Ilustración: Bibit Unggul/Shutterstock.com

 

Cuando Abdalla Sabdow atravesó Mogadiscio para verificar los US$ 200 que su primo Yusuf Ahmed le envía todos los meses desde Estados Unidos, el dinero no estaba allí. Ahmed, que es taxista, no había podido trabajar en las semanas anteriores debido al bloqueo impuesto para evitar la propagación de COVID-19. Sin el dinero, Sabdow transmitió a AP, no podría pagar su renta.

La crisis de efectivo de Sabdow es compartida por millones de familias en todo el mundo, especialmente en regiones cuyo sustento depende del flujo de remesas a través de las fronteras. El Banco Mundial proyecta una disminución del 20% en las remesas en 2020. Esta caída, que equivale a aproximadamente US$ 110 mil millones menos en flujo de efectivo, podría negar a 800 millones de personas vivienda, educación, alimentos y atención médica.

Los países que dependen de las entradas de remesas son especialmente vulnerables a los impactos socioeconómicos de COVID-19. Considere que las remesas representan más del 10% del Producto Interno Bruto (PIB) en 30 países, según un nuevo Informe del Secretario General de las Naciones Unidas. Sin este dinero, las inversiones y el consumo disminuyen, mientras que la pobreza y la desigualdad se afianzan.

Un lado positivo

Para prevenir futuros daños, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mantener el flujo de remesas en tiempos de COVID-19, así como en el futuro. Aquí presentamos cinco ideas sobre cómo lograrlo:

1) Considerar a las remesas como un servicio financiero esencial: El llamado a la acción Remesas en Crisis: Cómo Mantenerlas Fluyendo, encabezado por Suiza y el Reino Unido y respaldado por el PNUD, el Fondo de Desarrollo de Capital de las Naciones Unidas y otras organizaciones, está basado en esta simple idea. Pedimos a los responsables políticos, reguladores y proveedores de servicios que consideren a los agentes de transferencia de dinero como un servicio financiero esencial, para que puedan continuar las operaciones en medio de la pandemia y permitan a los migrantes continuar con el envío de fondos. Dados los riesgos para la salud, deben implementarse medidas de higiene y distanciamiento social en las tiendas de los agentes para garantizar que la seguridad no se vea comprometida en este momento de crisis.

2) Fomentar una política de remesas propicia y un entorno regulatorio: los servicios de remesas deben estar respaldados por un marco legal y regulatorio sólido, predecible y no discriminatorio que reduzca los costos de remesas, mejore los canales formales de las transacciones transfronterizas, mitigue la disminución de las remesas y amplíe el uso de soluciones digitales. Un marco regulatorio efectivo debe equilibrar la innovación y el riesgo durante la transición. A medida que los proveedores luchan por mantener las operaciones y los costos comerciales, los gobiernos podrían proporcionar líneas de crédito concesionarias y considerar exenciones de impuestos temporales o exenciones sobre sus gastos y tarifas de operación. Los gobiernos podrían abogar más activamente por la digitalización de los pagos salariales, lo que evitaría transacciones precarias en persona y generaría ahorros de tiempo y costos.

3) Invertir en soluciones digitales: para fomentar el uso de canales de remesas digitales, primero se deben abordar una serie de problemas críticos de acceso, siendo el más crítico es el problema de "conocer a su cliente". Hoy, para abrir una cuenta digital, como una billetera móvil, las regulaciones en muchos países requieren identificaciones físicas y firmas de los clientes. En tiempos de distanciamiento social, estos presentan riesgos para la salud y la seguridad. Permitir firmas electrónicas para cuentas de transacciones de bajo valor no solo reduciría los costos de conformidad, sino que también permitiría a los migrantes utilizar el servicio con mayor facilidad.

Un modelo de negocio digital ya está haciendo una gran diferencia en este momento. A través de una asociación entre el PNUD, el FNUDC y Vodafone en Fiji, los usuarios de la plataforma M-PAiSA pueden enviar y recibir remesas sin costo durante dos meses. Este sistema se introdujo tras el paso del Severo Ciclón Tropical Harold. Si bien las remesas previas a COVID-19 promediaron alrededor de 6.500 transacciones por mes con un valor superior a los US$900.000, con la iniciativa libre de comisiones, los volúmenes de transacciones en abril de 2020 superaron los 12.500, con un valor de más de US$1,8 millones. En mayo, esto aumentó aún más a más de 22.000 transacciones por un total de más de US$3,1 millones. Si esta tendencia continúa, se espera que para fines de junio, las remesas entrantes a Fiji a través de M-PAiSA superen las 25.000 transacciones en volumen y cerca de US$3,7 millones.

4) Permitir el acceso a canales formales de remesas: las remesas constituyen un salvavidas para muchos países, particularmente en África. En Lesotho y Gambia, por ejemplo, representan el 17,5% y el 15% de sus respectivos PIB. El Centro del Sector Financiero del PNUD en África se está asociando con un centro regional de FinTech para introducir soluciones digitales que pueden ayudar a los migrantes y sus familias a acceder a canales formales de remesas a bajos costos de transacción. Estamos involucrando a bancos comerciales para la inclusión de remesas como un flujo de ingresos confiable y documentado para mejorar la solvencia crediticia de las pequeñas empresas mediante el establecimiento de plataformas de crowdfunding.  El FNUDC recientemente lanzó una convocatoria para aplicaciones en soluciones digitales inclusivas para apoyar a los migrantes y las remesas. El PNUD y el FNUDC apoyan productos innovadores de remesas digitales que también allanan el camino para que los migrantes y sus familias accedan a ahorros y seguros, los cuales son críticos para desarrollar su resiliencia.

5) Fortalecer las capacidades digitales de los usuarios: garantizar el acceso de los remitentes y receptores a los canales digitales es fundamental para que las remesas fluyan durante los bloqueos y la movilidad limitada. Aquellos con acceso digital limitado son a menudo los que más dependen de las remesas. Estas personas suelen depender de las remesas informales, transportadas por los migrantes cuando viajan. Para contrarrestar esto, el PNUD y el FNUDC están invirtiendo en el desarrollo de habilidades de alfabetización digital y financiera de los migrantes y sus familias en los países de origen y destino.

Reimaginar la movilidad humana

Los migrantes representan el 3,5% de la población mundial, pero contribuyen con un equivalente de casi el 10% del PIB. La integración de los migrantes en los países de destino de manera segura, ordenada y regular podría agregar entre US$800 mil millones y US$1 billón de dólares a la economía global cada año. A medida que la pandemia da una nueva forma al futuro de la movilidad y la migración, es imperativo que movilicemos a la comunidad internacional y los sectores público y privado para "reinventar la movilidad humana", como lo sugirió el Secretario General de la ONU, António Guterres. Juntos podemos crear sistemas que no solo mantengan el flujo de remesas durante esta pandemia, sino que también desarrollen la resiliencia de los países y las comunidades ante futuras crisis. La oportunidad no se puede desaprovechar.

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