que genera familiaridad y nos predispone a sentir afecto hacia los demás.

Así, los clubes, como parte esencial de la infraestructura comunitaria, generan tanto las condiciones que hacen posible la construcción de vínculos. A través de sus espacios, actividades, rutinas y comunidades de socios, promueven no solo el encuentro entre las personas, sino también algo más profundo y duradero: el sentido de pertenencia. Una comunidad cuya identidad se refleja en los colores, la camiseta, los valores impulsados por la institución y, fundamentalmente, en un entramado donde podamos sentir que ahí formamos parte de algo más grande que nosotros mismos y que contamos con redes de apoyo mutuo. No son cuestiones menores. En un mundo donde la epidemia de la soledad no deseada crece de manera silenciosa y golpea principalmente a los jóvenes, también pueden ser vistos como fábricas de cercanía.

Jugar al fútbol, al básquet o patinar no solo nos brinda la gratificación de hacer algo que disfrutamos: también crea oportunidades para compartir con otros, encontrarnos en un lugar común y vincularnos. Y aunque a veces nos lo olvidemos, somos animales sociales que necesitamos de otros; una especie profundamente gregaria, cuyo bienestar está atado a la calidad de sus vínculos. De hecho, éste es el hallazgo central que resume el estudio más largo —más de ochenta años de investigación— sobre felicidad que viene realizando la Universidad de Harvard. Las relaciones cálidas y seguras son, sin lugar a duda, el predictor más sólido y universal de una vida buena, además de mantenernos más sanos, protegernos del estrés crónico y favorecer que vivamos más tiempo.

 

 

 

 

Photograph of a crowded conference room with a speaker at a podium and large screens.

El PNUD facilitó un taller de prospectiva para anticipar, explorar y construir futuros posibles, probables o deseables de manera colaborativa.

PNUD en Argentina

Islandia: el país que cambió la pregunta y los comportamientos 

Islandia era un país que, a fines de los noventa, presentaba tasas muy elevadas de consumo de alcohol entre adolescentes y jóvenes. Para abordar este problema tan complejo —que incluía a padres, comunidades educativas, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, etc.— en lugar de preguntarse cómo bajar este consumo en este segmento poblacional, comenzaron a cuestionarse qué tipo de vida querían ofrecerles. La estrategia se construyó sobre mensajes positivos: no se trataba solo de decir "no" al alcohol, sino de decir "sí" a una vida con más oportunidades para disfrutar, compartir tiempo en familia, participar en la comunidad y favorecer experiencias gratificantes. 

Esa mirada puso en el centro la dimensión vincular. La estrategia buscó promover el tiempo compartido entre padres e hijos, la participación de escuelas, municipios y organizaciones comunitarias, y amplió la oferta de actividades extracurriculares. El objetivo trascendía al hecho de ocupar el tiempo libre, sino que buscó crear entornos donde los jóvenes pudieran sentirse acompañados, conectados y parte de una comunidad. 

¿Cómo cambiaron comportamientos y fomentaron nuevos hábitos? La actividad deportiva organizada y las actividades al aire libre asumieron un papel central. Islandia amplió el acceso a clubes y actividades recreativas, especialmente durante las tardes y los fines de semana, ofreciendo alternativas atractivas. Así, los jóvenes asociaron la participación en clubes deportivos con propuestas que les permitían generar vínculos y vivir experiencias significativas y memorables, sin la necesidad de recurrir al alcohol. Una forma de trabajo que empezó comprendiendo las preocupaciones y los hábitos de la población mediante un mapeo que se realiza cada dos años y donde participan todas las escuelas del país (que luego reciben datos agregados de su distrito). A partir de la identificación de factores de riesgo y protección, se diseñan intervenciones en distintos puntos con un enfoque sistémico y adaptativo. Una lección que el mundo tomó nota.

 

Illustration of diverse people collaborating around a round table in a modern coworking space.

El taller comenzó con un ejercicio que invitó a los participantes a reflexionar sobre cómo imaginan el futuro y su capacidad de influir en él.

PNUD en Argentina

Fundaciones y Áreas Sociales de Clubes de Primera División: un futuro en red

En un contexto marcado por la creciente dificultad para construir relaciones significativas y duraderas, los clubes representan una oportunidad estratégica para promover bienestar, sentido de propósito y pertenencia. Cuentan, además, con una ventaja extraordinaria: ya existen, están en los barrios y a lo largo del país, forman parte central de la vida de muchísimas personas de distintas generaciones, tienen la capacidad para interpelar a otras a sumarse a ellos, y ya vienen tejiendo lazos con distinto tipo de actores sociales, desde organizaciones de base hasta gobiernos y empresas. 

En el marco del Primer Encuentro de Fundaciones y Áreas Sociales de Clubes de Primera División, el PNUD facilitó un taller de prospectiva para anticipar, explorar y construir futuros posibles, probables o deseables de manera colaborativa. El taller comenzó con un ejercicio que invitó a los participantes a reflexionar sobre cómo imaginan el futuro y su capacidad de influir en él. Fue notorio que la mayoría miraba ambas cuestiones con optimismo y destacaba la importancia del trabajo articulado para fortalecer sus capacidades, ampliar su impacto y contribuir de manera más efectiva al desarrollo de sus comunidades. 

Esta dinámica colaborativa permitió transformar estas ideas en una hoja de ruta compartida: si los clubes ya son espacios capaces de generar encuentros, vínculos y sentido de pertenencia, su articulación en red puede multiplicarla y extenderla a nuevas comunidades. Al igual que muestra la experiencia de Islandia, construir futuros más saludables y conectados requiere ampliar las oportunidades de participación, fortalecer los entornos protectores y trabajar de manera sostenida entre múltiples actores. Imaginar colectivamente la Red en 2030 y reconstruir el camino para hacerla posible fue un primer paso para convertir una visión común en acuerdos y acciones concretas. Por eso, aprovechar la presencia, la identidad y la potencia convocante de los clubes para construir, desde hoy, es crear un futuro con comunidades más conectadas.

¹Idea que se basa en el efecto de mera exposición desarrollado por Robert Zajonc.

 ²Waldinger, Robert y Marc Schulz, The Good Life: Lessons from the World's Longest Scientific Study of Happiness. Nueva York: Simon & Schuster, 2023.